MANUAL PARA SOBREVIVIR ANTE LA EMERGENCIA

Qué hacer si un tifón la lía en Hong Kong

No existe una ciudad en el planeta que no se ponga boca abajo cuando un tifón hace acto de persencia. Ni siquiera la cosmopolita Hong Kong. También ella se arruga cuando la naturaleza dice aquí estoy yo. Y la picaresca aprovecha la oportunidad que brinda el desconcierto para hacer acto de presencia y tratar de sacar tajada. "Tenemos tifón: eso significa tarifa especial", es el mensaje que inequívocamente sueltan los taxistas una vez comprobado el parte meteorológico. La traducción es que se multiplica por cuatro el precio normal para un trayecto determinado.

Foto: FLICKR / TOM IOGE

La población local mantiene bastante bien el tipo, aunque depende de la intensidad del tifón, claro

El personal aprovechado se hace fuerte cuando no hay ni un alma en las calles y las tiendas aparecen con las cancelas echadas, cuando lo habitual es que todo esté abier

LAS CLAVES DEL VIAJE

  • T
  • Tener controlada la flota de taxi en situación de emergencia y pacta los precios
  • V
  • Con dinero, en Hong Kong se pueden conseguir todas las medicinas imaginables
  • A
  • La solidaridad y el egoísmo aparecen por igual en momentos complicados

CONTENIDO RELACIONADO

Read More

"Tenemos tifón: hay tarifa especial", dicen. Y multiplican por cuatro

to 24 horas o casi (incluidas las famosas saunas de Kowloon...) para tratar de optimizar la facturación. Una ciudad que vive por y para el comercio, como es el caso de Hong Kong, desnuda las carencias del alma humana. Las desgracias convierten a la gente en perfectas aves de rapiña.

El acceso a la vecina Shenzhen, en la que podemos denominar 'China instalada', se convierte en una auténtica odisea. La operatividad de los transportes de Hong Kong, perfectamente coordinados en forma de horarios escalonados, se desbarata con un tifón de por medio. En mi caso se trató del tifón Neri, que formó un lío enorme en el sudeste asiático el año de los Juegos Olímpicos de China. Un par de taxis, luego un autobús y posteriormente una buen rato de cola para pasar el control fronterizo es lo mínimo que se estila para alcanzar la terminal Huangtian. La que se forma luego cuando los vuelos comienzan a caer es menuda. Cientos, diría que miles, de pasajeros se agolpan en los mostradores tratando de obtener una información que a veces no existe o de cambiar el billete. Se trata de una batalla en toda regla.

En mi caso, la compañía aérea era Shenzhen Airlines. Diez puntos a su profesionalidad: amablemente comunican que no son responsables del mal tiempo, por lo que no pueden proporcionar ningún tipo de hotel. El viento se ha ido a 100 kilómetros por hora y no hay más remedio que amarrarse los machos, matar por un transporte hacia Shenzhen ciudad y contratar un hotel... teniendo en cuenta que los precios se han disparado. Por lo del tifón, claro.

No está el día para dar paseítos. En la planta sótano de mi hotel, un tres estrellas insípido y ramplón, hay un lugar de esos de luces de colores y moralidad distraída. Está a rebosar. Neri (el tifón) vuelve a aflorar la verdadera personalidad de las gentes...

Entrevistas

Manu Tenorio: "En mi equipaje de mano nunca faltará mi guitarra"

El cantante sevillano se entona para hablar sobre los horizontes geográficos que lo han moldeado

Álvaro Urquijo: "Postales no escribo, hago fotos y malas"

La voz de 'Los Secretos' despliega buen humor para hablar de su perfil viajero