EL CABO ES INNEGOCIABLE SI SE ANDA POR LA COSTA BRAVA

El cap de Creus está en la luna

La Costa Brava no decepciona. No conozco a nadie que haya regresado contrariado. Sobre todo si ha elegido Cadaqués como base de operaciones. En tal caso, existe un buen puñado de excursiones que suponen un pecado dejarlas aparcadas. A cual más motivante. En primer lugar está el impagable paisaje lunar del Parque Natural de Cap de Creus. Resulta muy curioso, tan mediterráneo y tan de otro planeta al mismo tiempo.

Foto: FLICKR / REI SEOANE

Perfecta armonía entre el cielo, el pueblo y el cielo nuevamente reflejado en el agua.

LAS CLAVES DEL VIAJE

  • A
  • Hay que visitar la casa de Dalí en Port-Lligat
  • R
  • Puedes rematar la jornada con un cremat, la bebida típica de los pescadores de la Costa Brava
  • N
  • El Habbana sirve copas de categoría y ofrece música en directo

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Sin apenas vegetación, tan sólo unas flores amarillas que están protegidas. Las pocas casas que se levantan están totalmente integradas entre rocas de pizarra, grandes acantilados y calitas casi inaccesibles... Casi al final del camino se encuentra el faro donde se rodó El faro del Fin del Mundo. Siempre hace un viento endemoniado pero el sitio es la definición de mágico.

Casas integradas entre rocas de pizarra, grandes acantilados y calas casi inaccesibles

El otro punto clave en las inmediaciones es la Casa de Salvador Dalí, en Port-Lligat. Resulta conveniente ir en coche, pues andando es un buen pateo. No es mala idea la excursión a pie si el día y las fuerzas acompañan. El nivel de dificultad es asumible y el de disfrute, máximo.
 
La casa del genio ampurdanés está llena de curiosidades del propio Dalí. Se permite realizar fotos. Da gusto conocer el hogar de alguien que vivió como le dio la gana. Enfrente del recinto se ubica una pequeña islita de arena con una casa en ruinas llena de gaviotas, donde se puede gestionar un paseo en barca... previo pago, eso sí. Puede ser el momento romántico del día.

En el mismo pueblecito de la casa de Dalí, lo suyo es subir por la calles hasta la iglesia de Santa Marina. Parece no tener nada especial, pero es muy minimalista y tiene un pequeño mirador desde donde se divisa un islote: las puestas de sol son únicas. Por el pueblo se ubican diversas galerías de arte muy curiosas y pequeños museos de Dalí.

Tampoco hay que dejar de lado la opción de visitar el vecino Port de la Selva para degustar pescado fresco con los mejores caldos.

Por supuesto, cuando se regresa a Cadaqués hay que rematar la jornada con una copita de calidad. Lo apropiado es en el Hostal Dalí en la Rambla. También aporta el Habbana, con música en directo por la noches. Quizás la opción con más salitre sea el Casino donde hay que probar una cremat y jugar al futbolín. Dalí ya lo hizo.

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