Ermita de Santa Cecilia de Aguilar, con el castillo al fondo
Ermita de Santa Cecilia de Aguilar, con el castillo al fondo - ICAL
CASTILLA Y LEÓN

Palencia: pequeños pueblos donde ver obras maestras del románico

El arte y la naturaleza guían los pasos en una ruta a través de templos y valles en la Montaña Palentina

PalenciaActualizado:

Un intenso color ocre, casi dorado, invade más que nunca el paisaje en la provincia de Palencia. La falta de lluvias ha agudizado los tonos otoñales en la montaña palentina a la espera de los primeros copos de nieve. El sol brilla con fuerza e invita a disfrutar de la belleza natural, bien sea a pie o en bicicleta, y de algunos de los recursos turísticos más valiosos. Un viaje por el románico del norte de la provincia a buen seguro garantizará auténticas postales para el recuerdo

Arranca el camino en la pedanía de Vallespinoso de Aguilar. Encaramada sobre unas peñas y bajo un manantial se halla la ermita de Santa Cecilia. Los mayores conocedores de este templo dicen de ella que es una «bella sorpresa para almas sensibles». Este pequeño templo románico de finales del siglo XII es uno de los baluartes de este estilo arquitectónico palentino. A pocos kilómetros, se encuentra Barrio de Santa María. La ermita de Santa Eulalia se alza retrepada a un pequeño altozano.

El camino se incorpora ahora a la senda del río Pisuerga hasta Barcenilla. Un verde prado y una abundante arboleda guardan del paso del tiempo a la Iglesia de la Asunción. Merece la pena desviarse varios kilómetros hacia el norte para disfrutar de la localidad de San Salvador de Cantamuda. Su «colegiata» es una auténtica joya del románico por su armonía entre lo bello y lo robusto en una estampa de montañas y verdes prados totalmente idílica.

Iglesia de San Cornelio y San Cipriano en Revilla de Santullán
Iglesia de San Cornelio y San Cipriano en Revilla de Santullán

Cillamayor es la siguiente parada. Imprenscindible en su templo, la pila bautismal, de gran carga simbólica. La ruta sigue hasta la Iglesia de San Juan Bautista de Villavega de Aguilar, en la que destaca su ábside semicircular y los ornamentados capiteles que narran la historia de la cacería de un oso o el enfrentamiento entre caballeros y animales fantásticos.

El siguiente hito románico se encuentra en Matalbaniega. Su parroquia, San Martín Obispo se alza sobre un cerro que deja ver a lo lejos la maravillosa estampa de la Montaña Palentina. Destaca su conjunto de capiteles y canecillos, que la sitúan entre los siglos XII y XIII. Seres fantásticos, motivos geométricos, antropomorfos o incluso eróticos, decoran ventanas, capiteles y cornisas.

Obligatoria es la pedanía de Corvío y su vetusta iglesia románica tardía dedicada a Santa Juliana. El templo, del siglo XIII, cuenta con una nave y a pesar de su diseño arcaico, la portada de ingreso es ya de estilo gótico. Su espadaña original, muy típica en la zona, fue sustituida por un campanario.

Las Edades

La ruta concluye en Aguilar de Campoo, imprescindible para aquellos que pretenden bucear en el arte románico. La localidad acoge en su antiguo Monasterio de Santa María la Real el Centro de Estudios del Románico y en la ladera sureste del castillo está la iglesia de Santa Cecilia, una encantadora ermita que es una de las más elegantes y excepcionales de la provincia. Sustituye la tradicional espadaña por una monumental torre del siglo XII y resalta la riqueza iconográfica de sus capiteles. Todo esto ha convertido a una antigua ciudad industrial dedicada a la galleta en el epicentro cultural de lo que se conoce como «País Románico» y que en 2018 alcanzará su cota máxima con la llegada de Las Edades del Hombre.