Las diez fotos más típicas y divertidas que nos hacemos los turistas

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Un cliché en el que todos caemos. Fotos de viaje en estado puro. ¿Has posado de alguna de estas formas?

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  1. Pirámides de Guiza, Egipto

    -nach-/flickr

    Viajar y recorrer el mundo es el sueño de muchos. Hay algunos viajes más repetidos que otros. Destinos habituales entre los turistas. Éstos nos dejan fotografías típicas que los turistas repiten una y otra vez. Son fotografías divertidas junto a los monumentos más conocidos del mundo.

    En un viaje a Egipto es imprescindible una foto junto a las pirámides de Guiza: son la señas de identidad del país. Podemos hacer una foto normal, o como en el caso de ésta simular que estamos saltando por encima de ellas.

    Se encuentran relativamente cerca de El Cairo, pero para llegar a ellas lo mejor es coger un taxi, después de negociar e intentar obtener el precio más razonable. Es recomendable visitar las pirámides a primera hora de la mañana por dos razones. Primero porque a media mañana se producen grandes aglomeraciones de turistas, y segundo porque a medida que avanza el día el calor va aumentando y puede volverse muy sofocante.

    Los claustrofóbicos tienen que tener cuidado si deciden conocer su interior, porque pueden quedar atrapados entre los turistas en los estrechos pasillos de las pirámides, con mucho calor y poco aire.

    El precio de entrada al recinto donde se encuentran las pirámides es de 40 libras. Para visitar la pirámide de Keops hay que pagar 100 libras más, y para la de Kefren otras 20 libras. El recinto se abre a las ocho de la mañana, pero es recomendable estar un poco antes para evitar grandes colas.

    Un dato a tener en cuenta es que está totalmente prohibido hacer fotos en el interior de las pirámides.

  2. La Torre Eiffel, París

    Vincent Lock/flickr

    El intento de llevarse la Torre Eiffel es un gesto que muchos turistas plasman en sus fotos. Es una de las imágenes más repetidas por los turistas que visitan este monumento.

    La Torre Eiffel es el símbolo de Francia y de su capital, París. Está situada en el Campo de Marte, junto al río Sena, y es uno de los monumentos más visitados del mundo.

    A la hora de adquirir las entradas, es importante saber que se pueden comprar por internet. Está abierta todos los días del año. Del 1 de junio al 15 de septiembre, desde las 09.00 hasta medianoche, y durante el resto del año de 09.30 a 23.00. Hay que tener en cuenta que el acceso a la cima podrá verse restringido por razones meteorológicas o en caso de gran afluencia.

    El horario nos permite visitar la torre de noche. Es algo muy recomendable, ya que las vistas sobre las luces de París son increíbles. También es recomendable detenerse un rato en la segunda planta, desde la que podremos hacer un gran reportaje fotográfico de la ciudad. Para los más deportistas existe la posibilidad de subir hasta la segunda planta por las escaleras. Podemos caminar por el corazón de la estructura metálica y subir 704 escalones.

    Para más información y para preparar la visita de la mejor forma posible, existe la posibilidad de descargar la aplicación oficial del monumento tanto en AppStore como en Google play por 2,99 euros. En ella encontraremos una hora de visita comentada a través de 27 originales pasos.

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  3. Cristo del Redentor, Río de Janeiro

    over_kind_man/flickr

    Ponerse a los pies del Cristo Redentor con los brazos abiertos imitando su postura es una imagen que veremos una y otra vez realizar a los turistas que lo visitan.

    Es una estatua de 38 metros que representa a Jesús. Se halla en el Cerro de Corcovado, que tiene 710 metros de altura, por lo que ofrece una espectacular vista panorámica de la ciudad.

    Para llegar hasta él se puede coger el Tren de Corcovado, que hoy en día es parte del atractivo turístico, pero que en su origen se utilizó para transportar las piedras para la construcción del Cristo. En la estación del tren es posible que varios taxistas nos ofrezcan trasladarnos por módicos precios, pero es recomendable ir en el tren ya que en el trayecto atraviesa el Parque Nacional de la Tijuca.

