El hostel celebra las «Cenas en las alturas» con el restaurante Triciclo
El hostel celebra las «Cenas en las alturas» con el restaurante Triciclo - The hat

Seis inolvidables azoteas con menús muy sabrosos

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Ya están aquí. Aunque todavía no haya llegado el verano, el embrujo de sus noches y sus días ya nos ha hechizado. Como un espejismo de las vacaciones que todavía estar por venir, queremos exprimir las delicias del buen tiempo. Llega la hora de subirse a los tejados y tener la ciudad, el campo o el mar a nuestros pies. Recopilamos propuestas en las alturas que aúnan gastronomía, el encanto de lo efímero y, por supuesto, unas panorámicas con las que poder tocar el cielo.

En Madrid

En Madrid, las experiencias saltan de tejado en tejado. Nos ha sorprendido la iniciativa Terrazas de Autor, de la firma de ginebra Gin Mare. Gracias a ella, unos pocos afortunados (solo hay que inscribirse en su página web) tendrán la oportunidad de descubrir una serie de azoteas nunca antes abiertas al público general. Los días 20 y 21 de junio la cita coctelera tiene lugar en dos espacios de forma simultánea. Desde el fantástico Torreón en Gran Vía, con música en directo y «finger food», y desde Rooftop, un espectacular solarium en el Barrio de Salamanca que hace las veces de marco perfecto para degustar de verduras y pescados a la parrilla.

Ya en julio, los días 11 y 12, un jardín privado en las alturas de la calle Velázquez se convierte en el escenario. Redondea esta propuesta, con una panorámica de 360 grados y sugerentes cócteles, una serie de aperitivos diseñados por el chef Ramón Freixa (dos estrellas Michelin).

El aire efímero y exclusivo también preside la temporada de El Mirador del Thyssen, que acaba de inaugurarse. Abierto sólo durante noventa noches (con la luna llena luce espectacular) y con una increíble perspectiva sobre los Jerónimos, su cocina está regentada por el Antiguo Convento Catering. Ceviche de marmitako, lomo de bacalao con romescu y crema de hinojo o el suquet de rape y marisco al aceite de naranja y azafrán, se maridan con una singular carta de vinos. Diseñada por Paco Berciano, propietario de Alma Vinos Únicos, recoge una veintena de referencias, entre blancos, rosados y tintos, procedentes de producciones pequeñas y ediciones limitadas.

El encanto de lo perecedero también preside la experiencia que nos ofrece el hostel The Hat. Encaramada sobre los tejados, su azotea se convierte en la sede de «Cenas en las alturas» firmadas por el restaurante Triciclo. Cada martes, a partir de las 21.00 horas, sólo 40 comensales tendrán la oportunidad de disfrutar, en una mesa corrida del menú (menestra marina a base de algas, moluscos gallegos, plantas marinas, escabeche japonés y verduritas; taco de bonito a la brasa con jugo de pimientos asados y ensalada de vainas y cítricos; presa ibérica pura de bellota «Maldonado» acompañado de mojo especial, patatas al fuego y berenjenas moriscas...).

Cerramos capítulo madrileño con Room Mate Oscar y su «brunch» maridado que ofrece un domingo al mes (de 12.30 a 16.30 h). Este del 14 de junio cierra la temporada con los cócteles firmados con G’Vine y la cocina francesa como protagonista, con especialidades como vichyssoise, foie de pato, quesos, quiche lorraine, tatin de pera o creme brulée.

No se trata exactamente de una azotea, pero sí de un castillo milenario que corona una montaña en pleno Empordá y que nos ofrece unas vistas magníficas de este paraje gerundense. Castell d’Empordà celebra estos días, además, el bicentenario de la Batalla de Waterloo (18 de junio) y han preparado toda una experiencia napoleónica.

La historia del dueño del hotel, Albert, con Napoleón comenzó cuando tenía 10 años y descubrió un diario de su tatarabuelo, un veterano de la Grande Armée. Su fascinación por el personaje ha terminado cuajando en la maqueta de La Batalla de Waterloo más grande de Europa que se aloja en el castillo. A ella se une estos días la proyección de una película «Napoleon’s Waterloo», creada a partir de los soldaditos de plomo de la maqueta. El chef del hotel, Romain Valicon, ha diseñado un menú para terminar de redondear la escapada. Se compone de terrina de ternera con carpaccio de trufa; foie gras y Brandy Napoleón; filete de buey «Josephine», setas de temporada salteadas y salsa de Chambertin, y, como postre, la isla flotante «Santa Helena».

Y, por último, el mar desde una atalaya privilegiada. En la tinerfeña La Casa El Balcón se llevará a cabo una vez al mes el viaje gastro-sensorial Nómada Los Cinco Elementos. Los chefes Pau Bermejo, Andrea Bernardi y Fernanda Fuentes preparan al detalle una velada en la que los diez comensales que la protagonizan no se conocen entre sí. Degustarán un menú sorpresa con vino y elaborado en vivo y en directo, en el que a veces habrá que cambiar los cubiertos por manos pintadas a pincel con agua marina y sales ahumadas. Próximas fechas cerradas son 8 de julio, 5 de septiembre, 10 de octubre y 7 de noviembre.

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