Siete paisajes naturales donde descubrir la mejor Castilla-La Mancha

Recorrido por siete parajes que muestran el esplendor natural de esta región, perfectos para cualquier escapada

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La mezcla es perfecta: naturaleza brillante, con parajes únicos, y pueblos con encanto. Esos son de los atractivos que Castilla-La Mancha ofrece al visitante, además de su patrimonio cultural y artístico y su rica gastronomía. Son espacios naturales que conservan una riqueza paisajística en la que habitan algunos animales salvajes y especies vegetales de gran valor.

Si algo diferencia a esta región es que cuenta en su territorio con dos parques nacionales: Cabañeros y las Tablas de Daimiel. Además, parques naturales como el Alto Tajo, las Lagunas de Ruidera, la Serranía de Cuenca, el Hayedo de Tejera Negra o las Hoces del Cabriel, así como reservas y microreservas que atraen cada año a miles de visitantes que disfrutan del recorrido de estos paisajes. En otoño, la belleza y el colorido destaca en estos entornos y se convierten en el único acompañante para quien se adentra en esta tierra.

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  1. Hayedo de Tejera Negra

    Entrada al Hayedo de Tejera Negra
    Entrada al Hayedo de Tejera Negra

    Otoño es una de las mejores épocas para recorrer el hayedo de Tejera Negra. La puerta de entrada a un mundo propio de cuentos de hadas está en Cantalojas, al noroeste de la provincia de Guadalajara. El secreto de Tejera Negra es el excepcional microclima que se genera en esta parte del macizo de Ayllón. Aquí las zonas más umbrías mantienen una alta humedad y las precipitaciones son abundantes incluso en verano, todo un caldo de cultivo para este tipo de bosques. El hayedo se alimenta de los caudales de los ríos Lillas y Zarzas, que nacen en el glaciar de La Buitrera.

    El entorno es espectacular, con dos valles por los que se extiende el bosque, flanqueados por altas y afiladas crestas rocosas. Junto a las hayas (algunas de ellas con 300 años de vida) se extienden robles, pinos, centenarios tejos, acebos, olmos, serbales o abedules que se elevan sobre un tapiz de verdes musgos, que en otoño e invierno se alternan con los marrones y amarillos de las hojas caídas. Para dormir y comer lo mejor es acercarse a Cantalojas, un bello entorno serrano que conserva una bella iglesia románica, a Majaelrayo o a Campillo de Ranas, ambos incluidos en el conjunto de pueblos de la Arquitectura Negra.

  2. Sierra del Segura

    Villa de Letur, situada al sur del cauce del río Segura
    Villa de Letur, situada al sur del cauce del río Segura

    La comarca de la Sierra del Segura, que debe su nombre al principal río que lo baña, se extiende al suroeste de la provincia de Albacete. Sus alineaciones montañosas, cuya cumbre más elevada es la Sierra de Las Cabras (2.086 metros), están separadas por estrechos valles y profundos cañones labrados por ríos y arroyos. La Sierra del Segura, única por su entorno natural, es una de las zonas más singulares de la geografía albacetense. Sus paisajes hablan de frondas, de bosques, de valles encajonados y, sobre todo, de rumor de agua, porque en cada pueblo hay un río o un arroyo: el Segura, el Mundo, el Tus, el Madera, el Zumeta y el Taibilla. Precisamente para promocionar esta zona, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha destinado un millón de euros con el fin de mejorar las infraestructuras turísticas y potenciar la calidad en los servicios que ofrecen los municipios de la comarca.

  3. Lagunas de Ruidera y Parque Nacional de Cabañeros

    Lagunas de Ruidera
    Lagunas de Ruidera - EFE/ARCHIVO/Aníbal de la Beldad

    Las Lagunas de Ruidera, en Ciudad Real, consideradas una de las siete maravillas naturales de España, cuenta con unas aguas extraordinariamente ricas en carbonatos, que a lo largo de miles de años de precipitación han formado impresionantes barreras (presas naturales) que dan lugar a espectaculares cascadas entre una laguna y otra. El paisaje vegetal del parque es muy diverso, abarcando desde formaciones boscosas autóctonas hasta una vegetación palustre. Las laderas y zonas altas están ocupadas por encinas, carrascas, sabinas y enebros. En cuanto a la fauna, se calcula que más de 250 especies de vertebrados habitan en el parque. Para disfrutar y conocer este paraje se va a poner en marcha el Centro de Interpretación de las Lagunas de Ruidera, que se ubicará en el edificio del antiguo albergue «Alonso Quijano» de Ossa de Montiel (Albacete).