    El tren nos deja a unos cuantos metros del Cristo, y para realizar el último tramo existe la posibilidad de subir en ascensor o hacerlo a pie por los 222 escalones que nos llevan hasta la cima. Una vez arriba las vistas son impresionantes. Se puede ver cualquier parte de Río de Janeiro.

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  4. Abbey Road, Londres

    yaili/flickr

    ¿Quién ha ido a Londres y no ha imitado a los Beatles en la portada de su disco «Abbey Road»?

    Abbey Road es el nombre de la calle en el Distrito de Camden en la que se sitúa la famosa discográfica con ese nombre, el lugar en el que los Beatles grabaron casi todos sus discos, incluido el que nos ocupa, el undécimo publicado por la banda.

    Hoy en día es un poco complicado hacerse la foto como ellos, con la calle vacía, ya que hay bastante tráfico en la zona, pero seguramente los conductores, acostumbrados, nos regalarán su paciencia.

    Para llegar a este lugar la parada de metro más cercana es St. John’s Wood.

    Un dato curioso es que hay situada una webcam en el paso de peatones, y a través de internet podemos ver en cualquier momento la gente que lo está cruzando.

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  5. Guardia Real, Londres

    funparade/flickr

    Otra imagen típica en esta ciudad es una fotografía con un Guardia Real en las puertas del Palacio de Buckingham. Podremos acercarnos a ellos sin que se inmuten hasta estar a 30 centímetros. También podemos intentar hacerles sonreír, pero es probable que no lo logremos. No se mueven, ni se inmutan, ni hacen gestos.

    A las puertas del palacio podemos asistir al cambio de guardia, una de las atracciones turísticas más importantes de la ciudad. Se lleva a cabo diariamente a las 11.30 desde mayo hasta julio. El resto del año se realiza cada dos días. Hay que tener en cuenta que los días de lluvia suele suspenderse. También podemos ir a al Guards Museum o a Household Cavalry Museum, dónde nos darán más información sobre la guardia real.

  6. Monumento a Washington, Washington D.C.

    elestedeloeste/flickr

    La típica fotografía que suelen hacerse los turistas con este monumento es simular que llegan a tocar su punta, como vemos en este ejemplo.

    Es un obelisco de casi 200 metros de altura situado en el National Mall en Washington D.C. Conmemora el liderazgo de George Washington, primer presidente de los Estados Unidos durante la Guerra de la Independencia. Fue el monumento más alto del mundo, hasta la construcción de la Torre Eiffel. Hoy en día es la estructura de piedra más alta.

    Está abierto todos los días del año, excepto el 4 de julio y el 25 de diciembre. El acceso al interior es gratis, pero se necesitan tickets para poder entrar. Estos se pueden conseguir en la entrada al monumento y el máximo es de 6 por persona. También se pueden adquirir por internet en la página web recreation.gov con un precio de dólar y medio por persona. Durante el verano, del 31 de mayo al 6 de septiembre, permanece abierto de 09.00 a 22.00 h. Durante el resto del año de 09.00 a 17.00 h.

    Los visitantes suben al obelisco en un ascensor, y una vez arriba pueden contemplar una excelente vista panorámica de la ciudad.

    Actualmente el monumento está cerrado al público, por reparaciones por daños ocasionados por un terremoto en el 2011.

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  7. Torre de Pisa, Italia

    zitun/flickr

    Sujetar la torre de Pisa es algo que intentan en sus fotografías la mayoría de los turistas que la visitan, como vemos en esta imagen.

