Col de la Croix
Col de la Croix - Andre Meier

Los paisajes de montaña suizos más impresionantes cerca del lago Lemán

Senderismo o bicicleta: las montañas de la Región del lago Lemán son una muestra de lo mejor de los paisajes suizos

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El sortilegio de la región del lago Lemán, perteneciente al cantón de Vaud, es la multiplicidad concentrada en un espacio mínimo. Se trata, por así decirlo, de un compendio de Suiza, ya que aglutina todas las caras del país. Dicha región se extiende desde las apacibles llanuras y cumbres del Jura hasta los majestuosos Alpes, abarcando lagos de soberbia belleza escénica, ciudades, campiñas y viñedos idílicamente integrados en el paisaje.

[Más información: Région du Léman y Turismo de Suiza]

Su oferta turística, centrándonos en la naturaleza silvestre y el mundo de las montañas, se reparte entre dos enclaves. Por el este, el de los Alpes de Vaud, un típico universo alpino con sus aldeas de chalets, praderas fértiles, altivas cumbres y glaciares; y, por el norte, el de los picos del Jura, donde el encuentro entre el cielo y la tierra se produce de una manera más dúctil y el alma halla amplio espacio para serenarse. A pie o en bicicleta, los amantes de las actividades al aire libre disponen de unos 3.000 kilómetros de senderos señalizados en paisajes tan variados como discretos. Los trenes de cremallera proporcionan una forma más cómoda de llegar a las cimas, las cuales ofrecen vistas incomparables de los agrestes horizontes cercanos y lejanos.

El mito de Les Diablerets

En los Alpes, 500 km esquiables y 188 remontes y transportes de montaña garantizan un amplio abanico de deportes en cualquier época del año. Sobre todo en la más célebre de sus estaciones: Les Diablerets, cuyo nombre proviene del cantil rocoso que preside la aldea homónima en el valle de Ormont, considerada en la Edad Media como un sitio peligroso y maldito, dominado por el Diablo. Situada a 1.200 m de altitud en los alrededores del lago Lemán, se compone de tres complejos: el propio Les Diablerets, Villars y Gryon, con un total de 125 km de pistas de esquí que culminan a 3.000 m, en las lenguas del célebre Glaciar 3000. En cuanto al esquí nórdico, la red incluye 30 km de pistas clásicas y 15 km más para skating. Laderas abajo, la práctica del trineo cuenta con 7,2 km para recorridos en familia, transitables también por la noche.

Otras propuestas en Les Diablerets contemplan el parapente o bien la escalada en roca por vías ferratas, además de la de cascadas heladas. Una actividad muy recomendable, apta para todos, es lanzarse a caminar sobre la nieve dura hasta alcanzar la Quille du Diable (2.908 m), una imponente roca orlada de precipicios, en la frontera con el cantón del Valais. El paseo, gracias a las máquinas quitanieves, no presenta ningún obstáculo, salvo los de la altura y la insolación.

Ubicado en la parte superior del Glaciar 3000, el restaurante Botta, obra del famoso arquitecto suizo Mario Botta, permite a los visitantes desayunar o comer disfrutando acogedoramente de un maravilloso panorama que abarca toda la cuenca Lemánica, con el Mont Blanc (4.808 m), techo de Europa, como monarca indiscutible del mismo. Igualmente venimos a relajarnos en el elegante y acogedor Chalet RoyAlp, cuyo spa ganó el World Luxury Spa Award como el mejor destino de lujo europeo en 2013.

El puente colgante más alto de Europa

El Peak Walk, el primer puente del mundo tendido entre dos cimas, View Point y Scex Rouge
El Peak Walk, el primer puente del mundo tendido entre dos cimas, View Point y Scex Rouge - Switzerland Tourism

Y, como guinda de la tarta, una genuina atracción mundial: el Peak Walk, el puente colgante más alto de Europa, el primero del mundo tendido entre dos cimas: el View Point y el Scex Rouge. Cruzar sus 108 m de largo por 80 cm de ancho, sometidos al inevitable balanceo de toda la estructura sobre el despeñadero, provoca una nada despreciable sensación de vértigo. Desde el Scex Rouge las vistas sobre los principales «cuatromiles» de la cadena alpina –Mont Blanc, Cervino, Eiger, Mönch y Junfrau- son, sencillamente, apabullantes.

Desafío para ciclistas y cazadores de paisajes

Aigle, punto de partida para muchas rutas espectaculares en bici
Aigle, punto de partida para muchas rutas espectaculares en bici - Andre Meier

Contiguos a Les Diablerets se encuentran los puertos clásicos de los Alpes de Vaud: el Col de la Croix (1.778 m), el Col du Pillon (1.546 m.) y el Col des Mosses (1.445 m), cuyo recorrido circular constituye uno de los desafíos tradicionales para profesionales del ciclismo y aficionados de medio mundo. Junto al primero de ellos, de una belleza exultante, el segundo embruja por su proximidad al glaciar de Les Diablerets y su contorno alpino. Y por el Col des Mosses discurrió incluso el Tour de France en 2016. Un claro distintivo de calidad.

