Procesión de El Curpillos, fiesta declarada de interés turístico regional, en la capital burgalesa
Procesión de El Curpillos, fiesta declarada de interés turístico regional, en la capital burgalesa - R. ORDÓÑEZ
FIESTAS

El Curpillos: la fiesta burgalesa más genuina

El origen del Corpus Chico, que se celebra el 8 de junio, se remonta a la celebración de la victoria cristiana en las Navas de Tolosa

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En 1212 se lidió la batalla más trascendente de la Reconquista, la de las Navas de Tolosa, que dio la victoria de las huestes cristianas sobre las musulmanas. Como trofeo de guerra, el rey Alfonso VIII de Castilla tomó el pendón que colgaba de la tienda del sultán líder del bando adversario y, con él en su poder, el monarca quiso agradecer su éxito a Dios exhibiendo el citado tapiz en procesión por la calles de Burgos tras la celebración del Corpus Christi. Un acto que ocho siglos después se sigue reproduciendo en la ciudad en una cita que involucra a autoridades militares, religiosas y civiles y a miles de vecinos, que se unen no sólo a la parte más solemne y tradicional sino a la fiesta popular posterior que se prolonga durante horas entre bailes y viandas.

Así, la celebración de la victoria en la batalla de las Navas de Tolosa es el origen de El Curpillos o Corpus Chico, la fiesta burgalesa más genuina. La primera fecha documentada de este evento se remonta al 22 de mayo de 1331 y desde entonces se ha mantenido ininterrumpidamente el viernes siguiente al Corpus Christi. La etiqueta y el protocolo lo ha ido marcando cada época, pero la esencia sigue siendo la misma: las autoridades militares y la corporación municipal se desplazan hasta el escenario de la cita, que es el Monasterio de las Huelgas, donde acuden como invitados de la Abadesa. Allí, tiene lugar el acto religioso, tras el cual comienza una procesión entre el volteo de las campanas. En ella, el Santísimo Sacramento es portado bajo patio y la máxima autoridad militar lleva el pendón que tomó Alfonso VIII -desde 1953 es una reproducción y no el verdadero, custodiado en el Museo de las Telas Medievales de las Huelgas-.

Color

La nota de color la ponen los danzantes, gigantones, gigantillos y tetines que acompañan a la comitiva. Y junto a la entrada en escena de este carácter tradicional, tiene lugar también una parada militar con desfile de tropas.

La «jira» castellana
La «jira» castellana- R. ORDÓÑEZ

Hasta ahí la celebración como tal de El Curpillos. Pero mientras para unos acaba la fiesta, para otros empieza en este punto. Y es que la segunda parte de la cita deja atrás los aspectos religiosos y tradicionales para dar paso a la parte puramente lúdica, que consiste en la reunión de miles de personas para degustar productos típicos y disfrutar de bailes populares.

En concreto, esta «jira» castellana se celebra en el Parral, una finca situada entre el Monasterio de las Huelgas y el Hospital del Rey. En ella se instala esta especie de romería popular, que cuenta con la colaboración indispensable de distintas peñas de la ciudad y centros regionales al frente de la parte gastronómica, en la que no pueden faltar manjares de la tierra como la morcilla burgalesa.

La celebración de El Curpillos, que sirve, además, como antesala de las fiestas mayores de San Pedro y San Pablo de Burgos en el mes de junio, aspira al reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Nacional -ya tiene esta consideración a nivel regional-.

El mundo de las telas medievales

Interior del museo
Interior del museo

El Monasterio de Santa María la Real de Huelgas, que es el epicentro de El Curpillos, atesora por sí mismo un gran atractivo cultural y patrimonial. Esta abadía cisterciense fundada por Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet en 1187 y convertida en panteón real es la sede del Museo de Telas Medievales, con la que está considerada a nivel internacional como la mejor colección existente de tejidos civiles de la Edad Media. Las piezas expuestas han sido, en su mayoría, recuperadas de los ajuares funerarios de los reyes e infantes de Castilla de los siglos XII, XIII y XIV enterrados en el citado monasterio. En su interior se encuentra el original Pendón de las Navas de Tolosa (en procesión sale una reproducción).