Cádiz: 48 horas para descubrir la ciudad y su carnaval
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Cádiz: 48 horas para descubrir la ciudad y su carnaval

Es una de las ciudades más antiguas de Europa occidental, punto de paso, encuentro, mercadeo y fiesta. La visitamos en pleno carnaval

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Es una de las ciudades más antiguas de Europa occidental, punto de paso, encuentro, mercadeo y fiesta. La visitamos en pleno carnaval

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  1. Primera mañana. De plaza en plaza

    La luz del Atlántico, la alegría de los gaditanos, la cercanía de los monumentos y las barras de los bares repletas de tortillitas de camarones, langostinos de Sanlúcar y tapas de atún hacen de Cádiz una ciudad irrepetible. Bueno, quizá podría repetirse, pero llevaría otros 3.000 años. Muchos carnavales son ésos.

    Primera mañana. De plaza en plaza

    10.00 Del Ayuntamiento a las catedrales

    Comenzamos la visita en la plaza de San Juan de Dios. Data del siglo XV y fue el primer espacio abierto ganado al mar. Hasta entonces, los gaditanos vivían dentro del recinto amurallado. El edificio más importante es el Ayuntamiento, que es realmente monumental y fue construido en dos etapas y estilos: neoclásico e isabelino. Bordeándolo por la derecha, nos adentramos en un laberinto de callejuelas: San Antonio Abad, Posadilla y la plaza de San Martín. De esta última sale el pasaje del arco de la Rosa, que es una de las puertas originales de la muralla del siglo XIII. Al otro lado, aparece la plaza de la catedral.

    La catedral Nueva se construyó gracias a la prosperidad que supuso el traslado de Sevilla a Cádiz del monopolio del comercio con América en 1717. Las obras comenzaron en 1722, pero se pararon en varias ocasiones hasta su consagración, en 1838. En su cripta están enterrados Manuel de Falla y José María Pemán. La misma entrada que debemos pagar para ver la catedral sirve para acceder al Museo Catedralicio. También se puede visitar la torre de Poniente, que ofrece una de las mejores vistas de la ciudad. Al salir de la catedral, nos metemos por el callejón de los Piratas para ir a la plaza de Fray Félix. Aquí admiramos la fachada blanca de la iglesia de la Santa Cruz o catedral Vieja.

    11.30 Tres mil años bajo tierra

    En la misma plaza está el Yacimiento Arqueológico Casa del Obispo. Son los subterráneos del antiguo palacio episcopal, donde puede verse, a través de suelos de cristal y reconstrucciones digitales, la evolución de la ciudad a lo largo de tres milenios. La historia de los distintos pobladores de Cádiz pasará ante nosotros, desde los rastros fenicios del siglo VIII antes de Cristo hasta el siglo XVII. Rodeando la iglesia de la Santa Cruz, llegamos en dos minutos al teatro romano, de finales del siglo I antes de Cristo, que fue el más grande de Hispania, con capacidad para 20.000 espectadores. Está escrito que aquí Lucio Cornelio Balbo el Menor mandó ejecutar a un actor por feo. Ahora sólo tiene una parte de las gradas al descubierto.

    12.30 El Cádiz del quejío

    Nuestro siguiente destino es la plaza de la Merced, en el vecino barrio de Santa María, la cuna del flamenco gaditano. El antiguo mercado de abastos es ahora el Centro de Arte Flamenco La Merced donde podemos volver esta noche si hay alguna actuación interesante.

    13.00 Las puertas de la ciudad

    Salimos de la plaza por la calle (estrechísima) del teniente Andújar y doblamos luego a la derecha por Santo Domingo. Al final se encuentran las murallas y el baluarte de San Roque. Forman parte de la fortificación que cruza la plaza de la Constitución, una barrera que llega hasta el puerto. Aquí se encuentran las puertas de Tierra, la antigua entrada de la ciudad, y dos museos que merece la pena que visitemos: el Museo Taller Litográfico y el Museo Iberoamericano del Títere, este último inaugurado en 2012.

    Fuente: Guía Repsol

  2. Primera tarde. Un sabor especial

    14.00 Comer en una venta o en el centro

    Salimos de la ciudad vieja. En apenas cinco minutos (en coche), llegamos a El Ventorrillo del Chato. Es una pequeña casa de color blanco, junto a la carretera de San Fernando, con aire de venta antigua. Y eso es lo que es: una casa de postas y restaurante fundado en 1780. Son muy recomendables los arroces y cualquier plato con pescado y marisco fresco. Si no queremos alejarnos del centro, podemos probar la especialidades de temporada del gastrobar Sopranis o la cocina vasca y andaluza de Atxuri.

