Habitantes de la favela Rocinha en Río de Janeiro piden que paren los enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes
Habitantes de la favela Rocinha en Río de Janeiro piden que paren los enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes - EFE/Antonio Lacerda

Favelas, drogas y turistas: así funcionan los tours que enseñan la pobreza

Una docena de empresas organizan excursiones en los barrios más desfavorecidos de Río de Janeiro (Brasil)

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En Río de Janeiro hay cientos de favelas, en su mayoría construidas en las cuestas de los cerros, entre calles estrechas y tejados que se caen a pedazos. En esas barriadas vive el 20% de la población de la ciudad (más de un millón de personas), lo que no impide que sigan siendo un misterio para los extranjeros y para muchos brasileños. Es el hogar de los más desfavorecidos, lugares donde reinan la pobreza y, a menudo, la violencia. Rocinha, donde el pasado lunes murió una española tiroteada por la Policía, es un buen ejemplo de la conflictividad en algunos de estos barrios. Fuerzas de Seguridad de Río de Janeiro están realizando operaciones de vigilancia en esa favela desde el 22 de septiembre, para detener una sangrienta guerra por el control del narcotráfico.

La llegada de los turistas a las favelas se popularizó en los años previos a la celebración de la Copa del Mundo de Fútbol de 2014, aunque el comienzo de estos tours es muy anterior. El Gobierno puso en marcha un plan de revitalición de estas barriadas, que incluía rutas turísticas. El objetivo era encontrar una forma de ganar dinero para sus habitantes y normalizar la vida en estos barrios. En algunos casos eran sus propios moradores quienes ejercían de guías. «Se trata de revitalizar la favela desde dentro, con iniciativas de los propios moradores, que el pescador aprenda a pescar, que sepan que tienen capacidad para crear un negocio», nos dijo en aquel momento Mônica Rodrigues, fundadora del proyecto Rio Top Tour, en 2010.

Los organizadores de estas excursiones admiten que la idea de participar en tours por las favelas de Río de Janeiro puede suscitar emociones contradictorias, pero recuerdan que el objetivo es generar ingresos que beneficien a todos sus habitantes; que se financien escuelas, centros de formación profesional y otros talleres de educación socio-cultural.

El pionero del turismo en las favelas

Los tour de las favelas suelen costar unos 25 euros, y duran tres horas. No todas las favelas son iguales. Villa Canoas, por ejemplo, es un barrio casi de «lujo» en comparación con Rocinha, la favela más famosa de Brasil, escenario del rodaje de la película «Ciudad de Dios». En Rocinha trabaja Favela Tour, empresa creada por Marcelo Armstrong en 1992, el pionero en estas actividades («el primero del mundo», nos dice»). Favela Tour dedica un porcentaje de sus ganancias a dos escuelas de la favela. «Nosotros hacemos algo, el gobierno no hace nada», explica.

Marcelo Armstrong trabajó en un hotel francés en África en 1990. «En el exterior del hotel estaba África; dentro, Francia. Esa situación me tocó muy personalmente. Me pareció que había que conocer la realidad de los pueblos». De ahí nació Favela Tour. Le contó la idea a algunas agencias de viajes, que en aquel momento lo tomaron como una broma. O como un loco. Pero no era ni una cosa ni otra. Su empresa lleva 25 años con este tipo de turismo, sin ningún incidente hasta el momento.

En la actualidad hay una docena de agencias o guías que organizan tours en las favelas de Río de Janeiro. Armstrong solo trabaja en dos de ellas, Villa Canoas y Rocinha. En la segunda de ellas, el enfrentamiento entre Policía y narcotraficantes se ha recrudecido en las últimas semanas. Dice Marcelo que en Europa puede sonar extraña la visita turística a estas favelas, pero habla del «turismo de realidad» como una tendencia en distintas zonas del mundo (él mismo ha visitado recientemente Soweto, en Sudáfrica). Explica que no tiene una relación directa con los narcotraficantes de Rocinha, pero «ellos saben que nosotros hacemos algo bueno por el barrio. En 25 años nunca tuve ningún problema de seguridad en tours organizados».

En Rocinha viven casi 80.000 personas (o el doble: resulta difícil precisar una cifra en el reino del descontrol), y está ubicada entre dos barrios muy ricos: Gavea y Sao Conrado. Existen también tours a otras favelas como Vidigal o Santa Marta, a la que se accede a través del funicular del mismo nombre. Desde Santa Marta se disfruta de una espectacular vista del Cristo Redentor, el Pan de Azúcar y la bahía de Botafogo.

Las favelas son un icono en Río de Janeiro, «y es normal que los turistas tengan curiosidad por ver esta parte de la ciudad», señala Armstrong. En los últimos dos años ha disminuido el número de visitantes a la ciudad, probablemente por las noticias sobre los problemas de inseguridad. La muerte de la española María Esperanza Jiménez Ruiz en un control de la policía puede acentuar el miedo de algunos turistas, admite Armstrong. En diciembre de 2016, otro turista europeo (italiano) fue asesinado en la favela de Morro dos Prazeres. Parece que en aquella ocasión, el turista -que no formaba parte de ningún grupo organizado- se extravió y entró en moto en una zona controlada por narcotraficantes. Fue acrbillado a balazos.