LA CANTIDAD DE RESIDUOS QUE GENERA LA ROMERÍA PLANTEA DUDAS

El debate de los botellines en El Rocío

La peregrinación que cada primavera tiene lugar en el sur de España a la aldea de El Rocío se ha convertido en un escenario donde muchos cientos de miles de personas se dan cita para visitar a la Virgen del mismo nombre. La imagen preside una ermita que hunde sus raíces en la historia hasta los tiempos de Alfonso X.

Foto: FLICKR / TURISMO DE SEVILLA

La sonrisa en el rostro de los romeros demuestra que la ilusión por llegar vence al cansancio

LAS CLAVES DEL VIAJE

  • S
  • Es fundamental no poner en riesgo la sostenibilidad del Coto
  • V
  • Si eres alérgico, ten siempre localizado un botiquín
  • T
  • Se trata de una peregrinación que puedes hacer a pie, a caballo, en carriola y, los más descafeinados, en coche

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Más de un centenar de hermandades provenientes de muchas provincias, algunas tan lejanas como las de Canarias o incluso del extranjero, inundan de peregrinos el mayor parque natural de Europa. La capacidad de convocatoria es incuestionable. Y va a más. Lo dicen los números.

Servidor lo pasó fatal. La cantidad de mierda y basura que genera la procesión es para echarse a llorar

Hace un par de años tuve la oportunidad de hacer el Camino. Casi completo. No llegué a la aldea por una cuestión de disponibilidad vacacional. Fue con la Hermandad de Jerez. Muy buena gente y muy divertido todo. Sin embargo, servidor lo pasó fatal. La cantidad de mierda y basura que genera la procesión es para echarse a llorar. Hay quien habla incluso de prohibición como posible solución para frenar el impacto ecológico.  

Por partes: está claro que mucha, muchísima gente hace el Camino con un sentido religioso y familiar exclusivamente. Se puede vivir de forma íntima en mitad de una muchedumbre. Sin embargo, una enorme cantidad de personal también lo hace sólo con la exclusiva intención de inflarse a copas, pasarlo bien y tratar de ligar. A mí me da igual el sentido, pero no tanto ver que miles de botellines de cerveza se quedan en el camino, por mucho que haya quien trate de ir limpiando lo que ensucian los demás.

Los botellines sirven de lupas y pueden provocar incendios. Los vidrios repartidos por la vereda igualmente cortan a animales y personas descuidadas. No está bien que se permita el acceso a Doñana durante unos días por esto de la peregrinación y que un gran porcentaje de los asistentes decida que no hay problemas con la gestión de los residuos. No creo que en sus casas vayan tirando todo al suelo a su paso. La inmensa entrada de vehículos al parque también atenta: remueve la tierra y rompe los ciclos de descanso de los animales. El equilibrio entre la naturaleza y el Camino es frágil, demasiado como para no hacerme sufrir todo el tiempo que anduve por ahí.

Cuando se cruza la desembocadura del Guadalquivir, a la altura de Sanlúcar de Barrameda, uno se da cuenta rápidamente de que se encuentra en el Coto de Doñana. Hay muchísimos más mosquitos, vegetación y casi un clima diferente, de mayor humedad. La orilla que pertenece al parque parece, es, un botellón en toda regla. Increíble la cantidad de porquería que queda tras el paso del gentío. Para reflexionar. De acuerdo, hay un contingente de limpieza que llega detrás, pero no lo veo suficiente.

Durante todo el año está prohibido el acceso masivo al lugar, pero la veda se levanta durante la peregrinación...

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