ANÁLISIS DE LOS RIESGOS DE LA LLEGADA DE VISITANTES AL ÚNICO TERRITORIO VIRGEN QUE QUEDA EN LA TIERRA
Viajar o no a la Antártida, he ahí la cuestión
- ABC -
- Día 16/02/2012 - 01:01 h
La inmensa región de la Antártida puede ser la única realmente virgen que queda en el esquilmado planeta Tierra. Quizás ha llegado la hora de preguntarse si resulta realmente sostenible el turismo en un ecosistema tan frágil y vulnerable al cambio climático. En la temporada 2007-08 se regristró el máximo histórico de visitantes, con casi 50.000 personas. Desde entonces la tendencia ha ido en descenso, acentuada por la entrada en vigor en agosto de 2011 de la enmienda de la Organización Marítima Internacional (IMO) que prohíbe el uso y transporte de combustible pesado (HFO) en la zona del Tratado Antártico. ¿Es suficiente?
Foto: FLICKR / BENJAMÍN DUMAS
El continente helado es de los pocos lugares sin apenas presencia humana... por ahora
La historia señala que fue en 1958 cuando se produjo la explosión del turismo comercial en la Antártida, con la llegada del primer crucero. En los años 90 la actividad se disparó, lo que multiplicó el impacto de la huella humana. Decenas de barcos siguen llegando anualmente, a los que hay que unir los aviones que aterrizar en Union Glacier Camp, el único campamento turístico en suelo continental.
| Las emisiones del turista antártico es de 4,39 toneladas de CO2, de las cuales, el 56 por ciento corresponden al crucero y el 44 al traslado en avión |
Veamos algunos números: la Antártida cuenta con catorce millones de kilómetros cuadrados (digamos unas tres veces Europa) y en realidad la inmensa mayoría del territorio está libre de presencia de turistas, puesto que tan sólo hay 200 puntos de desembarco en los 1.000 kilómetros de costa de que se dispone y la mayoría se mueve en lugares bien acotados, como son los casos de Isla Decepción y Port Lockry.
La mayoría de los operadores turísticos activos en la Antártida pertenecen a la Asociación Internacional de Operadores Turísticos en la Antártida (IAATO). La regulación es de lo más exigente: no pueden coincidir dos barcos en un mismo punto de atraque, no más de 400 pasajeros por embarcación, no desembarcan más de cien personas a la vez... En realidad, más que la propia presencia humana (el control de basuras e insectos se lleva al milímetro, como por ejemplo sucede también en las Islas Galápagos), el peligro es la posibilidad de accidentes de estos barcos que puedan provocar vertidos incontrolados.
EL ANÁLISIS DE DOS EMINENCIAS ESPAÑOLAS
Los doctores Javier Benayas y Martí Boada, con motivo del Año Polar 2008-2009, han elaborado el informe "Valoración del impacto ambiental del turismo comercial sobre los ecosistemas antárticos", donde se exponen que las emisiones del turista antártico es de 4,39 toneladas de CO2, de las cuales, el 56 por ciento corresponden al crucero y el 44 al traslado en avión hasta el punto de inicio en Ushuaia. La cantidad de residuos por pasajeros es 3,5 kilogramos de aguas grises, 300 litros de aguas negras, 40 litros y 10 litros de aguas de sentina. Eso, sin contar con las pisadas. El debate queda abierto, puesto que también tienen mucha incidencia los muchos científicos que habitualmente trabajan en la Antártida.



