SOMBRILLAS, MESAS Y TORTILLAS DE PATATAS AL ESTILO JAPONÉS

Domingueros en la playa de Utzumi

Mi experiencia en una playa japonesa me dejó las siguientes conclusiones. Los domingueros japos no difieren demasiado de los míos, los de España. También en Japón se da eso del equipo completo de supervivencia: sombrilla, mesas, sillas, fiambreras, música de regular gusto... Sin embargo, en vez de tortilla de patatas y tajadas de sandía, olía a takoyaki y a yakisoba por todos lados.

Foto: FLICKR / TOYOHARA

Cuando el tiempo acompaña, las playas niponas se pueblan de bañistas

LAS CLAVES DEL VIAJE

  • T
  • La playa está a una hora y media en tren desde Nagoya
  • S
  • Cuidado con las medusas en el agua
  • A
  • Refréscate en las aguas termales de un onsen
  • R
  • Come takoyaki y yakisoba en la playa para recuperar fuerzas

CONTENIDO RELACIONADO

Se echaba de menos a la abuelita de 80 kilos en su butaca y bañador negro con abanico 'incorporated'. En su lugar se podía observar una plaga de 'kogyarus', una raza urbana sin parangón en el resto del planeta. Aquí al contrario de lo que le sucede a las niñas finas y clásicas, que van de fotosensibles por la vida, el personal se empeña en ponerse más negro que el tizón. Allá estaban en sus 'horteribañadores' de florecitas y volantitos. Montados en flotadores gigantes de los colores más variopintos del mundo. Y es que esta gente no va a nadar al mar, van a flotar y a remojarse el culete.

Estos señoritos lucen un dragón que les cubría toda la espalda o en su defecto un samurai

Yo intenté nadar pero me vi limitada por dos elementos hostiles. Lo primero, las medusas. Lo segundo, los mil millones de flotadores en forma de 'donuts' gigantes que me rodeaban. Driblarlos resultó todo un entrenamiento para mejorar mis reflejos futboleros. Un gran entrenamiento.

Todo era igual pero diferente a lo hispánico, una constante en Japón. Lo que más me llamó la  atención fue que los 'yakuzas' y 'chinpiras' ('yakuzas wanna be') mostrasen sus tatuajes sin  problemas. Estamos hablando de tatuajes muy fácilmente identificables. En vez del típico  'Amor de madre' o la mariposita de turno, estos señoritos lucen un dragón que les cubría toda la espalda o en su defecto un samurai. Me pareció interesante que se estuviesen exhibiendo por ahí  con tanta naturalidad. Se les veía orgullosos de sus murales, mezclados con los civiles.  Normalmente no dejan entrar a los 'yakuzas' y demás tatuados en los onsen y baños público.

Supongo que es lo mismo que hacer topless en la playa y luego ponerte la camiseta y el pareo para ir al chiringuito. No tiene mucho sentido si lo piensas por un momento.

Cansados de tanto gentío y de tanta gente rara, nos fuimos al 'onsen' que estaba a pie de  playa para ducharnos y para casita. Tenía gracia que el onsen estuviese justo delante del mar. Fue mi primer día en las playas niponas y ahora que me doy cuenta, posiblemente fue el último. Suficiente experiencia.

Entrevistas

Manu Tenorio: "En mi equipaje de mano nunca faltará mi guitarra"

El cantante sevillano se entona para hablar sobre los horizontes geográficos que lo han moldeado

Álvaro Urquijo: "Postales no escribo, hago fotos y malas"

La voz de 'Los Secretos' despliega buen humor para hablar de su perfil viajero