    Parque Nacional de Cabañeros
    Parque Nacional de Cabañeros

    Además, en esta misma provincia, concretamente entre Ciudad Real y Toledo, se puede disfrutar del Parque Nacional de Cabañeros, un lugar único en el que se mantiene intacto el gran bosque mediterráneo de Europa. El visitante aún puede verse rodeado de la fauna ibérica más amenazada, y detenerse ante fósiles de más de 500 millones de años de antigüedad.

    En el paisaje de llanuras del Parque Nacional de Cabañeros viven grandes mamíferos como la cabra montés, el águila imperial ibérica y el buitre negro, además del ciervo ibérico. Sus más de mil especies vegetales, sus fósiles del Ordovídico y las cabañas de carboneros que dan nombre al parque son una pequeña parte de su atractivo.

  4. Parque Natural del Río Dulce

    Imagen del parque natural “Barranco del Río Dulce” en Mandayona (Guadalajara)
    Imagen del parque natural “Barranco del Río Dulce” en Mandayona (Guadalajara)

    La importancia ambiental característica del Parque Natural del Barranco del río Dulce, ubicado en Guadalajara, se deriva de un proceso geológico relevante: la excavación por el río de un profundo cañón en potentes estratos de calizas. Los bosques que cubren este parque natural se componen fundamentalmente de encina y de quejigo, con mayor o menor espesura y altura en función del secular aprovechamiento de pastos y leñas. Donde el suelo escasea surgen las sabinas y los enebros. El disfrute de los recursos naturales del parque se puede completar con el patrimonio cultural, destacando el conjunto histórico de la localidad de Sigüenza. El Románico está representado por las preciosas iglesias.

  5. Serranía de Cuenca

    Serranía de Cuenca
    Serranía de Cuenca - TURISMO DE CASTILLA-LA MANCHA

    El parque natural de la Serranía de Cuenca se sitúa al noroeste de esta provincia, en el que destacan las masas forestales, especialmente de pinares, su diversidad florística, geológica, geomorfológica y faunística. El relieve de la zona está dominado por altas parameras o «muelas», sobre las que se pueden apreciar los efectos del modelado kárstico, destacando las hoces y cañones, así como lapiaces y relieves ruiniformes, denominados localmente tormagales o ciudades encantadas, siendo excelentes representaciones la Ciudad Encantada de Valdecabras y los Callejones de Las Majadas.

  6. Parque Natural del Alto Tajo

    Parque Natural del Alto Tajo
    Parque Natural del Alto Tajo - TURISMO DE CASTILLA-LA MANCHA

    El parque natural del Alto Tajo [entre el sureste de la provincia de Guadalajara y el nordeste de la de Cuenca] se caracteriza por la gran diversidad florística que atesora, ya que dentro de sus límites crecen cerca de un 20% del total de las especies presentes en la flora ibérica. Son relevantes los extensos pinares silvestres, laricio y resinero, además de superficies más reducidas pero no menos valiosas de pino carrasco. Formando masas mixtas con los pinares encontramos quejigos, encinas y melojos. En la zona central del parque, en las parameras calizas, se encuentran vastos sabinares de sabina albar (Juniperus thurifera) que presentan en esta zona alguna de las masas mejor conservadas de Europa. También sobresale el bosque de ribera que forma estrechas bandas de vegetación a lo largo de los ríos y arroyos. En estas formaciones se encuentran álamos negros y temblones, sauces, olmos, tilos, avellanos, aligustres y abedules.

  7. Hoces del Cabriel

    Reserva Natural de las Hoces del Cabriel
    Reserva Natural de las Hoces del Cabriel - TURISMO DE CASTILLA-LA MANCHA

    La reserva natural de las Hoces del Cabriel [en el límite oriental de la provincia de Cuenca] alberga tres tipos principales de formaciones vegetales. El bosque mediterráneo: la termicidad de este territorio permite el desarrollo de garrigas calcícolas levantinas, un matorral perfectamente adaptado al clima mediterráneo. Está compuesto por coscojas, lentiscos, cornicabras, madroños, espinos negros, aladiernos, jazmines y brezos.

    Las laderas escarpadas son el hábitat de la vegetación rupícola, plantas que son capaces de vivir en la roca desnuda, sin suelo, sin humedad y expuestas al viento. Algunos ejemplos son las sabinas moras o las globularias. Finalmente, en los márgenes del río aparece la vegetación de ribera: alamedas blancas, tarayales y saucedas.