La razón por la que las aerolíneas quieren pesar a sus pasajeros

Cada día son más las compañías aéreas que deciden subir a la báscula a los viajeros antes de embarcar

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¿Qué pensaría si la próxima vez que viaje en avión le preguntan su peso? ¿Pensaría que es una intromisión a la intimidad? ¿Se ofendería?Antes de presentar una queja las compañías aéreas le aclararán que solo velan por su propia seguridad pero ¿por qué cada vez más aerolíneas quieren saber cuanto pesan sus clientes? No se trata de conocer si usted es más o menos delgado o si sus dimensiones pueden ocasionar un problema de comodidad, se trata de calcular, de forma real, la carga que puede soportar un avión y distribuir dicha carga de la manera más uniforme. Otra de las cuestiones que las aerolíneas alegan es que deben conocer el peso máximo del avión con exactitud para saber si tienen que reducir el combustible o limitar pasajeros y carga. Hasta ahora todas las compañías seguían los estándares de la Agencia Europea de Seguridad Aérea EASA con unos pesos estimados para hombres y mujeres, pero cada vez son más las aerolíneas que quieren tener sus propias mediciones.

El «Club de la báscula»

La última en unirse al «club de la báscula» es la compañía área finlandesa Finnair, que desde este mes de noviembre y de forma voluntaria, pide a sus viajeros que se suban a la báscula con el equipaje de mano antes de coger uno de sus aviones. Finnair argumenta que las aerolíneas saben lo que pesa el avión, lo que pesa el equipaje registrado, pero no lo que pesan los pasajeros. Según uno de los responsables de la empresa, «las cargas son diferentes en verano, cuando las personas no llevan abrigos o pesados zapatos así como también difieren los pesos entre viajeros de negocios y turistas».

Pero la compañía área finlandesa no es la primera. En agosto de 2015 era Uzbekistan Airways, la aerolínea nacional de ese país asiático, la que tomaba la decisión de pesar a todos sus pasajeros para «llevar a cabo un procedimiento de verificación del peso medio de hombres, mujeres y niños, así como su equipaje de mano» en un control que se haría después de pasar el check-in y antes de embarcar.

Un año después, en 2016 la aerolínea estadounidense Hawaiian Airlines descubrió que los aviones que cubrían la ruta entre Honolulu y la Samoa americana consumían mucho más combustible del habitual y la empresa, sorprendida, tuvo que estudiar cual era el problema. Primero analizaron los factores externos de la propia ruta y descartaron que el viento estuviera tras el gasto excesivo de combustible fue entonces cuando pensaron que el problema debía de estar dentro de los aviones. Tras un estudio de sus pasajeros concluyeron que la media del peso conjunto de cada viajero con sus pertenencias era, en esa ruta concreta, 13,5 kilos superior a lo normal. La aerolínea, para asegurar la seguridad optó por pesar a los pasajeros antes de subir al avión y decidir qué asientos debían ocupar y poder distribuir el peso en diferentes zonas de la aeronave de forma que se consumiera menos combustible.