cocina tradicional

Diez restaurantes donde comer realmente bien en Asturias

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La nómina de buenas casas para descubrir esa cocina popular es muy larga. Estas son algunas pistas para no equivocarse

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  1. Güeyu Mar, Ribadesella

    Chipirones en la brasa de Güeyu Mar
    Chipirones en la brasa de Güeyu Mar - gueyumar

    Que en Asturias se come bien no es ningún secreto. El Principado está lleno de restaurantes de mucho nivel. Una parte de ellos son de cocina actual, con un grupo de cocineros que se encuentran entre los mejores de España. Pero la mayoría corresponden a esa cocina tradicional basada en los productos de las huertas locales y del mar Cantábrico. Desde la inevitable fabada, o su versión más «ligera», el pote, hasta el arroz con leche pasando por los cachopos o por un buen bonito a la plancha. La nómina de buenas casas para descubrir esa cocina popular y de producto es muy larga y resulta complicado elegir. Aún así, estas son algunas pistas para no equivocarse.

    Güeyu Mar. Lo que era un chiringuito en la playa de La Vega, en Ribadesella, se ha convertido, de la mano de Abel Álvarez en uno de los mejores restaurantes de pescado no sólo de Asturias sino de España. Piezas de todo tipo, siempre de la máxima frescura, que se hacen en las brasas y llegan a la mesa en su justo punto. Lo mismo virreyes que lubinas, meros, besugos, rapes o, ahora en verano, espectaculares ventrescas de bonito o unas sencillas sardinas. El marisco es también de primera calidad, procedente, como el pescado, de la costa asturiana: centollos, bogavantes, camarones, nécoras... Y además, una bodega por encima de la media. Eso sí, el producto de tanta calidad hay que pagarlo. Un sitio imprescindible para los entusiastas de los productos del mar.
    Playa de Vega, 84. Ribadesella. 985 86 08 63.

  2. Casa Consuelo, Luarca

    Casa Consuelo, en Luarca
    Casa Consuelo, en Luarca

    La mejor casa de comidas del Occidente asturiano. Cocina tradicional muy bien hecha que va desde los platos de cuchara hasta estupendos pescados de los puertos vecinos. Únanle una bodega insólita en un establecimiento de este tipo, y un servicio de toda la vida, rapidísimo y eficaz, como corresponde a un restaurante de carretera. En las mesas, clientes de todo tipo, desde obreros con el menú del día hasta ilustres veraneantes de Luarca que nunca dejan de visitar esta casa durante sus vacaciones. Imprescindibles sus escabeches caseros, sobre todo los de verduras y bonito; el pulpo guisado con verduras; el salpicón; los calamares en su tinta, o, ahora en verano, el rollo de bonito. Bordan también los guisos, en especial las verdinas con marisco. Y nunca faltan los buenos pescados de as vecinas lonjas de Luarca y Puerto de Vega.
    N-634, km. 511. Otur (Luarca). 985 64 16 96.

  3. La Nueva Allandesa, Pola de Allande

    Pote de La Nueva Allandesa
    Pote de La Nueva Allandesa - @salsadechiles

    Una casa de comidas por la que no pasa el tiempo. En Pola de Allande, en el suroccidente asturiano, simplemente llegar hasta allí ya vale la pena para disfrutar de algunos de los paisajes más bonitos del Principado. El restaurante está siempre lleno de un público variopinto, de todas las clases sociales, que busca su cocina contundente y abundante a base de guisos y recetas que han pasado de madres a hijas (aquí cocinan mujeres) por generaciones. Siguiendo además la tradición asturiana de la montaña, prácticamente todo lo que sirven es de producción propia, desde las hortalizas y legumbres hasta los embutidos o las carnes. Incluso el vino tinto de la casa, que se sirve en frascas. A La Nueva Allandesa hay que ir con hambre para disfrutar de un auténtico festín de cocina tradicional. Hay un menú por poco más de 20 euros que comienza con un aperitivo de pastel de morcilla, sigue con el plato estrella de la casa, el pote asturiano, un potaje de berzas y patata con costillas de cerdo y compango casero. La sopera, bien llena, queda en la mesa para servirse a discreción. Luego, pastel de verduras, básicamente repollo y guisantes, cubierto por una salsa de tomate casera. Y los repollos rellenos de carne, otra de las especialidades de la casa. Todavía queda un cachopo de ternera (dos filetes empanados con lonchas de jamón y queso dentro) y, para los que aún sigan con fuerzas, el postre, también casero: una gran fuente con flan, puding, nata montada con nueces caramelizadas y lo que en el occidente asturiano llaman requesón y en otras zonas de Asturias leche presa. Todo esto con pan y café. No hay quien dé más por ese precio.
    Donato Fernández, 3. Pola de Allande. 985 80 70 27.