El punto de partida de este circuito clásico es Aigle, donde se encuentra la sede de la UCI, la Unión Ciclista Internacional. Los primeros kilómetros por el valle del Ródano permiten realizar un calentamiento antes de la ascensión al Col de la Croix. Con un desnivel de más de 1.300 m repartido entre 23 km, este puerto es uno de los más largos y difíciles de Suiza. Tras un descenso de 8 km comienza la subida al Col du Pillon, cruzado el cual se entra en la parte alemana del país helvético. Viñedos pintorescos en un paisaje alpino grandioso, poco tráfico en unas carreteras que se notan en las pantorrillas y propuestas culinarias al borde del camino: los Alpes de Vaud no escatiman atractivos para los que se acercan a ellos pedaleando.

Míticos puertos alpinos solo para ciclistas

Este verano, recorrer Suiza en bicicleta será especialmente emocionante e inolvidable. La iniciativa «Ride the Alps» abrirá algunos puertos en algunas fechas solo para ciclistas, sin coches sobre el asfalto. Entre ellos, algunos de esta zona. Aquí puedes consultar la lista completa, con lugares y fechas.

Los quesos de Etivaz

Una parada para probar los quesos de Etivaz
Una parada para probar los quesos de Etivaz- Switzerland Tourism

El ascenso al Col des Mosses se alterna con tramos llanos. Durante el mismo se atraviesa la población de Etivaz, donde se transforma la leche de vaca de las granjas aledañas en el célebre queso de pasta dura y marcado sabor frutal, con un ligero toque de nuez. El Etivaz AOP (Denominación de Origen Protegido) se elabora de forma artesanal sobre fuego de leña, con la plenitud de aromas de las selectas hierbas alpinas. Los que aparquen la bicicleta podrán descansar en la quesería, visitar sus sótanos con estantes de varios metros repletos del producto y permitirse tomar una copa de vino Chasselas maridado con la correspondiente tabla de quesos.

Paraíso del senderismo

En el Jura, colinas, mesetas y extensos bosques suavemente inclinados dan forma al paisaje e invitan al valle de Joux, a St. Cergue o Ste. Croix/Les Rasses. Los esquiadores de fondo disponen de 200 km de senderos y amplios espacios abiertos lejos de las multitudes. Itinerarios marcados aguardan a los entusiastas de las raquetas de nieve y a los excursionistas. Y la zona para practicar el esquí de fondo, en la frontera franco-suiza, se cuenta entre las más extensas de la Europa Central

Vista del Mont Tendre
Vista del Mont Tendre - Switzerland Tourism

Ubicado entre dos cadenas montañosas, el valle de Joux conforma un mundo propio de naturaleza salvaje y virgen. Desde el Mont Tendre (1.679 m), su mayor eminencia, se consigue una vista abierta del lago Lemán y de los Alpes de Saboya en el Oberland bernés que suspende el aliento. La región entera es un semillero de oportunidades para excursiones a pie, a caballo y en bicicleta a través de un sinfín de miradores panorámicos. El valle de Joux posee además la pista de hielo natural más grande de Europa: su lago homónimo, que se congela cada invierno y que, a 1.000 m de altitud, constituye la superficie lacustre más grande del macizo del Jura. Los patinadores, al igual que los senderistas, acuden a él por el simple placer de dejarse seducir por un paisaje y una luz excepcionales.

St. Cergue, a más de 1000 metros sobre el nivel del mar, encima de la ciudad de Nyon, abre las puertas de La Dôle, cumbre que culmina a 1.677 metros. Hay posibilidades para el esquí de fondo o pista y raquetas de nieve con el lago de Ginebra y los Alpes en el horizonte. La zona también es conocida por su cría de perros para carreras de trineo, otra forma de disfrutar de la nieve. En cuanto a Ste. Croix/Les Rasses, colgante a 1.100 metros de altitud a menos de una hora de Lausana, recibe el sobrenombre de balcón del Jura, un pequeño paraíso para esquiadores de fondo y adictos a las raquetas de nieve, quienes aprecian sus cuantiosas rutas marcadas y los locales donde degustar especialidades locales.

Por último, y hablando todavía del Jura, cabe mencionar su Parque Natural Regional, extendido desde la Pointe de la Dôle hasta el pie del Jura, a través del valle de Joux. En verano es fácil explorarlo, aprovechando su red de 523 kilómetros de rutas de senderismo o ciclismo. Los excursionistas encuentran paisajes con amplios bosques de abetos, pendientes suaves y pastos salpicados por muros de piedra seca tradicionales, amén de innumerables vistas de los Alpes hasta el Mont Blanc. Dieciocho chalets producen tradicionalmente el queso Gruyère d'alpage AOP. Y desde el puerto de Marchairuz, en dirección al lago Lemán, puede cogerse el sendero geológico y el camino de las flores del Jura, que ofrece un aspecto especialmente colorido en los meses de junio y julio.