EL GENIAL CÓMICO ESBOZA UNA SONRISA CUANDO REMEMORA SU PARTICULAR UNIVERSO VIAJERO

Josema Yuste: "Para perderme y estar tranquilo, omeoprazol y unas gafas de sol"

José Mariano Yuste García de los Ríos (Madrid, dos de marzo de 1954) es la demostración que español y polifacético no son antónimos. Ha sabido evolucionar desde el humor más puro con el que creció una generación entera hasta desembocar en señor actor dramático con un amplio repertorio. Fueron muchas nocheviejas con su compañía. No es de extrañar que el público tenga debilidad con él.

Foto: ABC

Para toda una generación, el rostro de Josema era uno más de la familia en la Nochevieja

—Dibuje una ruta turística con lo fundamental de Madrid, de donde es usted, y su rincón secreto de su tierra.
—Soy nacido y vivido toda mi vida en Madrid. Y en Madrid hay que ir al Prado, al Thyssen, y al Asador Donostiarra y al Mesón Txistu.

"El viaje que me abrió los ojos a la vida fue un 'camping' en Monte Igueldo, en Donostia, con mi primera novia formal. Cándida se llamaba, íbamos en la misma compañía de teatro de gira"

—Usted que conoce a fondo el humor, diga cuál es el lugar de España donde la gente tiene más talento natural para hacer reír.
—Sin duda alguna en Andalucía. Especialmente Málaga, Sevilla, Cádiz...
—¿Cuál es la fiesta popular española en la que mejor se lo pasa y donde ha hecho más el gamberro?
—Yo suelo hacer poco el gamberro, siempre he sido muy formalito, pero me encantan las Fallas Valencianas, adoro el fuego. No hay cosa que más me guste que una chimenea encendida en una casa de campo.
—¿Cómo se conoce más mundo, trabajando en televisión, cine o en teatro?
—Obviamente en las maravillosas giras teatrales. Me apasiona hacer teatro en distintas ciudades españolas, comer, pasear por sus calles, echarme la siesta en el hotel y el público es fantástico.
—¿Cuál fue aquel viaje de juventud que nunca podrá olvidar y que le abrió los ojos a la vida?
—Un 'camping' en Monte Igueldo, en Donostia, con mi primera novia formal. Cándida se llamaba, íbamos en la misma compañía de teatro de gira. Fue muy bonito.
—¿Cuántas veces le han pedido en un avión o en un tren que cuente el último chiste?, ¿cómo lo lleva?
—No me lo suelen pedir, porque la gente que me conoce o conoce un poco mi trabajo sabe que yo no sé contar chistes. Es la verdad absoluta. Pero soy cordial con toda la gente a la que les doy todo en mi profesión.
—¿Alguna vez ha viajado exclusivamente por amor?
—Sí, con 17 años y a Valencia en autocar, pero olvidémoslo.
—Tiene que hacer el equipaje para unas vacaciones en las que desea perderse y estar tranquilo, ¿qué es lo que no faltará seguro en su bolsa?
—Omeoprazol y gafas de sol.
—¿Es usted de los eligen un destino para viajar en función de que haya una buena oferta?
—No necesariamente.
—Confiese cuál es el viaje que lleva usted mucho tiempo demorando por falta de tiempo pero que sigue teniendo en mente.
—Canadá, me encantan los lagos y los grandes abetos y otras cosas, claro...
—¿Cuál ha sido el país que más le ha impactado y por qué?
—La ciudad de Viena. Me impactó el que no hubiera niños apenas en las calles.
—¿Lo de 'En Martes y 13 ni te cases ni te embarques' es verdad o mentira?
—Es una posible tontería.