  4. Casa Nuevo, Pillarno (Piedras Blancas)

    Comedor de Casa Nuevo
    Comedor de Casa Nuevo

    Muy cerca de Avilés y de la playa de Salinas, en un bucólico valle, está la aldea de Pillarno. Y allí este restaurante tradicional que mucha gente conoce también como Casa Pepón. Cocina casera muy bien ejecutada y en raciones contundentes, como suele ser habitual en Asturias. Entre las especialidades de su amplia carta, la fabada, el pote de verduras, el arroz con pitu (pollo), y sobre todo las patatas rellenas de carne y las cebollas rellenas de bonito, dos exquisiteces. Además, longaniza de Avilés, calamares fritos, croquetas y buenas carnes. Todo el repertorio de la cocina más tradicional asturiana. Conviene reservar en el comedor de arriba, con bonitas vistas al valle. Ojo, cierran en septiembre por vacaciones.
    El Cuadro, 49. Pillarno (Piedras Blancas). 985 53 34 73.

  5. Rompeolas, Tazones

    Terraza del Rompeolas
    Terraza del Rompeolas

    En el puerto de Tazones, pintoresco pueblo marinero próximo a Villaviciosa, hay varios restaurantes, pero este es el más próximo al mar y además el que mejor producto maneja. José Martínez y su mujer Toya Hortal, que es la que cocina, se ocupan de este establecimiento que lleva cerca de medio siglo dando bien de comer. Se trata de un modesto chigre marinero con una agradable terraza con bancos de madera y manteles de cuadros en la que se puede comer incluso en días de lluvia. Dada su ubicación, la de Rompeolas es cocina de mar. Aquí se trabajan excelentes pescados y mariscos del Cantábrico, la mayor parte de ellos capturados en Tazones y sus alrededores. Piezas excepcionales que Toya trata con la máxima sencillez. No hay carta. Cada día se ofrece lo que ha llegado, garantizando así la máxima frescura. Así que no hay otra que dejarse aconsejar por el propietario. Si hay pixín (rape) no dejen de pedirlo. Lo secan durante horas al sol para lograr una textura especial. Los fritos de este pescado, muy esponjosos, dan fe de que el método funciona. Y otro producto que, si lo hay, resulta un fijo es la langosta. Langostas del Cantábrico, pescadas allí mismo, muy sabrosas, simplemente cocidas en su punto exacto. Se acompañan, aunque no hace falta porque la carne está jugosa y tiene mucho sabor, con una vinagreta y con mayonesa. Además, magníficos bogavantes a la parrilla, chipironcitos en su tinta o, para terminar, buen queso de Gamonedo. No es un sitio barato porque el producto que manejan tiene un precio.
    San Roque, 21. Tazones. 985 89 70 13.

  6. El Molín de Mingo, Cangas de Onís

    Alberto Triano

    Un viejo molino perdido en la montaña (a 4 kilómetros de la carretera general, monte arriba) que se ha reconvertido en acogedor restaurante de cocina muy tradicional. Lo lleva Dulce Martínez, la mujer de Nacho Manzano, y se nota la mano de este. Ofrecen una carta brevísima que incluye recetas asturianas de siempre pero aligeradas: tortos de maíz con picadillo, con huevo, con cebolla y queso, o con anchoas; crema de queso Gamonedo; croquetas de jamón o de compango; fabada; fabas con jabalí; verdinas; pote asturiano (de los mejores de Asturias), y como carnes, pitu de caleya con patatas o con arroz y cabrito estofado. De postre no puede faltar el arroz con leche. Todo muy rico, en raciones abundantísimas (fuentes de las que come una familia) y con precios contenidos incluido un menú asturiano por 29 euros.
    Peruyes, s/n. Cangas de Onís. 985 92 22 63.

