Monte dei Paschi di Siena, el banco más antiguo del mundo
Monte dei Paschi di Siena, el banco más antiguo del mundo - REUTERS

Siena, la otra joya de la Toscana a la sombra de Florencia

La ciudad vive su día grande por partida doble, el 2 de julio y el 16 de agosto, con la celebración del Palio, una fiesta declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO

MADRIDActualizado:

En un viaje a la Toscana hay varias cosas que no pueden faltar. Entre ellas está visitar algún pueblo de cuento, como el Arezzo de «La vida es Bella»; disfrutar de las praderas y los cipreses, que daban forma a la casa del protagonista de «Gladiator» y, por supuesto, pisar Florencia. La ciudad de Leonardo da Vinci y los Medici es una de las más visitadas de Italia -con permiso de Venecia-, y su sombra es tan larga que tapa con frecuencia otra joya italiana: Siena.

Con apenas 55.000 habitantes, la ciudad en la que se rodó «Quantum of Solace» y se casaron deportistas de la talla de Wesley Sneijder o Kimi Raikkonen sigue siendo la segunda opción para los turistas que se acercan a la Toscana. Y eso que se trata de una población fundada por romanos y cuya situación geográfica la convierte en un campamento base perfecto para conocer el valle de Orcia o el de Chianti, conocido por sus bodegas.

Piazza del Campo
Piazza del Campo - J.GARRIDO

Siena convive con Florencia, de la que la separan 70 kilómetros, sin sufrir sus horrores (ni masificación de turistas ni precios desorbitados) pero disfrutando de sus mismas bondades: cultura, arquitectura, gastronomía y mucha historia. Entre las medallas que puede lucir orgullosa está la poseer la primera sede del banco en funcionamiento más antiguo del mundo, el Monte dei Paschi di Siena. Fundado en 1472 por la Magistratura de la ciudad, ha estado en servicio de forma ininterrumpida desde entonces.

Una publicación compartida de Visit Tuscany (@visittuscany) el

El centro histórico de la ciudad está dominado por la Piazza del Campo, la plaza principal de la ciudad, donde se encuentra el Palazzo Pubblico, actual ayuntamiento, y su imponente Torre del Mangia, con 102 metros de altura. La plaza, familiarmente llamada Il Campo por los habitantes de la ciudad, es el centro social. Sea la hora que sea -gracias, en parte, a los estudiantes Erasmus-, siempre hay grupos de gente sentados, incluso tumbados, en el suelo disfrutando de unas cervezas o un helado. Pero, más importante aún, la Piazza del Campo es el lugar donde se celebra el famosos Palio delle Contrade, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Rivalidad histórica

Dos veces al año, el 2 de julio y el 16 de agosto, hasta 70.000 personas - equivalente a un 130% de la población sienense- se citan en Il Campo para asistir al Palio, una fiesta cuyo origen se remonta a finales del siglo XVI y en la que los distintos barrios -contradas- de la ciudad se enfrentan en una espectacular carrera de caballos.

Las contradas nacieron en la Edad Media para suministrar a los mercenarios que luchaban por la independencia de Siena del control fiorentino y otras ciudades-estado cercanas. En 1729, la princesa Violante de Baviera, gobernadora de la ciudad, definió los límites de las contradas, suprimiendo seis y dejando una lista que se mantiene hasta hoy: Aquila (Águila), Bruco (Oruga), Chiocciola (Caracol), Civetta (Lechuza), Drago (Dragón), Giraffa (Jirafa), Istrice (Puercoespín), Leocorno (Unicornio), Lupa (Loba), Nicchio (Concha), Oca, Onda (Ola), Pantera, Selva, Tartuca (Tortuga), Torre y Valdimontone (Valle del carnero).

El Palio de Siena
El Palio de Siena- REUTERS

La división de las contradas de Siena es clara y está presente en la vida diaria de la ciudad. Cada una tiene su bandera, su iglesia y su fuente. Entre ellas las hay más belicosas y más pacíficas, con aliados y enemigos firmes. Un buen ejemplo es la relación entre las contradas del Águila y la Pantera, separadas por una calle. Aliadas desde el siglo XVIII, en 1936 todo saltó por los aires. ¿El motivo? Tan antiguo como las contradas: sus jinetes en el Palio se lanzaron el uno contra el otro, enfrentados por el amor de una mujer.

Las intrincadas relaciones entre los barrios de Siena aportan todavía más valor a la fiesta del Palio, en la que el peligro para los jinetes es alto, ya que compiten montados a pelo. La carrera la gana el caballo -con o sin jinete- que primero de tres vueltas a la Piazza del Campo en el sentido de las agujas del reloj, siempre y cuando porte los colores de la contrada en una escarapela.

Si las vacaciones no te coinciden para asistir al Palio, no te preocupes. En ocasiones excepcionales, como la llegada del hombre a La Luna o el centenario de la Unificación de Italia, la ciudad puede decidir celebrar un Palio extraordinario conmemorativo, a celebrarse entre mayo y septiembre.