Embalse de Riaño
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RUTAS

Los tesoros ocultos de León

Espacios y bienes particulares o menos conocidos que generalmente no figuran en las guías de viaje se abren hueco en la oferta turística

LEÓNActualizado:

Son muchos los tesoros de León reconocibles para cualquier turista y que no pueden faltar en ninguna guía o plan de viaje. No obstante, la necesidad de acotar la lista por falta de tiempo o por distancia dejan fuera habitualmente otros lugares o edificaciones que por sus particularidades especiales bien merecen ser reseñadas y que, además, no dejarán indiferente al visitante. Se trata de joyas más o menos desconocidas y para las que se recomienda buscar un hueco en la agenda.

La montaña, la naturaleza, es uno de los principales atractivos de León, por lo que en este listado de recomendaciones menos comunes no pueden faltar varios destinos verdes. Un buen ejemplo son el Faedo de Ciñera, el de Busmayor, en Barjas, o el pinar de Puebla de Lillo. El primero, un bosque de hayas centenarias, impacta por su belleza. Los troncos se ondulan creando curiosas formas por las que se abre paso una ruta de 11 kilómetros (para acceder al bosque se pueden hacer solo dos) que recorre el viejo camino que hacían los mineros de Villar del Puerto para bajar hasta su lugar de trabajo en Ciñera. El segundo, en la comarca del Bierzo, es un destino admirado por botánicos, fotógrafos y senderistas. Y en cuanto al tercero, es uno de los escasos pinares autóctonos que aún quedan en la península. Se le estima una antigüedad de 4.000 años y, además, sirve de hogar a numerosos corzos y urogallos que se pueden avistar entre cortezas y ramaje.

Sin salir de la montaña se puede hacer una parada en el embalse de Riaño, donde se recomienda dar un paseo en barco y observar las orquídeas, las mariposas y diferentes muestras de flora y fauna poco comunes. Con capacidad para 650 hectómetros cúbicos, la presa anega desde 1987 la superficie que previamente ocupaban nueve pueblos. De aquí se pude dar un salto al parque estelar de la Reserva de la Biosfera de Babia, un lugar en el que se pueden llevar a cabo actividades de observación, didácticas, culturales o lúdicas ligadas a eventos astronómicos. No hay mejor sitio para observar los pasos de cometas, los eclipses o las lluvias de estrellas, sin olvidar tampoco su importancia natural, ganadera o el patrimonio de la zona.

Si hay más ganas de monte, pueblos como el de Riolago de Babia o Lois, por citar dos ejemplos, tienen mucho que ofrecer al visitante que quiera emprender rutas de senderismo o conocer su patrimonio.

Y de aquí, a un paso de la capital, donde la ruta se detiene en San Miguel de Escalada, que cuenta con un monasterio fundado a finales del siglo IX y que constituye en sí mismo una verdadera obra de arte, como también lo son los de Gradefes o Sandoval. Además, también merece la pena hacer una parada en Mansilla de Las Mulas, un bonito pueblo donde abundan los monumentos.

Un poco menos desconocido comienza a ser el Valle del Silencio (El Bierzo), donde se encuentra Peñalba de Santiago, reconocido a menudo como uno de los pueblos más bonitos de España y que alberga una iglesia considerada como una joya del mozárabe. Aquí la naturaleza impregna todo el paisaje, se respira tranquilidad, recogimiento.

Bastante reconocida es también la Cueva de Valporquero, que lleva 50 años abierta al público y que permite acceder a las entrañas de la montaña, en Valporquero de Torío, para observar en diferentes recorridos las caprichosas formaciones que ha ido horadando el agua a lo largo de los años. Preciosa también, aunque menos afamada, es la Cueva de Llamazares de Valdelugueros, de menores dimensiones y abierta al público más recientemente.

Museos peculiares

Además, abundan curiosos museos como el del Gallo de Pluma, en la Vecilla (que exhibe las peculiaridades de sus excepcionales gallos), el de las antiguas escuelas en Soto de Sajambre, el de la Fauna Salvaje de Valdehuesa o el de la Trashumancia, en Prioro (que acerca al visitante a la cultura tradicional a través de un recorrido organizado en áreas temáticas). Para dejarse sorprender también merece la pena apuntar en la agenda la lechería hidráulica, en Sosas de Laciana. O los centros de interpretación, como el de la Explosión de la Vida en el Cámbrico, en Miñera de Luna, el museo textil La Comunal, en Val de San Lorenzo, o el de la caza en La Baña.