    15.30 Zurbaranes y goyas

    Reanudamos la visita a la ciudad en la plaza de la Mina, que se construyó en 1838 aprovechando el huerto del convento de los franciscanos. Está rodeada de casas nobles y es lugar con mucho ambiente, sobre todo cuando atardece. Aquí está el Museo de Cádiz, donde podemos ver sarcófagos antropoides fenicios, esculturas romanas o los lienzos de Zurbarán procedentes de la desamortizada Cartuja de Jerez. Después nos dirigimos por el callejón del Tinte hasta el Oratorio de la Santa Cueva, del siglo XVIII, en cuya capilla alta hay tres lienzos de Goya.

    17.00 Torre Tavira: barco a la vista

    Giramos por la calle de Columela a la derecha y avanzamos por Javier de Burgos hasta Marqués del Real Tesoro donde, en la esquina con Sacramento, se alza la torre Tavira. Mide 45 metros y fue levantada en 1778 en la parte más alta de la ciudad, como torre vigía oficial del puerto de Cádiz. En el interior, podemos visitar su cámara oscura, una habitación pintada de negro en la que, gracias a un juego de lentes y espejos se proyectan, sobre una pantalla curva en forma de mesa, imágenes reales y en movimiento de lo que está pasando en el exterior.

    18.00 ¡Que viva la Pepa!

    A tres minutos de la torre Tavira (por las calles Sacramento, Sagasta y Santa Inés), descubrimos el Oratorio de San Felipe Neri. Construido con planta elíptica entre 1685 y 1719, en él se reunieron las Cortes de Cádiz, que aprobaron la Constitución de 1812, la Pepa. En el edificio anexo se sitúa el Centro de Interpretación de la Constitución de 1812, que permite adentrarse en los acontecimientos que contex-tualizaron la aprobación de la Pepa, examinar los avances que impulsó este texto constitucional y la trascendencia que tuvo en Europa y en América.

    19.00 De compras entre palacios

    En la calle Ancha (a 200 metros del oratorio, avanzando a la derecha por San José) se asentaron las familias enriquecidas con el comercio con América. Por eso vemos edificios tan solemnes como el palacio de los Mora, de 1862. Éste es también el kilómetro cero del comercio en Cádiz. Aquí encontraremos las mejores tiendas y ofertas posibles, siempre de las mejores marcas. En la misma esquina con San José, se halla la Heladería Salón Italiano, donde podemos tomar un helado artesanal, un batido o un café al aire libre (de marzo a octubre).

    21.00 Cocina típica para cenar

    La calle Ancha da a la plaza de San Antonio, donde apuramos los últimos momentos antes de cenar admirando los edificios que la rodean: la iglesia de San Antonio, la casa Pemán, el palacio de Aramburu o el Casino Gaditano. Cenaremos en la misma plaza, en el restaurante San Antonio. Es un lugar sensacional para conocer platos de sabor local, como la tortillita de camarones, el menudo gaditano o el arroz con chocos de trasmallo. Después, podemos frecuentar las plazas que congregan más animación (San Antonio, Mina, Candelaria, de las Flores…), o dar un paseo hasta el barrio de la Viña, uno de los más populares, con animados bares, tabernas y tascas.

    Fuente: Guía Repsol

  3. Segunda mañana

    10.00 Bar de interés etnológico

    Empezamos nuestra segunda jornada en Cádiz en el barrio del Pópulo, junto a la catedral y el mar. A primera hora es cuando la luz dibuja mejor estas calles tan típicas, con rincones que rezuman encanto. Subimos por la calle de la Compañía hasta la plaza Topete, que para los gaditanos es la de las Flores, uno de sus puntos de encuentro más queridos. Los numerosos puestos de flores dan un olor y un ambiente extraordinarios. Para desayunar, ahí mismo tenemos los mejores churros de Cádiz, en el café-bar La Marina, declarado lugar de interés etnológico por el Ayuntamiento.

    Al lado, en la plaza de la Libertad, nos espera el Mercado Central. Fue erigido en 1837, en estilo neoclásico, sobre los terrenos del antiguo convento de los Descalzos, y reinaugurado en 2009. Es imposible no detenerse en los puestos de la lonja, viendo el impresionante despliegue de gambas, cigalas, cañaíllas, calamares, langostinos de Sanlúcar, doradas, urtas, pargos, róbalos, acedías, boquerones, sardinas y caballas, todos y todas rodeando al monarca absoluto del litoral atlántico: el atún de almadraba.

    11.30 De nuevo, las Cortes

    Paseando cinco minutos por las calles Columela y General Luque, vamos a dar al palacio de la Diputación, que fue construido a finales del siglo XVIII como aduana. Presidiendo la plaza de España, está el monumento a las Cortes de Cádiz. Salimos por el lado opuesto de la plaza, ya en el barrio de San Carlos. En la plaza Argüelles destaca la casa de las Cuatro Torres, uno de los mejores ejemplos de los edificios pagados por los cargadores de In-dias, los comerciantes que se enriquecieron en el Cádiz de los siglos XVIII y XIX.

