JAPÓN

Okinoshima: la isla que prohíbe la entrada a las mujeres, Patrimonio de la Humanidad

A esta isla sagrada de Japón solo pueden entrar hombres que previamente se han purificado desnudos en el mar

Okinoshima (Japón)
Okinoshima (Japón) - EFE

La isla japonesa Okinoshima fue declarada el pasado domingo Patrimonio de la Humanidad 2017 por la UNESCO. El Comité de Patrimonio Mundial la ha inscrito en la lista de sitios culturales más preciados del planeta por su «valor universal excepcional», a pesar de que está prohibida la entrada a las mujeres.

En efecto, la isla no sólo destaca por su belleza y por su carácter sagrado, sino por otra característica sorprendente: la entrada de mujeres esta prohibida. Solo puede acceder hombres (pocos) que cumplan el requisito de -previamente- purificarse desnudos en el agua del mar. En concreto, llegan 200 hombres una vez al año, el 27 de mayo, y el resto del tiempo el único hombre que vive allí es un sacerdote shintoista. Las posibles explicaciones del por qué las mujeres no son bienvenidas aquí se remontan a la creencia de que son impuras por su ciclo menstrual o de que los viajes a Okinoshima eran peligrosos para ellas y los hombres tenían que protegerlas.

Los hombres, desnudos, deben purificarse antes de acceder a la isla de Okinoshima (Japón)
Los hombres, desnudos, deben purificarse antes de acceder a la isla de Okinoshima (Japón)- AFP

La isla se encuentra al sur de Japón, pertenece al Santuario Munakata Taisha y es considerado uno de los sitios más sagrados del país. Se dice que los antiguos dioses Shinto colocaron allí a tres emperatrices para que cuidaran y salvaguardaran la nación. Tadahiko Nakamura, jefe de la Cooperaiva de Pesquería de Munakata, dijo que le preocupaba que el lugar se viera inundado de turistas y añade: «No queremos que la gente se acerque a los dioses sin la debida reflexión».

Sacerdote shintoista en plena oración en la isla de Okinoshima
Sacerdote shintoista en plena oración en la isla de Okinoshima- AFP

Además, el ministro de Relaciones Exteriores, el japonés Fumio Kishida, recalcó -según recoge Afp- que la isla, «única y preciosa», ha sido un lugar de intercambio con el extranjero y hay muchas pruebas que lo demuestran. Se han desenterrado más de 80.000 objetos, entre los que se han encontrado joyas y ornamentos, que han sido declarados tesoro nacional por el gobierno japonés.

Un sacerdote shintoista, en la isla
Un sacerdote shintoista, en la isla- EFE/EPA/EVERETT KENNEDY BROWN

Este no es el único lugar del mundo en el que no se permite la entrada a mujeres. En el caso de Monte Athos, Grecia, las mujeres empezaron a ser excluidas de las ceremonias religiosas por haber sido declaradas «impuras». Actualmente, no pueden pisar este territorio protegido por la UNESCO ni acercarse a menos de 500 metros de su orilla. Otro ejemplo es el santuario de Haji Ali Dargah, en Mumbai, uno de los lugares de culto de la India donde se impide el acceso de las mujeres a la zona de las tumbas.

Okinoshima es el decimoséptimos sitio japonés que figura en la lista de la Unesco.

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