FILADELFIA EXHIBE CON PERSONALIDAD SU POTENTE LEGADO HISTÓRICO Y SU ARQUITECTURA
La ciudad americana perfecta
- Marta González Ravina -
- Día 27/12/2011 - 01:01 h
Filadelfia no es sólo una conocida marca de queso, para los americanos es una de las ciudades donde más y mejor se siente el peso de su historia. Fue la primera capital de Estados Unidos cuando se independizaron de Londres. Fue aquí donde se reunieron personajes como Benjamin Franklin o George Washington, que permaneció una década, para redactar la Constitución Estadounidense y la Declaración de Independencia, así como los artículos de la Confederación que añaden derechos a la constitución original. Las bases del país más poderoso del planeta en el último siglo nacieron aquí y eso es algo que enorgullece a los amantes de la bandera de las barras y estrellas.
Foto: FLICKR / BOB JAGENDORF
El colorido está muy presente en el rostro urbano de la capital de Pensilvania
LAS CLAVES DEL VIAJE
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Pero es mucho más. Filadelfia ejerce de capital y ciudad más grande del estado de Pensilvania. Geográficamente está a unas dos horas al suroeste de Nueva York y de Nueva Jersey, y a unas tres al norte de Washington D.C.
| La ciudad recibe el apodo de City of Brotherly Love, o 'Ciudad del Amor Fraternal'. Esto queda representado en un monumento con una leyenda que reza 'Love' que se encuentra en la plaza dedicada a JFK |
Llegué con ese espíritu de descubrir la revolución e independencia americana. Mi amiga y anfitriona vive a media hora al oeste del casco urbano, en un pequeño pueblecito de las afueras, pero que a efectos estadísticos todavía se considera Filadelfia propiamente dicho, ya que está conectado por el tren. Las casas, sobre todo en pleno invierno, (cuando fui) son como de postal de Navidad: edificaciones de dos plantas más tejado enaguas cubierto totalmente de una capa de medio metro de nieve.
Mi amiga me dejó muy claro desde primera hora que el medio idóneo para moverse por Filadelfia es el tren... los aparcamientos en el centro son extremadamente caros, además de que resulta toda una proeza encontrar un lugar para dejar el coche. No pasa nada: el tren sirve de metro y conecta todos los puntos imaginables. Realmente cómodo.
Lo primero que hay que visitar es la Pennsylvania State House o Independence Hall. Recorriendo la 5th Street te encontrarás con uno de los malls (centro comercial) más enormes, en realidad es el mayor y más visitado de la ciudad. En su interior se encuentra el National Constitution Center, además de los restos de la que fuera la casa de George Washington, el primer presidente estadounidense, entre 1791 y 1800. También ahí está la entrada al edificio que alberga la famosa campana de la Libertad o Liberty Bell. Llama la atención lo pequeña que es y además está rajada; no importa demasiado porque el valor es más bien simbólico, en los paneles del edificio te cuentan los motivos. Saliendo a la derecha de la campana está el famoso Independence Hall, ahora sí, una serie de edificios de ladrillo rojo en los que se encuentran los documentos de la Declaración de Independencia, la Constitución y los Artículos de la Confederación. Hay un tour guiado gratuito cada media hora, que es el único modo de entrar y que vale mucho la pena. Habremos de estar duchos en el manejo del inglés porque difícilmente los traducen.
El tour incluye una visita al Carpenters' Hall, el edificio que albergó el primer Congreso de los Estados Unidos en 1774. La sala ha sido conservada con esmero (ya se sabe cómo son los americanos con sus emblemas) y se muestra tal y como lució en sus mejores momentos, plumas en el tintero incluidas.
Pero los edificios históricos no son lo único que hay que ver en Filadelfia. La ciudad recibe el apodo de City of Brotherly Love, o 'Ciudad del Amor Fraternal'. Esto queda representado en un monumento con una leyenda que reza 'Love', tras el cual arranca la larga y preciosa avenida que lleva al Museo de Bellas Artes. Dicho monumento se encuentra en la plaza dedicada a JFK, un poco más adelante del Ayuntamiento o City Hall. Para llegar allí desde el parque del Independence Hall solo hay que coger la Market Street.
Por último, apenas cinco manzanas al sur del Independence Hall se encuentra el río Schuylkill, que separa Pensilvania de Nueva Jersey. Es el lugar perfecto para un paseo por el puerto, el mítico Penn's Landing. Si todo esto te supiera a poco, siempre puedes probar a perderte por las calles de los alrededores. La arquitectura es de las más bellas del país, combina imponentes rascacielos con edificios aparentemente trasnochados pero de una enorme personalidad. El lugar tiene alma.
Filadelfia condensa para mí lo mejor del país. Junto con Boston y Chicago conforma la trinidad predilecta. Arquitectónicamente hablando resulta irreprochable, bien proporcionada y hasta humana. Ofrece mucho verde y un alegre río. La mezcla cultural la dota de vida y sobre todo no es incómoda. Menos de un millón de habitantes, sin contar los aldededores. De alguna forma le encuentro cierto parecido a su personalidad a lo que podría ser Sevilla en España.
La oferta se completa con uno de los aeropuertos más grandes y con mejores conexiones del medio este de EEUU. Desde aquí se puede volar a cualquier lado y por cierto, se encuentra perfectamente indicado, lo que se agradece cuando una va con prisas y riesgo de perder un avión.
P.D. Casi se me olvida. Si te decides a ir, tienes que comerte un 'philly cheesesteak'. Es el plato típico, un bocadillo de carne y cebolla muy rico. Riquísimo.
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