    12.00 Un paseo entre árboles

    Estamos en el comienzo de la alameda de Apodaca. Este espacio verde junto al mar fue diseñado en 1926. Ofrece unas vistas sensacionales de la bahía, con Rota y El Puerto de Santa María a nuestro alcance. Lo mejor es la sombra que ofrecen sus árboles centenarios. Siguiendo la alameda, llegamos al baluarte de la Candelaria, en la avenida del marqués de Comillas. Esta posición defensiva de 1672 se conserva casi intacta. Su uso actual es mucho más pacífico: es sala de exposiciones y escenario de conciertos al aire libre.

    Fuente: Guía Repsol

  4. Segunda tarde

    14.00 La barra más deseada

    En el número 22 de la alameda de Apodaca está el restaurante Balandro, que tiene una de las barras más apreciadas y concurridas de la ciudad, donde tenemos que hacernos un hueco como sea para disfru-tar de una carta de tapas variada y sublime, en la que destacan las de atún.

    16.00 Cultura con vistas al mar

    Frente al baluarte de la Candelaria, el antiguo Pabellón de Ingenieros Militares, de 1759, se ha transformado en el Centro Cultural Reina Sofía. Alberga varias instituciones culturales, entre las que destaca el Museo Juan Luis Vasallo, dedicado a uno de los mejores escultores españoles del siglo XX. Seguimos por Carlos III hasta el parque Genovés, construido en 1892. Al igual que la alameda Apodaca, es un precioso espacio verde donde los gaditanos pueden pasear tranquilamente, lejos de las estrecheces del casco histórico.

    17.00 Cita con el Falla

    En la plaza de Fragela (a dos minutos del parque Genovés por la calle Santa Rosalía), se encuentra el recinto cultural más importante de la ciudad: el Gran Teatro Falla. Impone con su fachada de estilo neomudéjar en ladrillo rojo, los tres arcos de la entrada y su forma de herradura. Es muy popular en la ciudad (y conocido fuera de ella) por ser la sede de los famosos concursos de chirigotas de los carnavales de Cádiz.

    Zigzagueando por las calles Sacramento, Concepción, Hospital de Mujeres y San José, llegamos a la iglesia de San Lorenzo Mártir, notable ejemplo de la arquitectura barroca religiosa gaditana, en la que sobresalen la magnífica portada principal y la torre. Está en la calle dedicada al obispo Armengual, quien quiso ofrecer esta parroquia al popular barrio de La Viña. Tiene un precioso órgano, construido en 1793.

    18.30 Puesta de sol en la Caleta

    Avanzamos por la calle Encarnación hasta el monumento a Simón Bolívar. Detrás de él, se encuentra el castillo de Santa Catalina, una fortificación de planta poligonal que Felipe II mandó construir en 1598, después de un ataque de la armada inglesa. Se sitúa en una escollera avanzada al litoral y contiene salas de exposiciones, tiendas, talleres artesanales…

    Al sur del castillo aparece la Caleta, la única playa urbana dentro del recinto histórico. Las otras tres (Santa María del Mar, La Victoria y Cortadura) están en la parte nueva y son amplias y dadas a la masificación. La Caleta, en cambio, conserva el ambiente de barrio de pescadores. Podemos bajar hasta la arena y esperar la puesta de sol, que es todo un espectáculo. También vemos muy cerca el castillo de San Sebastián, que está situado en un islote unido a tierra por un malecón. Aunque hubo una torreatalaya desde tiempo-s árabes, el castillo actual es del siglo XVIII.

    21.00 Despedida con pescaíto frito

    Por la calle Virgen de la Palma nos adentramos en el barrio de la Viña. Ésta es una de las zonas con más ambiente de Cádiz, donde se viven con especial intensidad los car-navales. El pescaíto frito es casi una religión, así como las caballas con Piriñaca (lo que en Sevilla llaman Picadillo y en Granada Pipirrana) o las tortillitas de camarones. Dos bares que nunca defraudan son El Tío de la Tiza y El Rincón de la Morena, cuya especialidad es la morena en adobo. Otra opción, más formal, es El Faro de Cádiz, que lleva más de medio siglo sirviendo lo mejor de estos mares tanto en la barra como en los salones. Tienen fama sus tortillitas de camarones, su paté de cabracho y su urta a la roteña. Tras el postre, volveremos a la calle para disfrutar del ambiente nocturno de la ciudad, ya sea en el barrio de la Viña o en el del Pópulo, en las terrazas de la plaza de la Catedral.

    Fuente: Guía Repsol