Diez de los hayedos más espectaculares de España
La ermita de la Virgen de las Nieves, cerca de Ochagavía

Diez de los hayedos más espectaculares de España

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Las hayas, en pleno esplendor ocre, lucen en algunos de los mejores bosques de España

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  1. Irati, Navarra

    La ermita de la Virgen de las Nieves, cerca de Ochagavía
    La ermita de la Virgen de las Nieves, cerca de Ochagavía

    Hay pocas escapadas tan agradables como esas en las que se suma el olor a tierra mojada, los bosques pintados de ocre, los caminos alfombrados de hojas caídas… Ni demasiado frío ni tampoco calor. Y, al regreso, la contundente gastronomía del norte alrededor de una hoguera. Los hayedos son el icono del otoño, ese póster que nos hace imaginar un fin de semana perfecto, en plena naturaleza, con las botas de senderismo puestas y el día por delante.

    La selva de Irati, en Navarra, es uno de los bosques de hayas y abetos más grandes de Europa. En total, unas 17.000 hectáreas situadas en el Pirineo oriental navarro. Si no conoces este espacio virgen, es buen momento para ponerlo en la agenda. En su interior hay rutas para todos los gustos, para montar en bicicleta de montaña, para realizar ascensiones o, sencillamente, para caminar, en dieciséis senderos claramente balizados. Tiene dos puertas de entrada principales: Orbaiceta, en el valle de Aezkoa, y Ochagavía, en el valle de Salazar, donde se encuentra el Centro de Interpretación. Ambas localidades están a una hora en coche desde Pamplona.

  2. Señorío de Bértiz, Navarra

    Jardines del Señorío de Bértiz
    Jardines del Señorío de Bértiz - Rufino Lasaosa/flickr

    Ponemos rumbo a Oieregi, a unos 40 kilómetros al norte de Pamplona. Allí se halla el Parque Natural Señorío de Bértiz. En sus 2.052 hectáreas, las hayas son mayoría, aunque también hay importantes manchas de robledal. Sus orígenes se remontan a finales del siglo XIV, pero el actual esplendor del recinto se debe al último señor de Bértiz, don Pedro Ciga, quien donó la finca en 1949 al Gobierno de Navarra.

    En la entrada del hoy Parque Natural se encuentra el jardín botánico, un pequeño tesoro en el que admirar más de 120 especies de árboles y arbustos diferentes. Fue diseñado por un jardinero francés en 1847, aunque también fue don Pedro Ciga quien lo amplió a principios del siglo XX.

    Dentro del parque natural, hay varios senderos para «zambullirse» en el otoño. El de Aizkolegi, una pista de 11 kilómetros que nos llevará hasta el punto más alto de Bértiz, el palacio de Aizkolegi; el de Plazazelai, recorrido lineal de 8 kilómetros, y la senda Irretarazu, de 7 kilómetros.

  3. Selva de Oza, en el Pirineo aragonés

    Uno de los senderos de la Selva de Oza
    Uno de los senderos de la Selva de Oza

    Hay hayedos en Huesca y en Zaragoza, pero en los valles más occidentales del Pirineo están los más extensos. Por ejemplo, la Selva de Oza en el valle de Hecho, el de Zuriza en el valle de Ansó, los hayedos de la cabecera del río Aragón, las selvas de Sallent y Lanuza o la selva del Betato en Piedrafita de Jaca (Valle de Tena).

    Un recorrido clásico es el Selva de Oza - Aguas Tuertas, de unos 20 kilómetros. Se puede hacer completo, en unas cinco o seis horas, pero no faltan los excursionistas que se quedan en la primera parte del recorrido, llena de hayas. La senda comienza en Selva de Oza, a donde se llega en coche desde Hecho o Siresa. En ese primer tramo, el recorrido está asfaltado, rodeado de hayas y abetos, junto al río Aragón Subordán. Muchas de las excursiones por la zona comparten este tramo, aunque luego cada uno, según sus fuerzas y disposición, continúa hacia otras metas.

  4. Hayedo-abetal de Ordesa

    Últimos rayos del sol otoñal sobre la Muralla de la Fraucata en el Valle de Ordesa
    Últimos rayos del sol otoñal sobre la Muralla de la Fraucata en el Valle de Ordesa - efe

    Es uno de los hayedos-abetales mejor conservados del Pirineo español. Se sale de Torla (Huesca) o de la pradera, a la que, según los días, se puede llegar en coche. en dirección a la Cola de Caballo. La ruta más fácil para ver las hayas dura una hora y media (tres horas ida y vuelta). La senda nos lleva cuesta arriba hasta que vemos la indicación de Cotatuero, y desde ahí se puede descender y regresar de nuevo a la línea de salida, en un recorrido circular.

    Torla es una de las puertas de entrada al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en concreto la que nos da acceso a la zona del Valle de Ordesa. El pueblo merece también una visita, con sus construcciones clásicas del Pirineo, con mucha piedra y madera, y las montañas como telón de fondo.

  5. Hayedos de Cameros, La Rioja

    Los colores del otoño en La Rioja
    Los colores del otoño en La Rioja

    Villoslada de Cameros se halla en el curso alto del río Iregua, en la Sierra de Cebollera, declarada parque natural en 1995. En esta zona abundan las sendas entre hayedos, robledales (roble rebollo, roble quejigo y roble albar) y la encina carrasca. Desde el centro de interpretación (941 468 216) se organizan rutas guiadas.

