Mawlynnong, el pueblo más limpio de Asia
Mawlynnong, el pueblo más limpio de Asia - A. Kumar / Flickr

Mawlynnong, el turístico pueblo más limpio de Asia

Esta pequeña localidad de la India se llena de turistas atraídos por sus cuidados caminos y coloridos jardines

MAWLYNNONG (INDIA)Actualizado:

Mawlynnong, un pueblo agricultor de la India con tan solo 95 viviendas gana turistas día a día por el simpre hecho de ser el pueblo más limpio de Asia por contra es Delhi, la capital del país, la que tiene el ambiente más sucio del mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los cerca de 500 habitantes de Mawlynnong cuidan con esmero sus impolutos caminos y coloridos jardines que está tan limpios que la localidad ha sido apodada como «El jardín del mismo Dios», tal y como indica el orgulloso cartel que da la bienvenida al lugar.

Los cerca de 500 habitantes de Mawlynnong cuidan con esmero sus impolutos caminos

La explanada en la que se ubica la señal está desierta cuando el sol comienza a elevarse, el silencio roto únicamente por el murmullo ocasional de las mujeres que parten a trabajar el campo. En cuestión de un par de horas, no obstante, el lugar estará abarrotado de autobuses, todoterrenos de compañías turísticas y puestos de patatas fritas, refrescos y recuerdos.

Todos quieren ver con sus propios ojos la localidad que panfletos turísticos y documentos gubernamentales describen como «la aldea más limpia de Asia», título que le fue otorgado por la revista Discover India en 2003.

La locura turística se desató apenas un año después del reconocimiento, con la construcción de la carretera que da acceso al pueblo, explicó a Efe el guía Philip Carton Khongliang. Sin embargo, el amor por la limpieza ya corría por las venas de los lugareños hace «tres o cuatro generaciones», cuando los «mayores» de Mawlynnong comenzaron a esforzarse en mantener sus casas limpias. Los esfuerzos se extendieron más tarde a «los alrededores» y el pueblo acabó por convertirse en un lugar «respetuoso con el medioambiente».

Casa de huéspedes comunitaria

Según una nota explicativa en la casa de huéspedes comunitaria que los vecinos han construido ante la creciente afluencia de visitantes, la transformación de la localidad en un lugar turístico se inició gracias al impulso de un modesto proyecto personal promovido por un profesor local y un clérigo. La casa, gestionada por Khongliang, conforma, junto a un puñado de viviendas particulares, la oferta hotelera de este improbable paraíso turístico.

En los últimos dos años, el proceso de adaptación del pueblo a su nuevo estatus ha hecho que se pavimenten los caminos y que se incorporaron tramos iluminados con energía solar al alumbrado público. No obstante, los lugareños, que también reciclan religiosamente los desperdicios, no están dispuestos a comprometer la limpieza de sus tierras a causa del turismo.

Las normas son claras y han de ser respetadas, desde la regla básica que prohíbe «estrictamente» tirar basura hasta las más elaboradas que limitan el uso de las papeleras a pieles de frutas y envoltorios de «pequeños» refrigerios.

Los vecinos actúan como una suerte de «policía moral» que cuidan su pueblo

Todas ellas aparecen perfectamente enumeradas en un enorme cartel a la entrada del pueblo, en el que se advierte, además, de que los infractores serán castigados con multas o entregados a la Policía en los casos «más serios». Khongliang dice que los vecinos actúan como una suerte de «policía moral», aconsejando a los turistas cómo mantener la limpieza, y asegura que sólo si «no prestan atención» se convoca una reunión del dorbar, el órgano de administración local, para decidir la multa.

Para evitar tentaciones, los caminos están plagados de papeleras hechas con los mismos cestos de bambú que las tribus locales utilizan para transportar leña. Pocas horas después de salir el sol, decenas de vehículos se amontonan en el antes desierto descampado y gran número de turistas pasean entre la casas de bambú y madera ensimismados con la limpieza del lugar. Como si se tratase de un museo al aire libre, algunos se aventuran en los jardines para retratar las flores con sus cámaras de última generación.

Informa Noemí Jabois.