EN LA PIEL DE LOS ARTISTAS DE CADAQUÉS
El cabo de los genios
- Alberto Gómez -
- Día 04/08/2011 - 09:50 h
Cadaqués no es un lugar del montón. Basta echarle un vistazo al mapa para constatar que el pueblo más oriental de la península ibérica disfruta por definición de un atractivo geográfico casi mágico. La etimología del lugar hace referencia a las imponentes rocas que se dibujan en su costa y promontorios. Su histórico aislamiento le sirvió para ejercer un fuerte influjo y atractivo en no pocos artistas a lo largo de la historia, algo que tristemente se ha ido apagando en los últimos años. Cosas del llamado turismo de masas en la Costa Brava.
LAS CLAVES DEL VIAJE
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Marcel Duchamp, Salvador Dalí, Federico García Lorca, Eugenio D'ors, Joan Miró o Pablo Picasso son algunos de los ejemplos más significativos. Los más viejos del lugar contemplan ensoñados el mar y confían en que reverdezcan aquellas interminables partidas de ajedrez entre algunos de los pensadores más influyentes del orbe, que andaban imantados por el encanto de Cadaqués.
| Imprescindible es un paseo un día de viento al llamado 'faro del fin del mundo' |
El casco antiguo es una gozada. Más que pequeño, que dirían algunos, es de dimensiones perfectas. Para qué más. Varias callejuelas se entrecruzan con un peculiar empedrado, relativamente incómodo pero de buen gusto. Los tacones de aguja están fuera de lugar. La joya de la corona de la parte vieja es la Iglesia de Santa María, levantada en el siglo XVII, pero de estilo gótico y con la fachada principal encalada por completo.
El nivel de la restauración está a la altura del entorno: lo mismo se puede degustar pescado que tomar platos vegetarianos o una copa de calidad en el clásico Casino con vistas al mar... El sibaritismo, la vida regalada es posible. Muy posible. A tiro de piedra del pueblo la oferta se multiplica: se encuentra el Parque Nacional del Cabo de Creus, que lo es desde 1998. Es el único en España con dos zonas delimitadas: la marítima y la terrestre. Esta última pertenece a más municipios aparte de Cadaqués: Llança, Palau-Saverdera, Pau, Port de la Selva, Roses, Selva del Mar y Vilajuïga.
Imprescindible resulta el paseo al faro de Creus, el conocido 'faro del fin del mundo'. Más espectacular aún si el día es de fuerte viento y temporal. Quizás el atardecer o la amanecida son los mejores momentos para deleitarse con un entorno de película, y nunca mejor dicho puesto que el lugar ha aparecido no pocas veces en la gran pantalla. La cosa del apodo del fin del mundo cobra sentido cuando hay mal tiempo más que nunca. Es lo que tiene mirar a un lado y ver los Pirineos nevados y tener en el otro la costa del pacífico Cadaqués. Que el resto del mundo sobra.
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