Vista de las cataratas y del castillo de Laufen en el Rin
Vista de las cataratas y del castillo de Laufen en el Rin

Las cataratas más impresionantes de Europa

Por este punto del alto Rin, al norte de Suiza, se desbocan 600.000 litros de agua por segundo

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Impresionado por el sonido de las cataratas del Rin, Goethe escribió en 1797 en su diario que estos saltos de agua, los más grandes de Europa, eran las «fuentes del océano». Al célebre escritor alemán le impactó la velocidad y la violencia de las aguas a su paso por esta zona del alto Rin, situada entre las localidades de Neuhausen am Rheinfall y Laufen-Uhwiesen, a 4 kilómetros de Schaffhausen, en el norte de Suiza. Y ese cauce de 150 metros de anchura con una caída de 23 metros sigue maravillando hoy a los turistas que se acercan a este punto por el que fluye una media de 600.000 litros de agua por segundo. El caudal varía en función de la época del año, pero siempre es en el final de la primavera cuando alcanza sus mayores niveles. El éxito turístico de este espectacular emplazamiento natural resulta incuestionable, pues lo visitan un millón trescientas mil personas cada año. En Suiza su aeropuerto más próximo es el de Zúrich.

Inf: www.rheinfall.ch / www.myswitzerland.com

La Roca

Espectáculo de agua junto a la Roca
Espectáculo de agua junto a la Roca

La Roca, la gran mole que se encuentra en el centro de las cataratas del Rin, es mucho más antigua que las propias cascadas y resultó clave en la creación de estos espectaculares saltos de agua. A los turistas les sigue pareciendo increíble cómo esta enorme roca, que luce la cruz blanca del estandarte suizo en su cima, ha podido resistir al paso del agua y a la erosión producida. Fue esta erosión constante del río sobre las aguas la que creó en la Edad de Hielo, unos 14.000 a 120.000 años atrás, estas grandiosas cataratas.

Excursiones por el río

Existen tres rutas panorámicas en este auténtico «regalo de la naturaleza» que permiten disfrutar mejor de la visita tomando fotografías o vídeos. Al final del viaje lo más normal es encontrarse literalmente mojado, por lo que se recomienda siempre un chubasquero. La línea 1 (visible por su color amarillo) de los barcos que trabajan en la zona alcanza la roca central, el gran símbolo de la catataras con su gran bandera suiza ondeante. Los turistas, que siempre se agolpan en esta mole, pueden permanecer en el estrecho mirador durante 20 minutos. La línea 2 naranja atraviesa el río desde Schlössli Wörth, la histórica torre del entorno de los saltos, y el castillo de Laufen en un tramo en el que normalmente suele aparecer un bello arcoíris en el cielo. Por último, la línea 4 azul permite dar una vuelta general a todo el conjunto con la ayuda de un audioguía de media hora.

Inf: www.maendli.ch

Excursiones en barco junto a las cataratas
Excursiones en barco junto a las cataratas

Ascensor panorámico y plataformas junto al agua

Los que optan por no subir a uno de los barcos que operan junto a las cataratas pueden disfrutar del lugar desde el castillo de Laufen. Situado en el margen izquierdo de la corriente, se puede llegar a él por una larga pasarela que cruza el río. No es excesivamente grande, pero en su interior guarda 1.100 años de historia. Desde el castillo merece la pena descender a las plataformas y miradores, y tomar también su ascensor panorámico. Inf: www.schlosslaufen.ch

La mejor vista desde Schlössli Wörth

El castillo de Worth es una pequeña fortificación situada en una pequeña isla del río cuyo origen se remonta al siglo XIII. Conocida en sus orígenes con el nombre de «Werd», fue hasta el siglo XIX un punto importante de carga y descarga para los barcos que hacían la ruta desde el lago Constanza a Basilea, pero la irrupción del ferrocarril acabó con su importancia estratégica. Junto a la torre están las señales que conducen al embarcadero, punto de partida de los barcos que realizan la excursión a los saltos de agua.

Inf: www.schloessliwoerth.ch

Ciudad de 171 miradores

Schaffhausen fue bombardeada por error en la II Guerra Mundial, al ser confundida por la aviación estadounidense con una ciudad germana, pero el impacto de las bombas no ha impedido que siga siendo una de las urbes medievales mejor conservadas en el centro de Europa. Conocida como la villa de los 171 miradores, que nos «hablan» de la categoría social y económica de sus antiguos habitantes, posee bellos edificios de la época renacentista, decorados con frescos exteriores y esculturas.