Un grupo de turistas frente a «Las Meninas» de Velázquez
Un grupo de turistas frente a «Las Meninas» de Velázquez - JOSÉ MARÍA BARROSO

Asalto al museo: los «free tours» entran en las galerías de arte

El Museo Británico y El Prado son dos de las instituciones que admiten este tipo de visitas guiadas, que cada vez tienen más seguidores entre los turistas

MADRIDActualizado:

Se han convertido en una parte más del paisaje urbano: una pareja de chicos jóvenes, parados en uno de los lugares más turísticos de la ciudad y con su gran paraguas de colores abierto, llueva o haga sol. Son los guías de los «free tour», una forma de hacer turismo con cada vez más seguidores. Pero no solo de cascos urbanos viven estas empresas. Allí donde hay turistas, hay trabajo. Y si hay un lugar que concentra millones de visitas anuales, son los museos.

[Todo lo que debes saber antes de hacer un «Free Tour»]

Es el caso del Museo Británico, el lugar más visitado de Reino Unido. Según datos de la Association of Leading Visitor Atractions, la galería recibió casi 7 millones de personas en el año 2016. Parte de ellas pasaron por las manos de Belén, guía de Tour Londres. «En Londres hay casi 198 museos, la mayoría gratuitos. Hablé con mis compañeros y les propuse llevar nuestro tour al Británico», explica. Han pasado dos años desde entonces, y la historiadora calcula que más de 6.000 personas han recorrido sus salas junto a ella.

Desde Mesopotamia a Grecia, Belén condensa lo básico del Museo Británico en tres horas y media, en grupos de no más de 20 personas, si bien el museo no le pone un límite. «Podría meter a más gente, pero sería injusto. Los objetos están en vitrinas, y un grupo grande no lo puede ver igual», explica. Además, la guía señala el «factor colegio» como algo a tener en cuenta a la hora de trabajar con grupos reducidos: «Es fundamental ser pocos ante los grupos de colegiales, no es fácil hacerte oír por encima del jaleo de 40 niños».

«Los chicos del paraguas»

Si Belén puede disfrutar del privilegio de trabajar entre las obras que estudió en la universidad, es gracias a la falta de guías en español de la galería. El Museo Británico ofrece visitas guiadas cada media hora, pero solo en inglés. Eso permite que los guías de «free tour» en otros idiomas puedan trabajar.

Belén, con un grupo de turistas en el Museo Británico
Belén, con un grupo de turistas en el Museo Británico

Algo similar pasa en uno de nuestros museos más conocidos: El Prado. La falta de visitas guiadas ha creado el «efecto llamada» a las empresas de la capital. «Los trabajadores del museo nos conocen ya como los chicos del paraguas», bromea Mónica.

Con estudios en Historia del Arte, Mónica trabaja como guía para Wake Up Tours Madrid. El Prado tiene una diferencia frente al Museo Británico, y es su precio: mientras la galería londinense es totalmente gratuita, lo que permite que las visitas se organicen casi toda la semana en horario de mañana, el museo madrileño cuesta 15 euros de media. Sin embargo, sus dos últimas horas sí son gratuitas.

«Quedamos a las 17.30pm para hacer fila y coger las entradas. Yo intento repasar la 'cultura general': Tiziano, Tintoretto, Velázquez, Las Meninas, Rubens, Goya, Rafael, El Bosco...», explica la joven. Un recorrido que se suele hacer en «orden cronológico» y a buen ritmo, pues solo tiene una hora y media para todo. «Es una desventaja, en la calle puedo ir más tranquila. En el museo dejo menos margen para interactuar porque tenemos que ir más rápido. Eso sí, aunque yo vaya más agobiada, noto a la gente salir un poco más contenta», resalta.

El precio de un «free tour»

Una audioguía en el Museo Británico cuesta 5 libras. Belén suele recibir 10 libras por persona después de tres horas de trabajo, una media que no siempre se cumple. «A veces te frustras, porque has estado horas con alguien explicándole las cosas, sabes que han disfrutado y le ha parecido interesante y entre tres personas te dan 4 libras. Eso te hunde, porque sabes que para tres personas no vales ni dos libras por tres horas de trabajo», lamenta, «por mi experiencia yo no quiero grupos grandes, son menos manejables dentro del museo, la gente ve peor la exposición y yo salgo perdiendo. Cuanto más grande es el grupo, más tengo que pagar a la empresa, pero los turistas piensan que voy a ganar más dinero y me dan menos».

El paraguas multicolor de Mónica a la entrada del Museo del Prado
El paraguas multicolor de Mónica a la entrada del Museo del Prado - WAKE UP TOURS MADRID

En el caso de Mónica, no puede decidir cuánta gente va a estar en su grupo. El Museo del Prado sí tiene un tope de visitantes en grupo, nunca más de siete personas. Algo que la joven ve positivo, como su compañera, en el factor personal: «La visita es mucho más cercana, y te permites favores que en la calle no harías». Al ser grupos tan pequeños, las plazas se llenan rápido, «especialmente de madrileños que llevan tiempo sin ir al museo». Pero ahí radica otro problema para los guías: las reservas «fantasma».

«Normalmente, un 60% de la gente que reserva no viene. Y eso en el museo es una faena, en la calle no te afecta tanto porque nos ven con el paraguas y al final se van sumando», señala Belén.

Pese a todo -los impuntuales, los que pagan poco, el límite de tiempo- tanto Belén como Mónica destacan que los «free tours» en los museos han llegado para quedarse, convirtiéndose en una opción más para los turistas y un lujo para los guías, que disfrutan explicando objetos históricos plasmados en sus antiguos libros de universidad, amén de salvarse de las inclemencias meteorólogicas. Aunque Belén lo tiene claro: «En realidad, lo mejor es ver la cara de la gente, cómo disfruta, y sentir que tu trabajo sirve para algo». Eso, y como sabe cualquiera que haya hecho un «free tour», recibir una reseña positiva en Tripadvisor.