  7. Casa Telva, Siero

    El Club de Guisanderas Asturianas es siempre una garantía de disfrutar de buena cocina tradicional. A él pertenece Yvonne Corral, propietaria y cocinera de esta casa de comidas decorada con mucho gusto. Su marido, Juan López, atiende la sala. La gran especialidad son los callos a la asturiana, un reclamo para buena parte de la clientela. Pero no desentonan el resto de guisos que se ofrecen: pote, fabada y otras variantes de las fabas, la popular carne gobernada, tortos, croquetas, cabrito, pitu de caleya, cachopo de ternera asturiana o unos simples huevos fritos con patatas y picadillo. Postres igualmente caseros, con el arroz con leche como protagonista. Todo ello se alterna con algún que otro plato de cocina más moderna. Como suele ser habitual en Asturias, raciones muy abundantes y precios de los de antes.
    Valdesoto. Siero. 985 73 58 81.

  8. El Cartero, Gijón

    casa el cartero

    La oferta de sidrerías en Gijón es amplia y de gran calidad. Establecimientos sonde además de beber buena sidra y picar algo en la barra se puede comer sentado, disfrutando de una cocina tradicional y de producto. Una de las más destacadas de la ciudad es El Cartero. Pocos sitios seleccionan con tanto cuidado y miman luego el escanciado de la sidra como este. Además, en su barra y en el comedor presentan una de las mejores ofertas de pescados y mariscos del Cantábrico de todo Gijón. Quisquillas, salpicón de bogavante, bocartes, cocochas en salsa verde, cigalas, percebes, oricios, rape, virrey… Toda una tentación. No dejen de probar la sopa de pescado. Y para los carnívoros no faltan buenas carnes rojas asturianas. Y para rematar algún queso asturiano como un cabrales bien seleccionado, o un helado de turrón.
    Cienfuegos, 30. Gijón. 985 36 25 58.

  9. Casa Tataguyo, Avilés

    tataguyo

    Una referencia en Avilés. Y otra referencia del mejor producto asturiano. Juan Rivero, propietario y cocinero, elabora los pescados con sensatez, respetándolos con puntos de cocción impecables. El virrey, los grandes salmonetes del Cantábrico, el besugo, la lubina, el rape y otras piezas que busca en las rulas de Avilés y de Cudillero, e incluso en otras más lejanas. Y completa la oferta con guisos tradicionales, entre los que es imprescindible probar la longaniza de Avilés con patatas. Otras opciones son el pulpo con erizos en revuelto, o un excelente arroz caldoso con almejas y rape. Ahora en verano hace un buen rollo de bonito, jugoso y con la salsa bien ligada. Y también borda la ventresca de bonito, que hace al horno en lugar de a la plancha con lo que queda muy jugosa y menos grasa. De postre, queso Rey Silo (uno de los mejores de Asturias) con dulce casero de manzana y membrillo. La bodega es muy completa.
    Plaza del Carbayedo, 6. Avilés. 985 56 48 15.

  10. Sidrería Bedriñana, Villaviciosa

    En la tierra de la fabada lograr que un jurado de importantes cocineros proclame la tuya como «la mejor del mundo» no es ninguna tontería. Y eso es lo que ha logrado este año Amable Bedriñana. Por tanto hay que probar esa fabada. Y ya de paso algunos de los otros platos de la amplia carta de esta popular sidrería de Villaviciosa que cuenta con una amplia terraza y en la que se come francamente bien. Elaboraciones muy tradicionales como el repollo relleno de carne o las cebollas rellenas de bonito, cachopos de carne o de merluza, cazuela mixta y buenos pescados del Cantábrico como el rape o el bonito. Todo regado con alguna sidra de la zona. Para rematar, arroz con leche o biscuit de higos.
    Maliayo, 1. Villaviciosa. 985 89 11 52.