RUINAS ROMANAS, VILLA MEDIEVAL Y URBANIZACIÓN A LO VENECIA (CON SUS CANALES Y TODO)

Ampurias es tres en uno

En la Costa Brava, concretamente en la comarca del Alto Ampurdán, se encuentra un lugar único que en realidad son tres. Algo así como un misterio de la Trinidad en formato geográfico. Si lo enfocamos desde un punto de vista cronológico, hay que decir que hablamos de Ampurias, el primer asentamiento griego en la península ibérica. Los helenos la usaron para comerciar con el pueblo indígena de los indiketes, que cobraron protagonismo durante la temprana Edad de Bronce.

Foto: FLICKR / CALAFELLVALO

La población de San Martín conserva el encanto de su pasado como enclave pesquero

LAS CLAVES DEL VIAJE

  • T
  • La manera más cómoda de cubrir los tres enclaves es con coche alquilado
  • A
  • En Castellón no hay que dejar de visitar la Lonja, el Portal de la Gallarda, el Hospital Mayor y el Ecomuseo-Harinera
  • S
  • Si se opta por un picnic en el parque natural, máximo cuidado a estanques y ciénagas

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Posteriormente fue romanizado para frenar el avance cartaginés y emplearlo como puerto estratégico en el comercio mediterráneo. El paso de los años la engulló, hasta el punto de que durante la oscura Edad Media fue abandonada y desapareció a favor del núcleo pescador de San Martín de Ampurias, que por cierto continúa poblado en la actualidad. La visita al legado romano es toda una gozada: en un paraje poblado de pinos en plena orilla del mar resulta fácil sentirse atrapado por el peso del Imperio. El precio de la entrada es económico (tres euros) y supone una parada obligada para todo aquel viajero inquieto con la historia.

La visita al legado romano es toda una gozada: en un paraje poblado de pinos en plena orilla del mar resulta fácil sentirse atrapado por el peso del Imperio

A tiro de piedra se encuentra el municipio del Castillo de Ampurias, dentro del que se incluye el Parque Natural de Aiguamolls de l'Empordá. Su escudo se define poéticamente como una'forma de losanje con ángulos rectos: fajado de oro y de gules, y resaltando sobre el todo un castillo de azur cerrado de sable. Por timbre una corona de conde'.

Se remonta al año 879. Los condes de Ampurias trasladaron allí la residencia principal de su condado y en 1064 edificaron la iglesia de Santa María, de estilo románico. A día de hoy es una preciosa villa estupendamente conservada que representa la imagen romántica de la Cataluña más señorial, con edificios nobles bien conservados y una interesantísima oferta turística. Volver atrás en el tiempo no es tarea complicada en sus callejas empedradas.

La población de Castellón de Ampurias, como así se llama, resulta muy limitada. Nada que ver con la inmensa urbanización Ampuriabrava que se levanta a pocos kilómetros. Se trata de un intento de representación de Venecia, con montones de edificaciones cruzadas por canales, por los que la gente pudiente puede moverse con sus embarcaciones. Ni que decir tiene que la población se multiplica en verano, donde no falta de nada para el cachondeo: desde restaurantes y cines hasta discotecas enormes para que el personal se desmadre. En plan Pachá. En el pequeño universo ampuriano se cambia de decorado en cuestión de minutos. No sería cuestión de extrañarse si uno se topa con un romano con su penacho de plumas... y unas gafas de sol estilo rompedor.

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