UN RECORRIDO COMPLETO POR LO MEJOR DEL COPEO EN MOJÁCAR

Programa de bares seas moro o cristiano

Mojácar evoca a la mística. Quizás a lo mitológico también. La musicalidad del nombre de este pueblo de Almería contrasta y hasta cierto punto acompaña a lo que se monta en la costa, a tan sólo cinco kilómetros de la colina donde se alza este pueblo andaluz blanco blanquísimo. Tanto que en verano refulge hasta cegar.

Foto: FLICKR / EL CUCKOO

El pueblo almeriense de Mojácar es una maravilla blanca encaramada a una colina desde la que divisa el litoral

LAS CLAVES DEL VIAJE

  • R
  • No es mala idea entrar en mojitos en el bar Maui y aledaños
  • N
  • Se suele montar una fiesta al más puro estilo Ibiza en el BBme
  • T
  • Ten coche o taxi controlado si la noche acaba en playa

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Se imponen las gafas de sol. Mientras a pie de playa los turistas calcinan convenientemente. Vuelta y vuelta. Las gambas se comen y también caminan por la ardiente arena de esta esquina de innegable sabor tropical.

El cañón empezó a soltar espuma... y yo, con el móvil encima

Para mí Mojácar no es novedad. Son muchos los años que llevo dejándome ver por aquí. Pero reconozco que nunca deja de sorprenderme. Los fines de semana estivales están llenos de gente de todos los lugares, sobre todo gente joven en busca de diversión. Poco turismo familiar, aunque también lo hay. El ambiente es más de componente desmadre. Y más si se celebran Moros y Cristianos, como era el caso.

La parte de la playa que más me gusta es la de los chiringuitos. Clásico. Un cadena de varios bares de playa se perfilan de forma conscutiva. La oferta es numerosa. Empezamos por el Aku Aku, le sigue el Cid, luego el Patio, alguno más hasta terminar con el BB-me y el Maui. Estos dos últimos son los que concentran más muchedumbre. Por esta zona no se cabe. El mediodía transcurre entre cervezas. Amigos, charla y calentamiento de motores. Se avecina el cachondeo.

EMPIEZA LO BUENO

Era sábado. Tras el almuerzo y algunos baños en la playa combinados con mojitos y buena música del DJ del Maui se disfruta de una sobremesa muy playera. Entonces llega el momento más esperado: la hora de la fiesta de la espuma, las seis de la tarde. Todo el mundo esperaba expectante, viendo cómo colocaban el cañón, mientras fotógrafos de Agentes de la Noche (los patrocinadores) disparaban sus cámaras ante los presentes. Se hizo rogar más de media hora hasta que el cañón se puso a echar espuma. Todo llega.  

Yo, que no me quería meter por tener en el bañador el móvil y la cartera... pero nada, me cogió de lleno. La espuma alcanza una altura considerable, me empecé a divertir. Con el ritmo de la música, sin ver casi nada y con todo el mundo riéndose, no tuve otra alternativa que quedarme. Qué pena penita pena... A pesar de estar bastante mojado, no hubo que lamentar que se rompiera el móvil o se perdieran los billetes. Acrobacia de mantenimiento. Todo sano y salvo. Por cierto, tanto jabón deja la piel más que suave. Nunca supuse que fuera tan divertido. Había que cambiar de tercio, esto no para.

Tras un baño en el Mediterráneo que vale para sacarme la espuma hasta de las orejas, el objetivo cambió. Turno para el BB-me. Gente de otro tipo, más ambiente Ibiza. Supuesto glamour. Bueno sí, algo de glamour. Nada que envidiar a lugares tan conocidos como el Bora Bora. La música suele ser de nivel y siempre hay mucha gente guapa. Era casi como salir de noche pero en la tarde mojaquera a ritmo de cubatas en vaso ancho hasta que cayera el sol. Sin darme cuenta ha llegado la hora de la cena.

De vuelta al aparta-hotel, Mojácar Beach. El ambiente auguraba una gran noche. En su patio, un grupo de despedida de solteras vestida de policía armaban el taco con otra despedida de soltero vestida de algo indescifrable. Mientras, todos los balcones al completo animaban el espectáculo como si fuera un auténtico coliseo romano. Madre mía, la que había liada allí. Un cotarro en toda regla.  

La noche mojaquera tiene varios puntos de interés. Se puede empezar por Lua, cerca del Pueblo Indalo, está junto a la playa y decorado con mucha vegetación. La edad media es más treintañera. Cuando cierran aquí a las cuatro de la mañana, el mismo local tiene una discoteca casi enfrente, el Moma. Buen sitio para darlo todo y liquidar la velada.

La otra opción para la noche, quizás sea el sitio más de moda, es la discoteca Mandala. Un caserón inmenso a pie de playa. Son varias salas y escaleras que te llevan de un sitio a otro.  Encontré mi sitio en el patio, presidido por una piscina central. Hay un acceso directo para la arena, plena playa. Es el lugar por donde escapan los que han ligado. Gran sitio para concluir la noche, seas moro o cristiano.

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