El queso extremeño se come al francés

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La Plaza Mayor de Trujillo se ha llenado este fin de semana de sol, alegría y mucha gente bajo la atenta mirada de la estatua ecuestre de Francisco Pizarro, con motivo de la XXVIII edición de la Feria Nacional del Queso. El potente olor de la Torta del Casar de Cáceres se mezclaba con el de los mejores vinos de la tierra y con el espectacular aroma de los quesos de Francia, gran invitado internacional de la feria.

No obstante y pese al renombre de los productos franceses, han sido tres quesos extremeños y uno castellanomanchego los grandes ganadores del concurso-cata por su olor, textura en boca, sabor, aroma, retrogusto y persistencia.

De este modo, el «Viejo maestro» y el «Mariscal» fueron los dos vencedores en las modalidades de queso de cabra de pasta blanda y de pasta dura, y el «Villadiego» y el «Cremosina» se llevaron sendos premios en las categorías de oveja de pasta blanda y de pasta dura.

En su visita a la feria, el presidente de Extremadura, José Antonio Monago, dijo que los quesos extremeños, entre ellos el Queso Ibores, la Torta del Casar y el Queso de la Serena «son tres magníficos embajadores» y aseguró que el Ejecutivo regional está impulsando el sector agroalimentario para el periodo 2014-2020. Como ejemplo, Monago recordó que más del 54% de las exportaciones de Extremadura corresponden al ámbito agroalimentario, «que ha experimentado un crecimiento por encima de la media nacional».

Una cifra récord

En este certamen gastronómico y turístico, que este año ha durado un día más -del 1 al 5 de mayo-, han estado representadas más de 500 variedades de quesos exclusivos y de temporada, que han podido degustar más de 150.000 personas, según los datos aportados por la organizadora del evento. Una cifra récord para una feria que «avanza hacia su internacionalización», tal y como indicó el alcalde de Trujillo, Alberto Casero.

  • El buen tiempo durante el Puente de Mayo ha propiciado el aumento de visitantes
El buen tiempo durante el Puente de Mayo ha propiciado un aumento de visitantes. Tanto locales como de otras zonas de España, Francia, Reino Unido e incluso Estados Unidos llenaron las calles trujillanas de muy buen ambiente. La venta de tickets de degustaciones se incrementó de forma notable a pesar de que cada año está más de moda comprar botellas de vino, las piezas enteras de queso y hogazas de pan para disfrutarlos en grupo en la Plaza Mayor.

Finalmente, durante la feria el público tuvo la oportunidad de realizar maridajes de vino, degustaciones y de aprender a elaborar una tabla de quesos en uno de los talleres dirigidos por Miguel San Martín, responsable comercial de Poncelet, la empresa al frente del stand de quesos franceses que ha logrado encandilar al público.