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Los campos de golf de Donald Trump en Escocia que te dejarán sin palabras

El presidente Trump es un enamorado del golf y cuida con esmero sus dos resorts escoceses

Un helicóptero de Donald Trump a las puertas del MacLeod House & Lodge, hotel de Donald Trump en su campo de Aberdeen
Un helicóptero de Donald Trump a las puertas del MacLeod House & Lodge, hotel de Donald Trump en su campo de Aberdeen
MIGUEL ÁNGEL BARBERO - Actualizado: Guardado en: Actualidad Europa

El golf reglado nació en Escocia en el siglo XVIII, pero desde mucho antes el pueblo y los nobles se divertían en los recorridos que la naturaleza iba diseñando en las costas de la isla. Así nacieron los campos links, en los que la mano del hombre tiene una influencia mínima, puesto que las dunas, los matojos («bushes») y los bunkers profundos (trincheras en las que los pastores se protegían de las tormentas) se bastaban por sí solos para hacerlos atractivos.

Aunque desde el siglo XX se comenzaron a construir también campos «parkland» (de interior) el imaginario colectivo del golf escocés está basado en los links. De ahí que cuando un enamorado de este deporte como Donald Trump quiso llevar su pasión al infinito y hacer una apuesta empresarial por llevar turistas a Escocia, era fácil adivinar el tipo de diseños que elegiría. Su ascendencia escocesa (su madre se llamaba Mary MacLeod) le hizo optar por esta vía.

Llegado el momento de expandir su emporio de ocio (su grupo tiene diecisiete instalaciones de lujo en cuatro países distintos), decidió echar el resto en su apuesta escocesa. Primero, compró una finca frente al mar del Norte en 2006 de la que salió el Trump International Golf Links en 2012. En 2014, la línea de actuación fue completamente opuesta: adquirió un campo histórico ya consolidado a nivel internacional en Ayrshire: Turnberry. Aún es pronto para decir cuál será la mejor forma de hacerse un nombre entre los aficionados de todo el mundo que acuden a su llamada, pero no cabe duda de que la publicidad que está consiguiendo en estos últimos meses gracias a su elección presidencial está teniendo un gran efecto no solo para estos dos campos, sino para todos los que conforman la cuna del golf. No hay que olvidar que el viajero golfista no solo juega en un sitio durante su estancia, por lo que cuanta mayor oferta exista en el destino, mucho mejor.

Trump International Golf Links

MacLeod House & Lodge, hotel de Donald Trump en su campo de Aberdeen
MacLeod House & Lodge, hotel de Donald Trump en su campo de Aberdeen

Cronológicamente fue su primera inversión y se puede decir que en la que más se ha involucrado. Situado en Aberdeen, al noreste de Gran Bretaña, este campo tiene unas vistas espectaculares en las que se confunden el mar y las dunas. Según su diseñador, Martin Hawtree (hijo del creador de Royal Birkdale), «al campo no le falta de nada, no he visto un conjunto tan completo en toda mi carrera». A pesar de su corta andadura, ya es candidato para albergar el Open nacional. Tiene previsto inaugurar un segundo campo y ampliar el hotel boutique con el que honra a su progenitora.

Trump Turnberry

Campo de golf de Turnberry
Campo de golf de Turnberry

El de Turnberry fue el caso contrario, al comprar directamente uno de los resorts históricos del mundo del golf. En este complejo de la costa occidental de Ayrshire, en el entorno en el que nació el Open Británico (Prestwick y Royal Troon), se habían celebrado ya cuatro ediciones del «major» más renombrado, una de ellas el mítico «duelo al sol» de Nicklaus y Watson. Además de tres campos y una prestigiosa academia, cuenta con un hotel de lujo edificado en 1906, que acaba de ser ampliado con todo lujo de detalles. Merece la pena conocerlo.

Una de las habitaciones del Trump Turnberry, a Luxury Collection Resort
Una de las habitaciones del Trump Turnberry, a Luxury Collection Resort
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