GASTRONOMÍA

Qué comer en Alicante

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201,27 Km² de superficie, casi 300.000 habitantes y un recetario de arroz tan completo que incluye más de 100 maneras diferentes de prepararlo. Estamos hablando de Alicante, una ciudad que nos dice: «Ven cuando quieras».

Aunque el protagonista indiscutible de la cocina alicantina sea el arroz -preparado a la alicantina, caldoso, negro (con tinta de calamar o sepia), con costra (al que se le añade huevo), con verduras, con carne -, su gastronomía también está repleta de excelentes pescados y mariscos. Destacan las gambas rojas, langostinos, quisquillas, cigalas, calamares y salmonetes. También del mar proceden las salazones, que se sirven durante el aperitivo y en montaditos -como la mojama, la ventresca de atún, la tonyina de sorra- y el esmorzaret alacantí, a base de sardina, huevo frito y ñora.

La oferta se completa con platos como la olleta de músico -con alubias, asadura de cordero, morcilla y pencas de acelgas-, calamares rellenos, el cocido huertano, el gazpacho de mero y gambas, el giraboix (plato tradicional de Jijona con patatas, huevos cocidos y embutidos) o el suquet de peix que es un guiso de distintos pescados sobre una salsa ligera.

Lo cierto es que cada zona ha sabido mantener y enriquecer, con el paso de los siglos, un recetario adecuado al producto autóctono. Así, mientras en la costa la materia prima de todos los platos es el excelente marisco y pescado (congrio, rape, pescadilla o salmonetes), en la meseta alicantina el menú apenas se componía hace unas décadas de carne de cerdo, algo de caza y verduras. La carne de cordero es habitual también en la vega del Segura, que posee quizá la huerta más rica de todo Alicante. Mientras que los guisos y platos de cuchara más contundentes los podemos degustar en las comarcas de montaña, donde se elaboran desde hace siglos recetas como la borreta, una sopa a base de patatas, bacalao y verduras o la nutritiva olleta alcoiana, que se compone de alubias, verdura, cerdo, arroz y tocino.

Productos propios

Otro producto clásico de la gastronomía alicantina y que han trascendido sus fronteras es la rica mojama, que no falta nunca en las ensaladas y aperitivos de las mesas de toda la Comunidad Valenciana. Hecha a base de lomo de atún, cortado en tiras, preparado en salmuera y puesto a secar, fue importado de otras provincias pero se hizo famoso cuando las fábricas de salazones de Alicante comenzaron a comercializarlo a gran escala.

Menos conocidos en el resto de la península pero igualmente singulares es el esmoçaret alicantino, otro plato típicamente marinero elaborado a base de sardinas, huevos fritos, pescado salado, aceitunas negras y aderezado con «ñora» (pimentón dulce).

Para beber

Alicante ofrece un importante muestrario de tintos, blancos y rosados amparados bajo la Denominación de Origen Alicante. Vinos como el Fondillón son famosos en la región alicantina, sin olvidar las bebidas espirituosas como La paloma (elaborada a partir de anís seco con agua muy fría) y Cantabria (con licor de hierbas).

De turrones y helados

Para acabar una comida, nada mejor que sentarnos frente al mar a disfrutar de las excelentes frutas de la región: melones, sandías, cerezas, granadas o dátiles, según la temporada del año.

También podemos probar un buen turrón (por ejemplo, los mundialmente conocidos de Jijona, muy cerca de la ciudad) o un helado (que también han ganado fama internacional). Tradicionales son los rollitos de anís y la coca boba, bizcocho esponjoso dulce.

Fuente: Guía Repsol

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