UNA NOVEDOSA EMPRESA DE TURISMO ESPACIAL PREVÉ QUE ESPAÑA SEA SU BASE EUROPEA

Astronauta, billete turista

El latente negocio del turismo espacial cobra forma definitivamente. El gigante Virgin Galactic lleva años ultimando su lanzamiento pero parece que tendrá competencia. Y competencia española, además. El mercado potencial es lo suficientemente amplio a pesar de las crisis. Siempre habrá gente con recursos económicos para permitirse un gasto de varias decenas de miles de euros en una experiencia sin parangón. Y España puede convertirse en una base europea del entramado.

Foto: FLICKR / HÉCTOR RATIA

En la fachada de la catedral nueva salmantina está el astronauta más turístico que conocemos... por ahora

Elecnor Deimos Space y Aernnova Engineering son las dos empresa hispánicas que forman parte de Booster, la última propuesta de turismo espacial que espera disponer de su propio transbordador subortbital operando entre 2016 y 2017. La principal novedad desde el punto de vista nacional es que los cálculos de la propia compañía estiman que unos dos años después del lanzamiento de sus servicios, España se convierta en su particular base europea.

Experimentar unos pocos minutos de ingravidez mientras se contempla la Tierra desde 100 kilómetros de distancia (a través de grandes ventanales) costará en torno a 150.000 euros

Como no podía ser de otra manera, los billetes no estarán al acceso de todo tipo de bolsillos. Experimentar unos pocos minutos de ingravidez mientras se contempla la Tierra desde 100 kilómetros de distancia (a través de grandes ventanales) costará en torno a 150.000 euros. El coste del boleto también incluirá un curso previo de preparación. Sentirse como un astronauta no es algo que suceda todos los días y hay que manejar ciertos conocimientos para optimizar la experiencia.

La carrera por el turismo espacial ya está aquí. Los expertos aseguran que los posibles problemas no son técnicos, puesto que hace años que este tipo de vuelos son viables. Lo que está por verse es cómo se dirime una previsible guerra de precios. En un plazo que se sitúa en torno a un lustro o menos ya estarán disponibles los primeros viajes espaciales.