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Los peligros de esquiar fuera de pista

Día 22/01/2014 - 18.24h
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Aventurarse por nieve virgen puede ser excitante. O peligroso, como en el caso de Michael Schumacher. Esto es lo que debes saber para no depender de la suerte

Los accidentes de Friso de Holanda, muerto tras un año en coma después de quedar sepultado por una avalancha en la estación austríaca de Lech, y del siete veces campeón del mundo de F1 Michael Schumacher, en estado muy grave por un traumatismo craneoencefálico sufrido en la estación francesa de Méribel, vuelven a llamar la atención sobre el esquí fuera de pista, una actividad apasionante pero que conlleva mucho más riesgo del que a veces aparenta, o del que se quiere ver. Martí Rafel, director general del dominio andorrano de Vallnord lo explica perfectamente con una frase que todos los esquiadores deberían tener en cuenta antes de salirse de las zonas balizadas: «Las pistas de la estación son el parque de atracciones. Pero dos metros fuera del perímetro estamos en la alta montaña». Y la alta montaña, en invierno, no se anda con tonterías.

La nieve virgen no tiene nada que ver con la pisada. De entrada, lo de «virgen» no debería llamar a engaño porque su realidad es más parecida a la de las sirenas. Y ya sabemos que esos seres mitológicos buscaban que los marineros se ahogasen en el mar hipnotizados por sus irrestibles melodías. Debajo de ese manto blanco que engalana la montaña en invierno podemos encontrarnos mil trampas, desde nieve inestable, rocas y ramas semiocultas o totalmente ocultas, agujeros y grietas. Porque los aludesno son ni el único, ni el mayor riesgo. «Además de las avalanchas, podemos encontrarnos con nieve dura o placas heladas en las que una caída -explica Rafel- puede ser fatal si no somos capaces de frenar a tiempo». Saber técnicas de autodetención en nieve para saber cómo parar antes de coger una velocidad que lo haga imposible no es algo innato y o te enseñan o mejor no tener que experimentarlo en la alta montaña.

En una estación de esquí, todos los riesgos se reducen al mínimo. Las pistas se limpian, se señalizan, se descargan las laderas cercanas de acumulaciones peligrosas de nieve... Y aún así, hay accidentes. El último, estas navidades en el dominio de Grandvalira, donde una joven decidió esquiar por una pista negra cerrada con un par de amigos y les sorprendió una avalancha que para ella resultó mortal. Todo por comenzar con ese primer contacto con la nieve virgen que suele consistir en realizar pequeñas incursiones dentro del propio perímetro de la estación pero en zonas cerradas o sin pisar. Exactamente en sitios como en el que Schumacher ha tenido la caída que le mantiene en estado muy grave.

En la montaña, la nieve es cualquier cosa menos homogénea. Si no lo es en una estación, imagínese los tipos de nieve que nos podemos encontrar en plena montaña. Y cada uno exige su técnica. No es lo mismo descender por nieve polvo, que por nieve venteada, que por nieve costra, que por nieve dura, que por casi hielo, o por hielo sin más, donde habrá que usar las cuchillas o los crampones. Además, hay que saber exactamente qué queremos hacer, no exige el mismo nivel físico el Freeride, donde buscamos fundamentalmente la nieve polvo y descensos espectaculares, y lo de menos es cómo lleguemos a ese paraíso, que el Backcountry y sus trayectos por montañas no muy escarpadas y de pendientes suaves, o el esquí de travesía, de largos recorridos con pieles de foca hasta las cumbres, y descensos igualmente intensos.

Pese a todo, es incuestionable el atractivo de deslizarse por zonas que nadie ha pisado. Pero lo mejor es comenzar haciendo las cosas bien desde el principio. Si la montaña en estado puro te atrae, empieza aprendiendo por lo básico. En muchas estaciones de esquí hay cursos de Freeride y Backcountry en las que aprender lo básico sobre el estado de la nieve, progresión en montaña, seguridad y descensos. Martí Rafel es de los que entiende la atracción del fuera de pista y prefiere ofrecer toda la información posible a quienes quieran iniciarse en este tipo de esquí que prohibirlo. «En Vallnord somos más partidarios de educar que de prohibir porque si tratas de impedirlo, se terminan colando por debajo de la cuerda y es peor. Por eso, además de nuestra escuela de Freeride, esta temporada hemos publicado una guía de itinerarios de Freeride con una clasificación de las diferentes zonas y con indicaciones de seguridad y recomendaciones para las zonas fuera del dominio esquiable en las que pueden darse aludes, hielo y otros peligros propios de zonas de alta montaña».

Fuera de las pistas, como mínimo, no se puede salir sin cuchillas o crampones, casco, pala y sonda. Y si nos vamos a adentrar de verdad en la alta montaña, la mochila con sistema de Air Bag y el ARVA (Aparato de Rescate de Víctimas de Avalancha) son más que recomendables. Pero este último dispositivo hay que saber usarlo, de verdad. No vale con comprobar que llevamos pilas y que suena el pitido. Hay que sincronizarlo y saber cómo localizar a un compañero en pocos minutos. y no se puede hacer la primera práctica en la primera emergencia. En cuanto a los aludes, no hay que olvidar el peligro que representan lasladeras contrarias a las que sopla el vientoy las orientadas hacia el sol, principalmente por la tarde y en dirección sur.

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