LOS PINGÜINOS MANDAN EN LA COSTA DE NAMIBIA

La coreografía de la Isla Halifax

Lüderitz, una pequeña ciudad costera al sur de Namibia, es el lugar perfecto para reponer fuerzas si se anda recorriendo un país tan inmenso como es este gigante del suroeste de África. Junto con unos amigos decidimos hacer una excursión muy marinera a la Halifax Island. Nos esperaba en el puerto el Sedina un barco con mucha 'solera', por decirlo con cariño.

Foto: GIORGIO CONRATER

El embarcadero se dibuja tranquilo en una jornada nublada

LAS CLAVES DEL VIAJE

  • R
  • Un buen lugar para un homenaje culinario es el restaurante Bogenfels
  • A
  • Una travesía en barco para ver pingüinos y delfines siempre aporta
  • N
  • Gran idea pulsar el ambiente en cualquiera de tabernas del puerto

CONTENIDO RELACIONADO

El capitán, cumpliendo todos los estereotipos de su puesto, llevaba unas buenas barbas, una coleta y una vestimenta con un estilo que habría aplaudido su homólogo Pescanova. Muy propio el tipo. Le acompañaban dos jóvenes grumetes simpaticotes. Nada más zarpar, vimos un grupo de enormes delfines. La naturaleza aquí brota a borbotones. Lo curioso es que no son una especie que se vea por aquí. Así que los cetáceos sorprendieron incluso a los locales. Nos comentaron que son delfines típicos de aguas españolas. No sé yo...

Camino de Cabo de Bartolomé Diaz, donde habita una colonia de focas, nos escolta un grupo de delfines de Heaviside

Tras observar a lo lejos unas casas de antiguos balleneros noruegos y otras abandonadas dedicadas a la recogida del guano (excremento de aves que se usa como abono), seguimos la navegación hacia al Cabo de Bartolomé Diaz, donde habita una colonia de focas. Durante el trayecto nos escoltan un grupo de delfines de Heaviside, estos sí, autóctonos. Nuestro punto estrella de destino es la Penguin Island conocida así porque allí habita una colonia de pingüinos de El Cabo, la única especie que vive en todo el continente africano. Lo malo es que son pequeños y el barco no se puede acercar mucho. Afortunadamente, llevo mis prismáticos, y se ven de maravilla. Cómo se mueven, casi hipnotizan con su coreografía. A veces es posible ver por aquí ballenas, como rorcuales y orcas, pero no hubo suerte.

Ya de regreso, con el salpicar de la mar y un viento verdaderamente frío, la tripulación nos deleitó con una taza de chocolate caliente, perfecto para calentar las manos y la garganta.

De vuelta a tierra firme, nos dispusimos a comer. Nos tomamos un sándwich de pollo con mayonesa en un bar del mismo puerto, de los más ricos que he probado en mi vida. Esta noche tocaba campeonato de billar en 'Rumours Bar'. Nos inscribimos. Fue una situación muy ridícula, ya que me acerqué a tomar una cerveza antes de ir a cenar. La camarera hizo el sorteo delante de mí. En un bote grandísimo estaban las doce o quince papeletas, ¡y cuatro eran nuestras! Los dos primeros emparejamientos no había nadie. Entonces, muy indignada y casi enfadada, paró el campeonato, y dijo que esperaba a que viniéramos de la cena. Para cenar fuimos al Bogenfels Restaurant, antiguo Legend. Allí comimos platos increíbles, de lo mejorcito en que había probado en mucho tiempo. Los calamares y la merluza tenían un rebozado perfecto, sin duda exquisito. Nos encontramos trabajando como pinche de cocina al grumete del barco, ¡qué pequeño es Luderitz!

Volvimos a tomar unas copas al Rumours. Cuando llegamos, la competición de billar había terminado, vaya fracaso. Pero bueno, nos encontramos de nuevo al omnipresente grumete demostrando otras de sus habilidades: el billar. Entre copa y copa charlé con un marinero y un dependiente de una tienda. Fue muy interesante todo lo que me contó el pescador sobre la captura de atunes y sobre su futuro, abrir su propio taller y reparar coches. Con mucha ganas de marcha, mis dos nuevos amigos querían que siguiéramos la noche en la discoteca, pero las fuerzas fallaban. Para el equipo terminó la noche. Pero fue un gran día. Y tanto que lo fue.

Entrevistas

Manu Tenorio: "En mi equipaje de mano nunca faltará mi guitarra"

El cantante sevillano se entona para hablar sobre los horizontes geográficos que lo han moldeado

Álvaro Urquijo: "Postales no escribo, hago fotos y malas"

La voz de 'Los Secretos' despliega buen humor para hablar de su perfil viajero