EXPRIMIMOS EL PUEBLO MÁS ORIENTAL DE LA PENÍNSULA IBÉRICA

Cadaqués, parada y fonda

Una escapada son palabras mayores si el destino es el pueblo más oriental de la península ibérica. Cadaqués no es cualquier lugar. Históricamente ha sido, aún lo es, el ojito derecho de un buen puñado de aristas e intelectuales que encontraron en esta esquina del Ampurdán. Quizás el secreto de Cadaqués sea su proporción. Está en su punto justo. En todos los sentidos. Su complicada orografía le ha impedido crecer en demasía. Mucho mejor. Está bien como está.

Foto: FLICKR / XAVIER FORCADELL

Típica estampa mediterránea como las que inspiraron a Serrat

LAS CLAVES DEL VIAJE

  • H
  • El hotel Playa Sol está bien y tiene unas vistas geniales
  • R
  • No perdones el aperitivo, por ejemplo en el Maritín o en el Bolla
  • A
  • Hay que pararse a disfrutar de la clásica estampa del puerto de Cadaqués y sus casas blancas

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La oferta en cuestion al alojamiento está dominada. Aquí les lanzo un buen puñado de sugerencias. Los hoteles y hostales que están en el centro del pueblo son bastante sobrios en general, lo que no es malo. Recomiendo el Playa Sol, sobre todo por las inmejorables vistas. El Llané Petit está en una calita muy mona y se ubica a unos cinco minutillos andando del casco antiguo, aunque las habitaciones están pensadas más para el veraneo puro y duro. El mítico hostal Cristina, donde Dalí tomaba café con Gala muchas tardes, está muy bien de precio, las habitaciones son correctas y está en el mismísimo centro. Es imposible no tomar algo con la misma perspectiva que acostumbraba el genio ampurdanés.

Si vamos a asegurar, lo suyo son fuets, longanizas, tomates de untar y pan

Vamos con los restaurantes. La oferta es puntera. La pizzería La Gritta en realidad son dos: una en La Rambla y otra cerca del Playa Sol. Es un lugar con sabor a toda la vida... las pizzas están de muerte y los mejillones de Cadaqués al vapor los preparan muy ricos. El restaurante Sa Gambina aporta señorío: recomiendo el suquet de pescado, típico guiso marinero, los salmonetes de roca y de postre los taps de Cadaqués, que son unos bizcochitos borrachos que están deliciosos.

También merece la pena comer un día en el restaurante del faro de Cap de Creus, depués de una protocalaria vuelta por el Parque Natural para hacer hambre. En este lugar siempre hay buen pescado e incluso se ofertan algunas creaciones de corte oriental.

También hay una tienda de delicatesen de productos de la zona en una de las cuestas. La pastelería mítica está al lado del Casino y es el único sitio donde venden los taps.

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