Alexis García y su pareja Marlene Hernández
Alexis García y su pareja Marlene Hernández - MAYA BALANYA
Premio Mejor Pastelero de Obrador

Alexis García: «Mi oficio permite compartir la felicidad con la gente»

Junto a su pareja, Marlene Hernández, ha cambiado el concepto del pan y la repostería en Santa Cruz de Tenerife.

MADRIDActualizado:

Basta con conversar unos minutos con Alexis García para saber la pasión que imprime a su oficio, el de panadero «generacional». «Mi padre y mi abuelo lo eran», presume orgulloso, rendido tras liberar toda la tensión acumulada de estos días. «Ha salido bien», dice aliviado junto a Marlene Hernández, su pareja y compañera profesional en el obrador 100% Pan y Pastelería que regentan en el pequeño pueblo de Guía De Isora de Santa Cruz de Tenerife. Accede a contar la alegría que ha supuesto alzarse con el I premio Pastelero Revelación de Reale Seguros Madrid Fusión en la categoría de mejor repostero de obrador con una condición: hacerlo sentado. «Estoy reventado», confiesa.

Tras ganar este importante premio, a su mente llegan los difíciles comienzos al frente de su negocio. «Introducir un pan, una bollería y una pastelería sana y de calidad no fue nada sencillo en un pequeño pueblo de Canarias». Desde el principio apostaron por hacer las cosas bien. «Tenemos una gran pasión por nuestro oficio. Creemos que es muy bonito, aunque muy sacrificado», cuentan. «Solo cerramos los lunes, aunque a veces lo pienso y me pregunto por qué no lo hago al revés. Abrir solo los lunes y cerrar el resto de la semana», comenta entre risas.

Cremoso de fruta tropical
Cremoso de fruta tropical- MAYA BALANYA

Nada hace pensar que el trabajo duro sea un inconveniente para esta pareja, que ha volcado toda su ilusión en el postre que ganó la mayor puntuación del jurado. Un cremoso de fruta tropical con mango y vainilla de Tahití, con un bizcocho ligero sobre un sablé bretón de coco, lima, aceite de pepitas de uva y cilantro. Remató el postre con una crema de ligera de chocolate blanco, yuzu y cilantro. Lo único que esperan es hacer «feliz al cliente». «Mi oficio permite compartir la felicidad con la gente. Ser partícipe de sus momentos importantes, como una boda o un bautizo. Eso supone una importante responsabilidad porque son los momentos más felices de sus vidas», asegura.

No tienen grandes expectativas de futuro más allá de mantener el nivel que les ha convertido en un referente en su isla y seguir «divirtiéndose con lo que hacen». «Producto de cercanía, menos grasas y azúcares, harinas molidas a piedra... Somos lo que comemos y nosotros usamos lo mejor», afirman. A tenor del resultado, no cabe duda.