Estatua de Blas de Lezo ante el Castillo de San Felipe, la más formidable fortaleza construida por España en América
Estatua de Blas de Lezo ante el Castillo de San Felipe, la más formidable fortaleza construida por España en América - FRANCISCO-LÓPEZ-SEIVANE

El héroe español que nunca han olvidado en Cartagena de Indias

Una magnífica estatua mantiene viva la memoria del almirante Blas de Lezo, el vasco que resistió con arrojo, astucia y determinación a los ingleses

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Medio hombre le llamaban algunos a Lezo porque le faltaban un ojo, un brazo y una pierna, perdidos en distintos combates. Pero manco, tuerto y cojo, fue el mayor estratega naval de la historia de España, un soldado sin miedo, entregado a la defensa de la patria. Es imposible visitar Cartagena de Indias y no rendirse ante la grandeza de un almirante español al que los cartageneros no han olvidado jamás, mientras en nuestro país fue desposeído de títulos y honores después de muerto por los celos de un mediocre virrey, que le desacreditó ante la corona con falsas acusaciones. Si bien es cierto que más tarde se hizo justicia y Carlos III otorgó a su hijo el marquesado de Ovieco en reconocimiento de los méritos de su padre, en España sus hazañas fueron pronto relegadas, si no olvidadas, y aún son pocos los que saben de sus méritos y logros al servicio de España.

Cualquier soldado de hoy habría pedido su baja en el servicio tras la primera herida de guerra y se habría conformado con los honores y una pensión vitalicia de invalidez, pero el vasco Blas de Lezo, que se alistó como grumete con sólo doce años, rechazó las prebendas que se le ofrecían y decidió seguir luchando por España en todos los mares, llevando a cabo misiones tanto en el Mediterráneo como en el Pacífico, el Atlántico o el Caribe, donde, siendo Comandante General de Cartagena de Indias, hizo huir a la auténtica Armada Invencible del almirante Vernon -muy superior en barcos, cañones y hombres a la famosa Armada Invencible española que naufragó en las costas de Irlanda-, tras resistir un asedio de más de dos meses en una ciudad con defensas ruinosas y con poco más de 6o cañones para defenderse, y aún esos porque los sacaron de algunos buques de la propia flota antes de hundirlos.

Una magnífica estatua mantiene viva su memoria frente al inexpugnado Fuerte de San Felipe, con una inscripción que reza: «Homenaje al Almirante D. Blas de Lezo y Olavarrieta. Esta placa se colocó para homenajear al invicto almirante que con su ingenio, valor y tenacidad dirigió la defensa de Cartegena de Indias. Derrotó aquí, frente a estas mismas murallas, a una armada británica de 186 barcos y 23.600 hombres, más 4.000 reclutas de Virginia. Armada aún más grande que la Invencible Española que los británicos habían enviado al mando del Almirante Vernon para conquistar la ciudad llave y así imponer el idioma inglés en toda la América entonces española. Cumplimos hoy juntos, españoles y colombianos, con la última voluntad del Almirante, que quiso que se colocara una placa en las murallas de Cartagena de Indias que dijera: Aquí España derrotó a Inglaterra y sus colonias. Cartagena de Indias, marzo de 1741»

Lee el relato completo del viaje de Francisco López-Seivane a Cartagena de Indias en busca de Blas de Lezo en su blog, Crónicas de un nómada.