UNA EXCURSIÓN CON FUNDAMENTO A MÉRIDA PARA TOMARLE EL PULSO AL IMPERIO ROMANO
Augusta Emerita habla latín
- Carmen Casso -
- Día 29/01/2012 - 01:01 h
Colonia Iulia Augusta Emerita es el nombre con el que fue fundada la capital de Extremadura. El insgine poeta Décimo Magno Ausonio la nombró por delante de Atenas en la lista de las ciudades más importantes del Imperio Romano. En el siglo III llegó a ostentar la capitalidad de la Diocesis Hispaniarum, una región que incluía toda la Península Ibérica y el norte de África. Queda claro que se trata de una población con mucho peso en la Historia.
Foto: FLICKR / ANTONIO GUERRA
El anfiteatro emeritense, dos milenios después de su construcción, sigue acogiendo obras clásicas
LAS CLAVES DEL VIAJE
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Mi primera impresión al poner el pie en Mérida fue un gustazo olfativo. Aire sorprendentemente limpio, una alegría. El premio gordo de la visita es sin duda el Teatro Romano. Se levantó en los años 16 a 15 aC. En su momento tuvo capacidad para 6.000 espectadores y se trata de todo un prodigio de la arquitectura romana. Tener el punto de vista del escenario, con el graderío enfrente, supone toda una experiencia única. Curiosamente hasta el siglo XIX estuvo prácticamente desaparecido y sólo estaba a la vista una pequeña parte. El Anfiteatro, el Circo, el Puente Romano, el Templo de Diana, el Arco de Trajano... el legado del Imperio está a flor de piel. El acierto es acompañar la visita con algún entendido en historia o al menos llevar a mano algún libro especializado. Ver tanta maravilla junta y no saber interpretarlo es una auténtica pena.
| En el mismo corazón de la capital extremeña, al igual que en los parques ribereños del Guadiana, no es difícil encontrar niños en la calle con los juegos de toda la vida. Los videojuegos no hacen tantos estragos |
Accediendo a la ciudad por el Puente Romano se alcanza una estatua de una loba con los amamantados Rómulo y Remo, regalo de la ciudad de Roma. A un lado la Alcazaba, un impresionante recinto militar islámico construido en 835 por el gran Abderraman II. Es la mayor de las conservadas en el territorio histórico de al-Andalus. Una visita permite conocer los cimientos de la Puerta del Puente, un de las entradas de la antigua ciudad romana. También hay viviendas ordenadas por calzadas y un aljibe islámico con pilastras visigodas magníficamente decoradas. Junto a las murallas de la fortificación se levanta mi monumento favorito de Mérida. No es nada espectacular, pero tiene encanto: se trata de un monolito erigido para honrar "a las ciudades hermanas de las Méridas del mundo". En México y Venezuela saben de lo que hablo.
Un pequeño paseo desemboca en la Plaza de España. Ambiente de pueblo, hechuras de ciudad. Un encanto de lugar, siempre con personal tomando un aperitivo y ambiente de lo más familiar. Familiar no quiere decir pueblerino. Aquí, en el mismo corazón de la capital extremeña, al igual que en los parques ribereños del Guadiana, no es difícil encontrar niños jugando en la calle a los juegos de toda la vida. Los videojuegos no hacen tantos estragos o eso me parece.
El Templo de Diana y el Arco de Trajano son a mi entender los otros grandes imprescindibles, por supuesto sin olvidar el prestigioso Museo Nacional de Arte Romano, obra del arquitecto Rafael Moneo. Por cierto, que el arco ni en realidad era un arco en sus orígenes ni lo levantó Trajano. El Templo de Diana es una maravilla a la vista de los paseantes, en plena calle. De hecho vi a algunas niñas hacer botellón casi sobre unas piedras milenarias que en su tiempo fueron policromadas. A falta de uno, Mérida posee dos acueductos: el de San Lázaro y el de Los Milagros. Mejor el segundo.
Antes de entregarnos a la comida, una visita rápida a la Basílica de Santa Eulalia. "Ella es la patrona de la ciudad y siempre tiene muchas flores frescas. La quemaron con sólo doce años y la hicieron santa. Yo vengo cada día", me comenta entre susurros una señora mayor ante la estatua de una niña de corta edad.
Llega la hora de mover el bigote (no en mi caso lo de bigote). En Mérida se come contundentemente. El céntrico mercado 'José María de Calatrava' es el lugar para provisionarnos si queremos cocinar en casa. En caso contrario: Productos Ibéricos del Castuo y Productos Extremeños Feliciano Becerra Jiménez son dos buenas opciones para entrar en el mundo de la morcilla o el jamón. También la vinoteca Ibéricos al Corte aporta bastante. El 13 Uvas es muy muy poñular y asegura buena calidad y un gran ambiente. "Pero te aviso que lo fundamental es probar la careta de guarro en El Pestorejo, porque antes de asarla la cuecen y no está tan crujiente, mucho mejor. No te puedes ir de Mérida sin probarla", me aseguró un emeritense de pro. Otro me insistió en que fuera el 'Equs', "un lugar con hamburguesas gigantes con carne de primera y pan de verdad". Si le hice caso a uno u otro, lo cuento en otra ocasión.
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