    La famosa torre de Pisa es en realidad el campanario de la Catedral de Pisa. Se empezó a inclinar desde el momento en que se inició su construcción, en 1173. El gobierno de Italia solicitó en 1964 ayuda para evitar su derrumbe. Y en 1190 fue cerrada al público como medida de seguridad. En mayo de 2008 los ingenieros de la torre anunciaron que habían conseguido estabilizarla y que había dejado de inclinarse por primera vez en la historia. Se volvió a permitir la entrada al público el 16 de junio de 2001.

    La torre tiene una escalera de 293 peldaños. Se puede acceder a ella en grupos de máximo 30 personas y las visitas duran media hora. Como el número de visitas por día es limitado, hay que reservar las entradas por internet. El precio de la entrada es de 22 euros en total. En el interior de la torre no hay nada, pero merece la pena subir para ver la estupenda vista con el Duomo de Pisa, la Piazza dei Maracoli y los diferentes edificios con tejas rojas. También podemos ver una de las siete campanas que tiene la torre.

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  8. Plaza de San Marcos, Venecia

    qi.thomas/filckr

    Es sin duda uno de los lugares más conocidos de Venecia. Cualquier turista que haya estado en esta ciudad la conoce. Es el corazón de Venecia, un área muy importante y estratégica de la ciudad. Es la única plaza de Venecia que recibe este nombre, al resto se les llama «campo». Suele estar llena de palomas, de ahí esta foto típica, así que si se tiene fobia a estos animales es mejor mantenerse alejado de la plaza.

    Es el lugar más bajo de Venecia, por lo que en los días de acqua alta suele inundarse. El agua corre por los drenajes directamente al Gran Canal, lo que es ideal cuando llueve, pero cuando sube la marea tiene el efecto inverso, el agua del canal sube por los drenajes.

    Alrededor de la plaza se encuentran los principales edificios que debemos visitar en Venecia. Está dominada por la Basílica de San Marcos, su torre, el Palacio Ducal y varias procuradorías. La planta baja de estas últimas está ocupada en su gran parte por cafeterías. La más famosa «El Caffé Florian», abierto desde 1720.

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  9. Estatua de la Libertad, Nueva York

    aveira/flickr

    ¿Quién no se ha fotografiado junto a ella haciendo que sujeta una antorcha?

    Es sin duda el monumento más famoso de Nueva York. Se inauguró en 1886 y fue un regalo de los franceses para conmemorar los 100 años de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

    Está situada en la Isla de la Libertad, y para visitarlo es necesario ir en ferry. El muelle desde el que salen los ferrys se encuentra en Battery Park, al sur de Manhattan. El 4 de julio de 2009 el mirador de la corona fue reabierto al público, ya que desde los atentados del 11 de septiembre permanecía cerrado. Para poder subir hay que reservar las entradas en internet con bastante antelación ya que la subida se hace en grupos de diez personas con un máximo de 30 visitantes la hora. Es aconsejable acudir a primera hora de la mañana al muelle de Battery Park ya que a lo largo del día la cola va aumentando.

    Una vez realizada esta visita, no hay que desaprovechar la oportunidad de visitar la siguiente parada del ferry, Ellis Island, donde se encuentra el museo del la inmigración.

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  10. La Esfinge de Guiza, Egipto

    hidayinla/flickr

    Además de con la pirámides, no podemos irnos de Egipto sin fofografiarnos con la esfinge. Una forma divertida de hacerlo es, como en este caso, recibiendo un beso del monumento.

    En la ribera occidental del río Nilo y formando parte de la necrópolis a la que pertenecen las pirámides, se encuentra esta majestuosa estatua con cuerpo de león, cuya cabeza se estima que representa al faraón Kefrén.

    Debido a diferentes ataques, la esfinge no tiene ni nariz ni barbilla. Esta última se encuentra en el museo británico de Londres.

    A lo largo de la historia ha sido sometida a diferentes trabajos de conservación. Se encuentra vallada, lo que impide el acercamiento o todas las personas que no participan en su restauración.

    La visita se suele realizar a la vez que la de las pirámides, sin necesidad de pagar más.