QUEBEC COMPARTE 'CHARME' CON UNA RUTILANTE NATURALEZA
La Bella Provincia está en forma
- Cristina M. de la Vega -
- Día 31/01/2012 - 01:01 h
Surtido de magníficos paisajes, tranquilos pueblos y encantadoras ciudades se presenta Quebec al viajero. Si se visita durante los meses menos fríos la naturaleza despliega un abanico de colores y sonidos. En los bosques, los árboles sombrean durante los días más calurosos del verano, mientras que durante el avance del otoño las hojas crean un manto cromático mágico. No lejos de allí, en las ciudades, se aprecian las huellas que la cultura francesa ha dejado en la sociedad, en la gastronomía y en la forma de vida de los quebequenses.
Foto: FLICKR / LOUISE LECLERC
El área boscosa en la que se ubica Quebec conforma un verdadero paraíso de la naturaleza
LAS CLAVES DEL VIAJE
CONTENIDO RELACIONADO |
La naturaleza, en equilibrio. En Quebec existen fabulosos parques capaces de ser explorados durante varios días sin encontrar rastro de presencia humana. De todos ellos el Mauricie National Park of Canada es el mejor y permite la acampada. Atravesado por el río Saint Lawrence y por la cadena montañosa de las Laurentides, existen en él gran variedad de fauna y flora únicas. Larguísimos senderos lo surcan para delicia de los excursionistas y esquiadores de fondo.
| En los alrededores de Tadoussac se dibujan senderos que corren paralelos al curso del río Saguenay por los que es posible realizar caminatas. Otro gran atractivo del fiordo es realizar kayak de mar entre pequeños cachalotes |
Separado por pocos kilómetros se encuentra el parque más popular de Quebec, el Parc du Mont Tremblant, un paraíso para los deportes. En verano son muchos los que practican senderismo, ciclismo y los paseos en canoa. Cuando llegan las nieves, manda el esquí en todas sus variantes. Vecino al parque está el pueblo de Mont-Tremblant, que acoge la estación invernal más famosa de la provincia y que es sede de famosos festivales de música en verano. El de blues es particularmente célebre. Para dormir y hasta de visita merecen la pena el Chateau Beauvallon Mont Tremblant y el celebrado Le Grand Lodge Mont-Tremblant. Para comer, Made in France y Les Copains d´Abord son los que mandan.
Dirigiéndonos más al norte en dirección a Tadoussac, comienza un espectacular paisaje de escapados fiordos que se precipitan sobre el agua, conocido como Parc national du Fjord-du-Saguenay. Esta zona no sólo es lugar habitual de escape de los habitantes de la ciudad de Quebec, sino también un santuario de ballenas. Precisamente el avistamiento de estos cetáceos es el reclamo que más atrae a los turistas, puesto que existen infinidad de modalidades de observación. El denominador común es el respeto al entorno: en este sentido los quebequianos son modélicos. Gran idea pasar aquí alguna noche. Buenos lugares no faltan, como el Hotel-Motel Le Beluga y el Auberge la Sainte Paix. Para yantar apunten Cafe Boheme.
En los alrededores de Tadoussac se dibujan senderos que corren paralelos al curso del río Saguenay por los que es posible realizar interesantes caminatas y alojarse en los refugios que salpican los caminos. Otro gran atractivo del fiordo es realizar kayak de mar entre pequeños cachalotes. No es mal plan.
La herencia europea siempre está a flor de piel en esta tierra. La cultura francesa es la que parece haber imprimido mayor personalidad a las dos ciudades más importantes de Quebec: Montreal y ciudad de Quebec.
Montreal, cosmopolita referente en la orilla del Saint Lawrence, es un núcleo cultural efervescente, considerada una de las ciudades de mejor calidad de vida del mundo. Dominada por el Mont Royal, en su falda se extiende una urbe abierta, vibrante y en crecimiento. El centro histórico de la localidad recorre la reciente historia de la ciudad, desde su Plaza Real, punto de llegada de los primeros colonos, hasta la Plaza de Armas coronada por la Basílica de Notre Dame. La parte moderna está construida en torno al Estadio Olímpico, integrada por activos y juveniles barrios como el Quartier Latin, Little Italy o The Village.
Una característica curiosa de Montreal es la ciudad subterránea que hay formada bajo tierra de manera que, cuando nieva, es posible acceder a tiendas, edificios, cines, hoteles y metro sin emerger a la superficie. Toda una experiencia. Cuando el hambre aprieta hay lugares deliciosos, como Au pied du Cochon y Toqué. Para dormir, sugiero Le Place d'Armes Hotel et Suites, el Auberge Bonaparte y Le Square Phillips Hotel et Suites.
De tamaño más reducido, pero si cabe con mayor 'charme', la ciudad de Quebec exhibe orgullosa el título de alegre capital de provincia. Da la impresión de que uno se encuentra en algún encantador paraje francés. Emplazada sobre el río Saint Lawrence, hoy en día es un potente puerto marítimo que puede presumir de una restauración de categoría. Casa Calzone, Resto Sous- Lefort y Resto Lapin Saute son tres lugares clásicos en cualquier selección que se precie. Para alojarse, tomen nota de este triunvirato: Fairmont Le Château Frontenac, Auberge Le Vincent y L'Hotel du Vieux Quebec.
En la parte baja se encuentra el Viejo Puerto, la Plaza Real y el conocido Museo de las Civilizaciones. Ahí mismo puede tomarse el funicular a la parte alta y entrar en la Ciudadela, en la que sobresale el edificio que actualmente alberga el Hotel Frontenac, una famosa construcción de inspiración medieval e importante símbolo de la ciudad. El famoso Festival de Verano y las Fiestas de Nueva Francia llenan sus calles de música y espectáculos en verano, pero también resulta muy curioso su carnaval de invierno, que se celebra en febrero desafiando las bajas temperaturas.
Entrevistas
Manu Tenorio: "En mi equipaje de mano nunca faltará mi guitarra"
El cantante sevillano se entona para hablar sobre los horizontes geográficos que lo han moldeado
Álvaro Urquijo: "Postales no escribo, hago fotos y malas"
La voz de 'Los Secretos' despliega buen humor para hablar de su perfil viajero



