NOS VAMOS DE RAFTING A TIRO DE PIEDRA DE SANTIAGO DE CHILE
Bautismo en El Cajón del Maipo
- Elena Domínguez -
- Día 05/02/2012 - 01:01 h
Chile es un país con un perfil bien definido por su geografía: la cordillera de los Andes dibuja principalmente su figura. De las montañas al mar no dista en la mayoría de puntos casi ni 200 kilómetros. La caída del agua de los deshielos forma ríos de aguas fuertes, lo que permite a los amantes del rafting encontrar aquí un paraíso que nunca decepciona.
Foto: FLICKR / RODRIGO TEJADA
El ímpetu del río debe ser contrarrestado con la maestría en el dominio de la embarcación
LAS CLAVES DEL VIAJE
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Las opciones para elegir son muy variadas dependiendo de la experiencia y la emoción que se persigan, pero sin duda el top lo encontramos en el Futaleufú, en tierras patagónicas. Su nombre está en todos las clasificaciones mundiales de este deporte con una categoría similar al Colorado en EE.UU., al Zambeze en Zimbabue o al Yangtsé en China. Reconozcamos en cualquier caso que esta empresa es para duchos. Pero para los que se quieran (queramos) enfrentar a una primera experiencia, a poca distancia de Santiago nos encontramos un candidato perfecto: el río Maipo.
| Cuesta saltar, viendo los cuatro metros de altura, pensando en lo fría que está el agua y sin saber hasta dónde te arrastrará la fuerte corriente. Lo malo es que si salta el primero, ya prácticamente provoca una cascada: es la fuerza del mimetismo |
En la misma carretera que recorre el Cajón del Maipo son varias las opciones que invitan a la aventura una vez superada la localidad de San José de Maipo. Lo ideal es venir preparado con calzado deportivo que se pueda mojar, algún bañador y crema protectora para los fuertes rayos de sol. El equipo con neopreno y chalecos salvavidas te lo proporciona la empresa de turno. Un monitor explica con todo detalle el uso del remo. Dice: "Lo fundamental es nunca soltar la T". Se refiere al extremo de la pala, que por seguridad de golpeo a los compañeros siempre debe estar bien sujeta a la palma de la mano. El rafting es un deporte de equipo en el que la coordinación debe ser perfecta: la aguas bravas y las piedras del recorrido pueden ser traicioneras. Por eso nuestro instructor nos muestra todos los secretos posibles. Más vale prevenir que curar... a pesar de que el Maipo es relativamente sencillo, tiene algunos rápidos de categoría IV o muy difícil; el máximo para un río es VI.
La travesía de unos once kilómetros se hace en poco más de una hora. El agua es extremadamente fría, unos siete grados centígrados, pero el calor del movimiento, la concentración por cada rápido y las rocas que se convierten en tus peores enemigos te hace inmune ante tal situación de frialdad.
Afortunadamente nuestro guía se conoce todo el entramado a la perfección y nos prepara para afrontar los rápidos con la mayor seguridad. Cada vez que él nombra uno como la Reina, el Rey o el Hoyo de Pinocho, el temor a lo desconocido se apodera del equipo, ya que a nada se le bautiza porque sí. El Hoyo de Pinocho es un pequeño cañón y hace que sea la parte más delicada a la que te enfrentas, por los remolinos que se forman. Como colofón de haberlo superado, se hace una parada allí y hay un punto a cuatro metros de altura que te permite saltar hasta el Maipo y así el celebrar la prueba superada. Cuesta saltar, viendo la altura, pensando en lo fría que está el agua y sin saber hasta dónde te arrastrará la fuerte corriente. Lo malo es que si salta el primero, ya prácticamente provoca una cascada al resto. Es la fuerza del mimetismo y del 'no voy a ser menos'.
El tiempo de caída parece eterno, la inmersión también, pero en el momento de ver la luz el agua te lleva y te vuelves loco por agarrarte inútilmente a alguna de las piedras. En mi caso, al final me acabé aferrando a la última. Qué alivio.
Por cierto, que el nombre del Hoyo de Pinocho es debido a que justo enfrente se encuentra la casa del antiguo gobernante chileno Augusto Pinochet. No sé si lo de Pinocho es una desviación amistosa o una referencia a la capacidad de mentir...
Es habitual toparse con un ave muy peculiar, el llamado pato corta corrientes. Con aspecto más de cormorán que de ánade, es capaz como su nombre indica de nadar a través de las fuertes corrientes de agua, todo un ejemplo de adaptación. Una vez terminado, lo mejor es hacer un buen asado mientras el sol calienta el cuerpo frío.
El futuro del Maipo es incierto, al igual que el de otros ríos chilenos. Los proyectos estatales de levantar una presa hidroeléctrica puede acabar con el rafting y con parte de este encanto andino.
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