RAMALA ES UNA VISITA DIFERENTE A TODO

La altura de Palestina

La etimología del nombre Ramala hace referencia directa a Dios. Concretamente en árabe significa altura divina. Un término sugerente. Comúnmente se le llama 'la novia de Palestina', supongo que por ser el enclave donde se sitúa la sede central de la ANP (Autoridad Nacional Palestina). Ramala encarna el corazón de los palestinos. Quizás incluso algo más, algo que tiene que ver con el orgullo.

Foto: FLICKR / EXCAUBOI

En Ramala la vida no es fácil en absoluto

LAS CLAVES DEL VIAJE

  • T
  • Lo más cómodo es moverse por la ciudad en taxi
  • S
  • La ciudad está permanentemente vigilada por soldados palestinos
  • A
  • Visita la tumba de Yasser Arafat

CONTENIDO RELACIONADO

Históricamente esta ciudad ha estado bajo dominio jordano, posteriormente israelí y desde 1993 pertenece a los territorios palestinos situados en Cisjordania. En este sitio han pasado muchas cosas, eso está claro.

A cada rato te cruzas con un grupo de soldados palestinos, muy muy jóvenes la mayoría

Se ubica a tan sólo 15 kilómetros al noroeste de la siempre sorprendente Jerusalén. Pongámonos en situación: los problemas sociopolíticos de la zona dibujan una geografía urbana muy particular. A mitad del camino desde la ciudad santa de las tres religiones monoteístas, se encuentra un puesto fronterizo fuertemente vigilado. A ambos costados del puesto arranca el nacimiento de un muro que delimita las fronteras interiores de este rincón del planeta tan castigado por la falta de entendimiento del ser humano. Resulta casi espeluznante ver tanta tensión, tantas armas, tantos militares, tantas miradas de desconfianza.

En cualquier caso, el tráfico es bastante denso y la comunicación no es tan complicada. Al final, como todo, a efectos prácticos se trata de un 'saca-dinero'. Esto es así porque no se permite la circulación de coches alquilados a no ser que cuenten con la llamada matrícula verde, que por supuesto supone un sobrecoste. Si no, hay que hacer el trayecto desde territorio israelí en riguroso taxi.

Ramala en sí no es para tirar cohetes. Se trata de una amalgama de calles en torno a la Plaza de los Leones (Plaza Manara es el nombre real). Es un lugar donde muchos radicales van a celebrar públicamente los males de su vecino sionista. Los leones están bastante machacados, con pintadas, desconchones y esas cosas. El tráfico es ensordecedor y no se puede decir que las calles estén relucientes. Alrededor de la plaza hay montones de vías comerciales, con ofertas culinarias y de ropa muy al estilo árabe, como con ganas de reivindicar su identidad. La animación es permanente. Los comercios rebosan de vida.

Un 'monumento' visitable es la tumba de Yasser Arafat. Hay un gran contraste con el resto de la ciudad. Todo mármol blanco, está situado en el barrio de las embajadas y se encuentra adornado con un césped perfectamente cuidado y regado. Hay hasta un pequeño estanque que refresca la vista. Nada que ver con los secarrales que hay en los alrededores, sin hablar de los recurrentes problemas con el agua corriente. Siempre está una pareja de militares (toda Ramala está plagada de soldados palestinos por todas partes y muy muy jóvenes la mayoría) custodiando el mausoleo. A su lado se encuentra una pequeña mezquita.

Entrevistas

Manu Tenorio: "En mi equipaje de mano nunca faltará mi guitarra"

El cantante sevillano se entona para hablar sobre los horizontes geográficos que lo han moldeado

Álvaro Urquijo: "Postales no escribo, hago fotos y malas"

La voz de 'Los Secretos' despliega buen humor para hablar de su perfil viajero