Filarmónica del Elba, en la HafenCity de Hamburgo
Filarmónica del Elba, en la HafenCity de Hamburgo - Maxim Schulz_www.mediaserver.hamburg.de

La obra maestra de la arquitectura que cambia el paisaje del Elba

Fundada por Carlomagno en el siglo IX, Hamburgo ha logrado una perfecta simbiosis entre los barrios históricos y la nueva arquitectura de vanguardia

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Hamburgo, la segunda población de Alemania por extensión y población, es una de las ciudades más hermosas de Europa por sus zonas verdes, su animada vida nocturna, su estilo cosmopolita y su indudable encanto marinero. Fundada por Carlomagno en el siglo IX, Hamburgo ha logrado 1.200 años después una perfecta simbiosis entre la ciudad vieja, con sus monumentos, y la arquitectura futurista de su nuevo distrito de HafenCity y del barrio histórico de los almacenes Speicherstadt, inscrito en el Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2015. La zona está muy próxima al último icono de la ciudad: el edificio de la Filarmónica. Inaugurado en 2017, este antiguo almacén de cacao, tabaco y té encabeza la lista de atracciones turísticas de esta ciudad de elegantes galerías comerciales, reputados restaurantes, bulevares y joyerías y boutiques.

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¿Qué ver en Hamburgo?

La Elbphilharmonie. El buque insignia del nuevo barrio del puerto de Hamburgo es este edificio considerado ya una obra maestra arquitectónica. El edificio de la Filarmónica del Elba es una atrevida construcción de cristal que simula el juego de las olas del agua, cuya cresta más elevada se sitúa a 110 metros de altura, y que aparece desde el río Elba como un transatlántico gigante a toda marcha. Desde su plataforma superior ofrece la mejor vista sobre el Elba, la ciudad y su puerto, y en el interior propone una imponente sala de conciertos con la mejor acústica de Alemania.

La arquitectura futurista de HafenCity. El proyecto de desarrollo urbanístico más grande de Europa realizado dentro de una ciudad. Sobre una superficie de 157 hectáreas, Hamburgo ha sentado las bases de un nuevo espacio urbano para crear la primera gran ciudad del milenio, a pocos metros de los antiguos almacenes del puerto.

Sankt Pauli, el barrio portuario. Hamburgo ofrece también su vena más canalla en el distrito de St. Pauli con la Reeperbahn. Tascas y pubs, bares, casinos y discotecas en este antiguo vecindario de marineros en el que hay que apuntarse a un «tour» para ver la huella que dejaron Los Beatles en la ciudad antes de ser famosos en el mundo.

El Ayuntamiento y la Iglesia de San Miguel. El orgullo de los habitantes de Hamburgo es su ayuntamiento, que fue construido entre 1886 y 1897 entre los ríos Alster y Elba. El edificio es con sus 650 habitaciones más grande que el Palacio de Buckingham y en él sobresalen su torre de 112 metros y su fachada, en cuyas hornacinas descansan las esculturas en bronce de 20 reyes y emperadores del antiguo imperio alemán. Junto a la del Ayuntamiento, otra torre, en la Iglesia de San Miguel, era el auténtico faro de los barcos que se acercaban a Hamburgo. Hoy está considerado el templo barroco más importante del norte de Alemania.

Speicherstadt, protegido por la UNESCO. En 2015 decidió incluir en su lista de Patrimonio Mundial a este conjunto de almacenes construido en ladrillo rojo a finales del siglo XIX con una red de canales conectados con el puerto. Entre 1883 y 1927 este puerto franco se convirtió en uno de los mayores almacenes del mundo al encargarse de las mercancías que llegaba a la ciudad a través del Elba. Café, cacao, tabaco, especias y alfombras se almacenaban en estos edificios que sucumbieron en un cincuenta por ciento durante la II Guerra Mundial. Hasta 1967 no se inició su reconstrucción y desde 2003 este área del puerto pasó a ser parte de la ciudad, con unos 20.000 vecinos.

La apuesta culinaria. En la lista oficial de la Guía Michelin 2017 figuraban 14 estrellas destacando «The table» (tres) y Haerlin, Jacobs Restaurant y Seven Seas (dos). Algunas sugerencias más populares son Vlet, con una nueva visión de la cocina hanseática; Bullerei, el local de moda, y Die Kleine Konditorei, y sus panecillos muy dulces con sabor a canela, típicos del norte de Alemania.