Esta foto de archivo tomada el 10 de septiembre de 2016 muestra a los turistas chinos en el techo del Templo Jokhang en Lhasa
Esta foto de archivo tomada el 10 de septiembre de 2016 muestra a los turistas chinos en el techo del Templo Jokhang en Lhasa - AFP PHOTO / JOHANNES EISELE

Las joyas del templo más sagrado del budismo tibetano

El incendio declarado en el histórico templo de Jokhang, con más de 1.300 años de historia, situado en el centro de Lhasa, parece que no ha afectado a la capilla principal

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El templo de Jokhang, situado en el centro de Lhasa y considerado uno de los más sagrados del budismo tibetano, ha retomado su actividad habitual tras el incendio sufrido el sábado, que no causó víctimas, según la agencia oficial china Xinhua.

La calle Barkhor, que rodea el recinto y cada día es recorrida por cientos de peregrinos, quedó reabierta el domingo, de acuerdo con el medio estatal, el cual señaló que apenas se veían restos del incendio, a excepción de marcas dejadas por el agua en la principal sala del templo.

Una foto del incendio tomada por un testigo muestra el tejado principal del Jokhang envuelto en llamas, por lo que existe el temor de que los daños sean más graves que los que han trascendido a través de la escasa información de los medios del régimen comunista.

La información sobre el Tíbet, región cuyo acceso está prácticamente prohibido a la prensa extranjera, está fuertemente censurada, y aún no se ha precisado el origen del incendio.

El templo ha cerrado sus puertas desde este lunes hasta el jueves 22 de febrero, algo que según sus responsables ya estaba previsto antes del siniestro y se debe a las festividades por el Año Nuevo tibetano.

El templo de Jokhang, con más de 1.300 años de historia y en el que vive una comunidad de monjes, es uno de los más venerados por el budismo tibetano y recibe cada día miles de peregrinos.

Según Xinhua, muchos peregrinos tibetanos lloraron de alivio al conocer que la imagen más preciada del templo, una que retrata al buda Sakyamuni cuando tenía 12 años, no había sufrido daños por el fuego, que se declaró hacia las 18:40 hora local del sábado (10:40 GMT) y fue apagado poco después.

Así es el templo de Jokhang

Tibetanos oran en el exterior del monasterio de Jokhang
Tibetanos oran en el exterior del monasterio de Jokhang-REUTERS/Jacky Chen/File Photo

El monasterio de Jokhang (Casa de Dios en tibetano), fue construido en el s. VII, está situado en el centro antiguo de Lhasa (barrio de Barkhor), y es la «gompa» (monasterio-convento-universidad) más venerada del Tíbet. Para intentar entenderlo, algunos occidentales lo llaman «la catedral de Lhasa».

Sus proporciones no son tan majestuosas como las del Potala, pero la religiosidad, el fervor de los miles de peregrinos que lo visitan cada día, es algo que le confiere un carácter muy especial.

En el interior, en una capilla apenas iluminada, con un suelo pringoso y resbaladizo por culpa de los goterones que sueltan las lamparillas de ghee (mantequilla de leche de yak), se venera la imagen de Jowo Sakyamuni, un enigmático Buda traído hace catorce siglos por una princesa china obligada a casarse con un rey tibetano por motivos de Estado.

Poder contemplar la estatua es algo así como abrazar al Santo Compostelano o dar vueltas en torno a la Kaaba. Los peregrinos forman una larga fila cuyo origen es imposible de adivinar. Sus cuchicheos se mezclan con las monótonas salmodias de los lamas y con el rumor de los pies que se arrastran por el suelo de losas desgastadas y brillantes.