Los 10 secretos mejor guardados de los auxiliares de vuelo

Cuestiones prácticas que te ayudarán a pasar mejor el viaje y que quizá nunca habías pensado

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El avión es el medio de transporte más utilizado para recorrer grandes distancias. Lejos de los precios astronómicos de hace unos años hoy en día existen tarifas para todos los bolsillos. Sin embargo aún guarda algunos secretos que todo el mundo debe conocer que, aunque en algunos casos son obvios, resultarán de gran utilidad a los viajeros.

Embarcar el último

Para aquellas parejas que no hayan conseguido viajar en asientos consecutivos la mejor solución es esperar a que entren los pasajeros. Una vez todos sentados es el momento de buscar los asientos libres y preguntar a algún viajero solitario si no le importa intercambiar los puestos.

Además, si se factura la maleta de los últimos se puede tener suerte y no tener que esperar demasiado en la cinta de las maletas para recogerlas al final del viaje. Otra opción para tener las maletas de los primeros es preguntar en el mostrador de facturación si pueden colocarle a tu equipaje una pegatina de «frágil» de esta forma es probable que la pongan de las últimas en la bodega y saldrá de las primeras.

Solo agua embotellada

Son muchos los empleados de compañías aéreas que aseguran que los tanques donde se almacena el agua potable no reúne las condiciones higiénicas apropiadas por la falta de limpieza por eso recomiendan beber únicamente agua que esté embotellada y precintada. Esta recomendación se hace extensible a las infusiones e incluso al café.

La razón por la que se atenúan las luces

Seguramente te hayas preguntado alguna vez porqué durante el aterrizaje y el despegue del avión, -los momentos más peligrosos del viaje- las luces de la cabina se atenúan. La explicación la dan los propios pilotos que aseguran que se hace como medida de seguridad en caso de accidente. El piloto británico Patrick Smith reveló en el libro Cockpit Confidential que «apagar las luces permite a los ojos preajustarse a la oscuridad para que no se queden cegados súbitamente si algo pasa y la energía se va, de esta manera las señales de evacuación son más claras y se podrá correr hacia las puertas en medio de la oscuridad o el humo».

El oxígenos de las mascarillas

Dentro de las recomendaciones de seguridad que la tripulación hace al despegar el avión una tiene especial importancia. Aunque no es frecuente puede suceder que la cabina se despresurice, en este caso la única solución pasa por utilizar las máscaras de oxígeno situadas encima de los asientos.

El tiempo para reaccionar es corto ya que tan solo se disponen de entre 15 a 20 segundos para tirar de la máscara y colocársela por ello la tripulación aconseja no perder los nervios porque una despresurización no significa que el avión corra peligro de accidente simplemente los pilotos deberán bajar el avión hasta una altura a la que se pueda respirar sin ellas hecho que deben realizarse en menos de 15 minutos que es el tiempo de oxígeno disponible.

Otra recomendación es comprobar al embarcar que bajo el asiento está su chaleco salvavidas ya que, aunque parezca sorprendente, algunos pasajeros del vuelo anterior pueden haber sustraído el chaleco como recuerdo.

Los pilotos comen diferente

Una de las principales medidas de precaución para garantizar la seguridad de los dos pilotos está en su alimentación. Nunca comen lo mismo para evitar, en caso de intoxicación alimentaria, que los dos caigan enfermos.

Aterrizajes bruscos intencionados

Cuando las condiciones meteorológicas son adversas y la pista está mojada los aterrizajes suelen ser más bruscos. Esto, que puede asustar, se hace a menudo de manera intencionada. La razón no es otra que por seguridad, el avión tiene que tocar tierra con fuerza para evitar la capa de agua y prevenir el aqua planing.

No hay asientos más seguros que otros

Aunque no existen datos que garanticen que unos asientos son más seguros que otros uno de los últimos estudios habla de una tasa de mortalidad en los asientos del último tercio de la cabina del 32%, un porcentaje que asciende al 38% en la parte delantera de la aeronave y al 39% en el tercio medio. Los asientos centrales de la parte trasera de la cabina obtienen los mejores resultados de supervivencia, con un 28% de tasa de mortalidad.

Esto desmonta la teoría de muchas personas que creen que los asientos frente a las salidas de emergencia son los más seguros ya que, en caso de accidente o evacuación, podrán ser los primeros en abandonar el avión.

Auriculares ya usados

Si eres una persona escrupulosa mejor no hagas uso de los auriculares de abordo y llévatelos de casa porque aunque parezcan nuevos no lo son. Las compañías perderían mucho dinero si cada viajero estrenara auriculares así que simplemente se recogen de vuelos previos, se limpian y se vuelven a empaquetar. Algo similar pasa con las mantas que no suelen lavarse entre vuelos simplemente se doblan y guardan.

Como curiosidad la manera que tienen las azafatas de quitar el mal olor en pleno vuelo es utilizando bolsas llenas de granos de café, los cuales absorben los olores.

Los secretos de los lavabos

Si tu caso es que sufres claustrofobia uno de los lugares a donde no querrás entrar es al servicio del avión pero debes saber que no debes temer si cierras la puerta con pestillo ya que los lavabos de los aviones se pueden abrir desde el exterior. Hay un mecanismo detrás del cartel de no fumar que permite desbloquear la puerta.

Otra de las curiosidades que encierran los aseos es la existencia de ceniceros a pesar de que desde hace años está prohibido fumar. La explicación de las compañías aéreas es que si alguien decide encender un cigarrillo es mejor que tengan donde apagarlo antes de tirarlo a la papelera. Eso sí, la multa está asegurada.

Las mascotas

Cada día son más las mascotas que viajan en avión pero sino son lo suficientemente pequeñas para viajar contigo en la cabina deben hacerlo en la bodega. Aunque las compañías aéreas hacen todo lo posible para evitar sufrimiento a los animales ciertas cosas no pueden evitarse como el ruido en la rampa para subir los transportines o los cambios de temperatura durante el viaje.