    En La Rioja hay infinidad de paseos posibles entre hayedos. Por ejemplo: en la zona de Enciso, el Hayedo de Poyales; entre Munilla y Zarzosa, el Hayedo de Santiago; también en Camero Viejo y en Camero Nuevo. Y, por supuesto, las más abundantes en Villoslada y Lumbreras, en Parque Natural Sierra Cebollera. El periodista riojano Pablo G. Mancha añade además el hayedo del Rajao, una imponente masa arbórea de hayas, robles y pinos, muy característica de las umbrías de la Sierra de la Demanda y que configura uno de los enclaves naturales más íntimos y hermosos de La Rioja.

  6. Saja-Besaya, Cantabria

    Hayedo junto al río Saja, en la foto todavía verdes
    Hayedo junto al río Saja, en la foto todavía verdes

    El Parque Natural Saja-Besaya, con sus 24.500 hectáreas, es el más extenso de Cantabria, entre los ríos Saja y Besaya. Estos árboles forman las zonas boscosas más importantes y mejor conservadas del parque, por ejemplo en Saja, donde está el Centro de Interpretación del parque, y en Bárcena Mayor, que ofrece quizá la más importante muestra de la arquitectura popular de Cantabria.

    Y además...

  7. Tejera Negra, Guadalajara

    j. l. muñoz criado

    Las hayas son hijas de las glaciaciones, de un clima frío y húmedo. Por eso resulta milagroso encontrarse un bosque como el de Tejera Negra tan al sur. En condiciones ideales se pueden ver árboles de cuarenta metros. En el microclima de este parque, donde llueve más que en los alrededores, no llegan tan arriba, pero en la senda hay ejemplares de trescientos años, retorcidos y con arrugas que parecen surcos, o al revés.

    En el hayedo hay dos rutas circulares, la de Carretas (6 km) y la del Robledal (17 km). Existe una ruta circular señalizada para bicicletas que llega al Río Zarzas (21 Km). En otoño es obligatoria la reserva de plaza (casi imposible los fines de semana del otoño, pero asequible entre semana) para acceder en turismo al aparcamiento interior. Para llegar desde Madrid hay que tomar la A 1, carretera de Burgos, y luego la N-110 en dirección a Riaza y Ayllón. Desde este pueblo, por la C-114 tomaremos la dirección Atienza, hasta el desvío de Galve de Sorbe. Desde allí a Cantalojas y al hayedo.

  8. Parque Natural de Somiedo, Asturias

    Manchas ocres en Somiedo
    Manchas ocres en Somiedo - efe

    El Parque Natural de Somiedo tiene 29.122 hectáreas. Se trata de uno de los espacios protegidos mejor conservados de Asturias. Los hayedos son los bosques más frecuentes en esta zona, con 4.554 hectáreas, sobre todo en las zonas más altas, entre los 600 y los 1.000 metros. Una de las zonas de hayas más espectaculares en el Bosque de la Enraimada, en Coto de Buenamadre, pueblo situado a unos 80 kilómetros al sur de Oviedo. El bosque es una zona de uso restringido: está prohibido abandonar el sendero y hay que mantener un relativo silencio para zambullirse en la belleza del entorno.

  9. Hayedos de Riaño, León

    Las hayas y los robles albares reinan en el bosque de Hormas
    Las hayas y los robles albares reinan en el bosque de Hormas - ana m. díez

    Los hayedos que rodean Riaño, con excelentes vistas hacia Picos de Europa y las montañas del Carrión, es nuestro siguiente destino. Entre Horcadas, Carande y Riaño, alrededor del Pico Gilbo, encontraremos los bosques de robles, hayas, avellanos... Una de las rutas posibles es la LE 21 Mirva-Rabanal, con principio y fin en Burón, de trece kilómetros en total. La zona forma parte del Parque Nacional de los Picos de Europa.

    Sobre la zona de la fotografía: El bosque de Hormas es una zona de acceso restringido. Hay que perdir permiso por lo que para su visita tiene que solicitarse en la Sección de Espacios Naturales y Especies Protegidas de la Junta de Castilla y León en León o bien en las Casas del Parque de Valdeburón (en Lario) o Valle del Porma-Torreón (en Puebla de Lillo).

  10. Hayedos de Montejo, Madrid

    Estamos a pocos kilómetros del nacimiento del Jarama, en la frontera entre Madrid y Guadalajara, en uno de los ecosistemas más vigilados de la Comunidad. La senda es un recorrido corto, de poco más de una hora que, sin embargo, permite hacerse una idea de las peculiaridades de estos árboles, algunos de hasta cuatrocientos años, gruesos, llenos de pliegues y suturas. En la ruta nos salen al paso muchos ejemplares singulares, de dos, tres o más troncos abrazados hasta completar un diámetro amplísimo. El hayedo está situado en el término municipal de Montejo, a una altura de entre 1.250 y 1.600 metros.

    Las visitas al hayedo estén restringidas y hay que obtener un permiso, que puede conseguirse en el Centro de Recursos en el mismo momento de llegar (Centro de Recursos e Información Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón. C/ Real, 64 – Montejo de la Sierra). Los pases presenciales suponen un 50% de las autorizaciones totales. Otra forma de reservar es a traves de Internet, en la pagina www.sierradelrincon.org, aunque durante el mes de noviembre es casi imposible encontrar una plaza por esta vía. Información: 91 869 70 58.