Los parques infantiles más extraordinarios del mundo: hechos a ganchillo
No hay normas, los niños pueden saltar, deslizarse, escalar o balancearse en los parques - Masaki Koizumi

Los parques infantiles más extraordinarios del mundo: hechos a ganchillo

La artista Toshiko Horiuchi crea zonas de juego para niños tejidas a mano con nylon de colores. En España hay una

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La artista Toshiko Horiuchi crea zonas de juego para niños tejidas a mano con nylon de colores. En España hay una

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  1. Hakone Forest Net

    No hay normas, los niños pueden saltar, deslizarse, escalar o balancearse en los parques
    No hay normas, los niños pueden saltar, deslizarse, escalar o balancearse en los parques - Masaki Koizumi

    Una de las cualidades que más se envidian (y se echan de menos) de la niñez es poder jugar con cualquier cosa. Incluso con una obra de arte.

    Fue así, con las risas y la diversión de dos niños, como la artista Toshiko Horiuchi McAdam decidió que el arte puede ser también, por qué no, un parque de juegos. Desde entonces, esta mujer japonesa de 74 años se ha dedicado a tejer a mano enormes parques infantiles de ganchillo, llegando a estar hasta 10 horas al día tejiendo con nylon de colores.

    Estas estructuras de juego responden a la tendencia «fibre art», que nació en la década de los 70 para transmitir al público emociones a través de tejidos. Pero Horiuchi decidió dejar atrás el mero arte para crear la empresa Interplay Designg & Manufactoring Inc., a través de la cual construye los parques.

    De los ocho parques infantiles de Horiuchi, seis se encuentran en Japón, uno en Corea y otro en España, a las afueras de un centro comercial zaragozano.

    Hakone Forest Net

    En el Hakone Open Air Museum de ciudad de Sapporo (Japón) se encuentra uno de sus parques favoritos, que comparte protagonismo con más de un millar de esculturas y pinturas.

    Este museo al aire libre fue el primero de esta clase en Japón, y abrió sus puertas en 1969. Su exposición permanente cambia dependiendo de las estaciones, ya que su principal «sala» son los jardines, donde se muestran obras de arte contemporáenas. Además, cuenta con cinco salas de exposiciones cerradas, una de ella dedicada integramente a Pablo Picasso.

    Desde sus inicios, el Hakone Open Air Museum centró sus esfuerzos en atraer a los más pequeños, creando para ellos zonas de juego a las que desde 2009 hay que sumar el Hakone Forest Net, el parque de ganchillo creado por Horiuchi.

  2. Okinawa B’bob

    Masaki Koizumi

    Fue a mediados de los 90 cuando, durante una exposición de una obra de arte hecha a crochet, dos niños confundieron una obra de la artista con una hamaca, y decidieron subirse y jugar ante la incredulidad de los allí presentes y la vergüenza de sus padres.

    En ese momento, Toshiko Horiuchi decidió que su obra podía tener una función más allá de la artística en la que no había pensado. Cambió el nylon blanco de sus obras por colores más vivos, y comenzó a tejer.

    Okinawa B’bob

    Una pasarela gigante de colores, en la que poder saltar y correr sin temor a hacerse daño. Eso es Okinawa B'bob, colocado en el Okinawa Memorial National Park de la ciuda japonesa.

    Un lugar con el que el país nipón quiere homenajear a los caídos durante la Batalla de Okinawa, la única que tuvo lugar en suelo japonés durante la II Guerra Mundial.

  3. Takino Rainbow Nest

    Masaki Koizumi

    Horiuchi apoya su trabajo en un equipo de ingenieros, midiendo cada detalle de los parques para evitar accidentes, y que los niños puedan disfrutar al máximo de la experiencia.

    Jugar en un parque de Horiuchi supone trepar, saltar, colarse por agujeros gigantes, balancearse sobre pelotas de goma o jugar con los enormes donuts que se reparten por el suelo. Todo está hecho de ganchillo, incluso los elementos externos cuentan con una funda de nylon.

    Takino Rainbow Nest

    En el Takino Suzuran National Park de Sapporo, en la isla de Hokkaido decidieron inagurar el nuevo mileneo instalando este colorido parque infantil.

    Un lugar único, ya que el Takino Suzuran es el único parque nacional japonés que se encuentra en la isla de Hokkaido, la segunda más grande del país, al norte de Honshu, en la que se encuentra la capital, Tokio.

