UN EXIGENTE ITINERARIO PARA SACARLE TODO EL JUGO A LA HERENCIA DE PERSIA
Las entrañas de Irán en dos semanas
- Alejandra Chaves -
- Día 26/12/2011 - 01:01 h
Irán supone para mucha gente toda una incógnita. Tan sólo reconocible por algunas noticias sueltas en prensa, pocos se hacen a la idea del enorme potencial turístico de un país que ha sido cuna de grandes imperios y bandera de lo exquisito. La maravilla de Persépolis, la sorprendente Teherán, Yadz la misteriosa, las magníficas mezquitas y plazas de Esfahán, el legado del poeta Hafiz en Shiraz, los templos de credo zoroástrico, las teterías, los pinchitos, la cuna de la revolución islámica, los castillos de la secta de los asesinos, el mar Caspio... Los atractivos son muchos y el presupuesto necesario sale asequible. La recorremos en dos semanas intensas.
Foto: FLICKR / ALI MAJDFAR
La actual ciudad de Kermán está próxima a las ruinas de la anterior, destruida por Aga Muhammad Kan
LAS CLAVES DEL VIAJE
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Día 1. Llegada a Teherán. Tiempo para cambiar moneda (no hay que olvidar que sacar efectivo puede ser un problema, por lo que hay que llevar suficiente líquido), instalarse y dar un primer paseo de reconocimiento. Es conveniente probar el traslado en metro. Puede valer ir al complejo de museos del norte de la ciudad y ver la colección de coches y cerámica de Farah Diva.
| Madrugón para hacer caminatas por el valle y visitar sus más importantes castillos, los de la secta de los famosos asesinos o hashashin (consumidores de hachís) |
Día 2. Madrugón para agarrar un avión desde el aeropuerto doméstico dirección a Kermán, ciudad fundada por Alejandro Magno. Visita a una vecina fortaleza de adobe y paseo por el desierto. Por la noche, bus nocturno a Shiraz.
Día 3. Llegada a Shiraz al amanecer. Dencanso en un hostal y puesta en marcha para ver lo mucho que ofrece la ciudad del vino y las rosas. Madrasas, castillos, jardines, el mausoleo de Hafiz... día completo.
Día 4. Traslado al amanecer en coche alquilado dirección a Persépolis para admirar una de las maravillas del mundo antiguo. Medio día cubierto tras un paso por Pasagarda y la tumba del rey Ciro. Se continúa en coche hasta Yazd.
Día 5. Completo en Yazd, donde casi no da tiempo a admirar todo lo que la ciudad ofrece: su increíble casco antiguo de adobe, multitud de mezquitas, sabrosos pinchos de comida, el museo del agua... Al atardecer, una visita al templo zoroástrico más antiguo del mundo y a las famosas torres del silencio. Noche en un típico caravanserai fuera de la ciudad viendo las estrellas.
Día 6. Regreso a Yazd. Visita a los pueblos circundantes, repletos de casas típicas con encanto. Excursión al mayor centro de peregrinación zoroástrico del mundo, a sólo 40 minutos (no olvidar degustar una tradicional sandía a la salida). Bus en la tarde a Esfahán. Noche allí.
Día 7. Día completo en Esfahán. Mucho que hacer: mezquitas que son obras cumbre del arte musulmán, madrasas, teterías, mercados, palacios, su famosa plaza porticada, los puentes sobre el río, el barrio armenio...
Día 8. Más paseos por Esfahán. Partidas de ajedrez con sus vecinos en los jardines... Tiempo para observar sus auténticas tiendas de alfombras artesanales. Por la tarde salida en coche alquilado con chófer (negociar precio en agencia local), medio de transporte hasta el final del viaje. Noche en un pequeño pueblo dirección norte.
Día 9. Viaje en coche hacia Qum para conocer el escenario del comienzo de la revolución islámica. Se continúa hasta Tabriz, para degustar pescado por vez primera en Irán. Noche en un pueblo cercano.
Día 10. Ruta por las pequeñas y abandonadas iglesias cristianas de la región. Picnic en el campo. Noche en Kaleybar, un pequeño pueblo cerca de la frontera con Azerbayán. Por la noche, dejarse caer en cualquier tetería del pueblo y pasarlo bien.
Día 11. Madrugón para hacer una excursión al castillo de Babak, a pocos kilómetros del pueblo. Tras la caminata, gran comida y viaje en coche hasta cualquiera de los baños termales que hay en dirección Ardabil. Noche en esa ciudad.
Día 12. Pequeño paseo en coche hasta el mar Caspio. El entorno cambia y se vuelve verde por vez primera. Parada en una playa cualquiera para comer pescado fresco y darse un chapuzón. Último trecho grande en coche hasta Qazvin, justo a las puertas del valle de Alamut.
Día 13. Madrugón para hacer caminatas por el valle y visitar sus más importantes castillos, los de la secta de los famosos asesinos o hashashin (consumidores de hachís). Es importante leer la historia de esta secta ismailí que tanta importancia ha tenido en la historia de Oriente medio. Noche en el pueblo que rodea la fortaleza principal. Suele hacer mucho frío.
Día 14. Dejar pasar parte de la mañana en Alamut. Regodearse de todo lo visto. A mediodía, llegada a Teherán para ver el museo de tapices, de joyas del sha... Por la tarde, regreso al aeropuerto Jomeini y vuelo de vuelta.
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