POLÉMICA

No, el cachopo no forma parte de la tradición culinaria de Asturias

El crítico gastronómico de ABC reflexiona sobre los platos clásicos (y los que no lo son) de la gastronomía asturiana

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Carlos Maribona, crítico gastronómico de ABC, publicó hace unos días un comentario en las páginas del periódico y luego en su blog sobre el cachopo, que reproducimos aquí por el debate suscitado entre nuestros lectores. ¿De verdad forma parte de la tradición culinaria de Asturias?

«Para quienes amamos Asturias, no es un secreto que la cocina del Principado es una de las punteras de España. Suelo indagar entre gentes de Madrid y de otras provincias sobre lo que saben de esa cocina. Y me doy cuenta de que, pese a que pueda parecer lo contrario, es una gran desconocida. Todos, incluso los que nunca la han visitado, están convencidos de que en Asturias se come muy bien. Pero esta es una afirmación que se ha convertido en un tópico, así que carece de valor. Sin embargo, al profundizar más veo que todo se queda en lo superficial. La fabada, faltaría más, y de un tiempo a esta parte el cachopo es lo primero que citan. Del cachopo, qué quieren que les diga, no soy nada partidario. Se venderá bien, es un gran negocio para muchos, pero produce profunda tristeza ver convertida en estrella de aquella cocina una elaboración que, en contra de lo que se lee con frecuencia, no está en la tradición culinaria asturiana.

Da pena, sobre todo, cuando en esas encuestas de aficionado compruebo que la mayor parte de la gente que cita el cachopo desconoce que Asturias es la mayor mancha quesera de Europa y que produce unos quesos excepcionales. Ignora que los mariscos de sus costas son tan buenos o mejores que los gallegos. O que hay otros muchos platos tradicionales al nivel de la fabada como el pote de berzas, las patatas rellenas o el rollo de bonito, por poner sólo tres ejemplos. Que en Asturias se come bien no es ningún secreto. Pero sí muchas veces lo que allí se come. Con un producto tan variado como excelente; con una cocina tradicional con tanta personalidad, tan rica; con unos cocineros y unos restaurantes que se han situado entre los mejores de España por méritos propios, el Principado, como en tantas otras cosas, no ha sabido venderse fuera más allá de tópicos como el cachopo».