    Durante el invierno, el parque nacional de Hokkaido es también conocido como Takino Snow World, ya que ofrece la posibilidad de hacer snowboard o esquí en sus pistas. Precisamente por ello, y para no prohibir a los niños que disfruten de la diversión del Takino Rainbow Nest durante los meses más fríos, el parque se encuentra cubierto.

  4. Showa Rainbow Hammock

    Masaki Koizumi

    La belleza de estos parques, por tanto, proviene no solo de su forma y sus llamativos colores; sino también de que sean fuente de diversión infantil, generando ambientes únicos de juego y buen humor.

    La propia artista asegura que la vibración que se produce con los saltos de los niños, así como la propia textura del nylon «recuerda al útero materno», por lo que podrían «ser positivas para los recién nacidos».

    Showa Rainbow Hammock

    También en un parque nacional se encuentra esta pasarela de colores, colocada en 1990, siete años después de la apertura del Showa Memorial National Park, en la ciudad de Tachikawa, al oeste de Tokio.

    Un lugar muy especial para los japoneses, ya que nació para conmemorar los 50 años de gobierno del Emperador Hirohito, padre de Akihito, acutal jefe de Estado.

    Dentro del Showa Memorial National Park, pueden alquilarse bicicletas para pasear o ir a celebrar una barbacoa en los lugares habilitados para ello; además de poder saltar en el Showa Rainbow Hammock. Eso sí, entrar en el parque cuesta 400 yenes, unos 2'5 euros.

  5. Air Pocket

    Masaki Koizumi

    Aunque pudiera parecer que los toboganes, columpios o incluso las redes de Horiuchi lleven toda la vida en las ciudades, lo cierto es que hasta después de la II Guerra Mundial por «parque infantil» se entendían solo grandes explanadas donde los niños jugaban al fútbol y al pilla-pilla.

    Fue en una Ámsterdam destruida por los bombardeos donde el arquitecto Aldo van Eyck pensó que algunos solares vacíos podían servir para crear lugares de juego, en vez levantar de nuevo edificios en ellos.

    Air Pocket

    Una bolsa en el aire. Así imaginó Horiuchi su parque para el Mt Fuji Children's World, montado en 1998 a los pies del conocido volcán.

    Un lugar enfocado a la diversión en familia, cuyas entradas oscilan entre los 200 y los 400 yenes (entre 1'5 y 2'5 euros, aproximadamente) para un día completo de aventuras en la naturaleza.

    El parque, que abrió sus puertas en 1999, cuenta con tres áreas: el País del prado, el País del agua y la Ciudad, donde disfrutar de un chapuzón en la piscina, dar un paseo a caballo (en pony los más pequeños) o montar en barco; todo ello disfrutando de una vista única del monte Fuji.

  6. MoonWalk

    Masaki Koizumi

    Fue precisamente una falta de lugares de juego al aire libre en Japón lo que reforzó la idea de Horiuchi de que los niños necesitaban nuevos espacios para jugar y explotar su imaginación.

    MoonWalk

    Y el primero fue este, el MoonWalk, inagurado en 1990 en el Toyotomi Silk Village, un parque de la prefectura de Yamanashi. Con un nombre que a muchos les recuerda el paso de baile popularizado por el fallecido rey del pop, este parque es gratuito todos los días del año, homenajeando el espíritu del «juego para todos» que buscaba Horiuchi.

  7. Jang Heung B’bob & Air Pocket

    Charles MacAdam

    Existen dos parques fuera de Japón que también llevan la firma Horiuchi, y por tanto siguen unas líneas que recuerdan a las superficies tensadas que Frei Otto construyó en la década de los 60, como la cubierta del Estadio Olímpico de Múnich.

    Sin embargo, la artista afirma que su inspiración es el arquitecto catalán Gaudí, al cual estudió en la universidad y cuya obra en Barcelona la cautivó.

    Jang Heung B’bob & Air Pocket

    En Corea del Sur se puede visitar (y utilizar) una de las obras de Horiuchi desde 2007, instalada en el JangHeung Art Park, al sur del país.

    Un complejo cultural que pretende explorar la relación entre la naturaleza y el arte, a través de su jardín de esculturas o una plaza llena de instrumentos en las que las familias pueden tocar todos juntos y crear las melodías que más les gusten.

  8. Zaragoza también tiene su parque

    puerto venecia

    En Zaragoza también hay un parque de Toshiko Horiuchi, en el que trabajó durante cuatro días a finales de 2011. Es pequeño, pero sirve para dar una idea de su trabajo. Del estilo de sus primeros montajes, la zona de recreo está formada por una extensa red multicolor. Se halla en la plaza de las Máscaras, a la salida del centro comercial Puerto Venecia.