COPAS CRIOLLAS A TUTIPLÉN
El señor Lobo soluciona problemas en Puerto Ordaz
- Clara Bosch -
- Día 04/08/2011 - 09:50 h
Es noche cerrada en Ciudad Bolívar, la capital del distrito de Bolívar en Venezuela. Un taxi me transporta a Puerto Ordaz. El combustible no parece ser un problema por estas latitudes. Por unos 20 céntimos de euro caen unos pocos litros en el depósito del auto. Así da gusto. Casi parece mentira si se hace la comparación mental con lo que sucede en el resto del planeta.
Foto: FLICKR / REINDERTORT
El interior del Parque de la Llovizna invita a un paseo durante la sobremesa
LAS CLAVES DEL VIAJE
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El chófer es venezolano venezolano y como tal es incapaz de conducir sin música. En esta ocasión, casualidad, toca una copla criolla. En concreto, del CD 'Joderas de versos copleros', todo un clásico del lugar. Parece que los compositores están empeñados en que las canciones se instalen en la cabeza de uno: perfectamente pueden durar unos quince minutos o más. A ritmo de narración, la historia de 'Mamagallo' marcó el recorrido. Bastante divertido.
| Al despertar me encuentro a su loro en la puerta de la habitación |
Nos apeamos en la estación de autobuses. Allí nos recoge Lobo, un alemán que lleva más de 20 años por estas tierras. Además regenta un alojamiento construído con sus propias manos. Así es Lobo; como en la película, "soluciona problemas". Sin llegar a saber realmente nuestra ubicación, nos plantamos en su casa. Un hogar confortable sin duda. En la terraza, junto a las habitaciones Lobo había hecho una barra como si de un bar se tratase. Nos tomamos varias cervezas con él mientras nos contaba toda su vida y proyectos. Por supuesto no es ningún oficinista ni frecuenta grandes almacenes...
Actualmente cuenta con un campamento en el delta del Orinoco, ideal para la exploración y admirar la fauna local. Se nota que es alemán, exquisito en el culto a la cerveza, mantiene los botellines helados, ideales para combatir el calor. Nos recomienda un lugar para cenar, 'El bigote del abuelo', donde las carnes se hacen a la brasa y son servidas en pequeños trozos de forma que los bocados se mantengan siempre calientes, en su punto. Sin lugar a dudas se trata de un gran sitio, aunque no desmerece la tranquilidad de la terraza del Lobo con una cerveza fría. Es que Lobo sólo hay uno.
Al despertar me encuentro a su loro en la puerta de mi habitación. Así es el día a día de este personaje. Me pregunto cómo me he organizado tan mal para que en vida cotidiana los loros sólo aparezcan en las películas. El señor Lobo se empeña en llevarnos a desayunar. No fue para tirar cohetes pero sirvió para tomar fuerzas. Puerto Ordaz junto con San Félix forman una gran metrópolis conocida como Ciudad Guayana, el área más industrial del país.
Vimos una central hidroeléctrica que producía 1250 MW, lo equivalente a un par de centrales nucleares juntas. Hay dos más como ésta y estaban construyendo una cuarta. Se puede decir que prácticamente toda la energía del país sale de aquí, lo que supone que un 80 por ciento de la energía consumida a nivel nacional procede de fuentes renovables. La producción es de tal calibre que Lobo nos explica que parte es vendida a Colombia y a Brasil.
El repaso 'lobístico' a la zona finaliza con el impactante encuentro de los ríos Caroní y Orinoco. El primero comparece con un color negruzco en sus aguas, mientras que el segundo lo hace con tintes marrones. Cosas del aluvión. Maravilla de espectáculo. Junto al cruce se alza una gran industria de hierro con pasado norteamericano y actualmente gestionada por el gobierno.
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