LAS RESERVAS PRIVADAS DE NATURALEZA EN NAMIBIA
En el Kalahari como marqueses
- Chema Rosales -
- Día 04/08/2011 - 09:50 h
El Kalahari es uno de los mayores desiertos del mundo, se extiende con sus arenas rojas entre Namibia, Botsuana y Sudáfrica. Al este de Mariental comienza la parte namibia, la que yo iba buscando. Este inmenso país, aparte de todos los parques nacionales que tiene, alberga multitud de reservas privadas, tanto para la caza como para viajar al corazón mismo de la naturaleza. Este aspecto de Namibia parecía interesante y había que ver cómo funcionaba.
Foto: FLICKR / UNTIPOGRÁFICO
El peculiar tono rojo de las arenas del Kalahari llama la atención a todos los viajeros
LAS CLAVES DEL VIAJE
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El lugar elegido fue un complejo tipo lodge, el Intu Afrika Kalahari, que abarca unas 100.000 hectáreas de sabana sobre la arena roja del Kalahari con tres hoteles en su interior.
| Vimos gacelas saltarinas y al rato teníamos televisión internacional en el bar |
En la entrada, a modo de fortaleza blindada, confirman la disponibilidad de habitaciones a través de un walkie talkie. Una vez dentro, seguimos la carretera por la inmensidad del rancho. Ya en la entrada vimos las primeras gacelas saltarinas (springboks) y ñus, y luego apareció un orix. Un camino agradable hasta la recepción. Allí nos recibieron todos los empleados para darnos la bienvenida. Era, por lo visto, un sitio de categoría. El hotel donde estaba la recepción estaba muy bien y tenía pinta de moderno, pero preferimos ir a otro hotel cuyas habitaciones era cabañas y que tenía televisión con satélite en el bar. Era un viaje en medio de la naturaleza, de acuerdo, pero apetecía ver un poco de televisión internacional.
Una vez llegado al conjunto de cabañas, separadas unas de otras, sientes esa paz en medio de la naturaleza que te puede dar cualquier refugio de montaña. El servicio era impecable, y la atención, muy personalizada. La cena con buen vino y buena carne estaba incluida en el precio, al igual que el desayuno. Pude disfrutar de mi desayuno favorito, tostadas con aceite de oliva en pleno Kalahari. Quién lo hubiera pensado.
Para los huéspedes organizan diversas actividades que se pagan como extra. No me apunté a ninguna, porque había una compañera de viaje enferma y no sabíamos sin tendríamos que salir corriendo en cualquier momento hacia un hospital. Pero pude disfrutar de una mañana tranquila en la piscina. Hubo gente del grupo que si participó en alguna actividad. Por ejemplo, había un par de bosquimanos de una tribu cercana que te enseñaban cómo vivían, cómo cazaban y qué plantas usaban para curarse del estómago o el estreñimiento, que no suele ser el principal problema de los viajeros. La verdad que era un poco de circo, ya que llegaron en una moto se cambiaron de ropa antes del espectáculo. Pero bueno, es interesante para conocer ese estilo de vida.
También existía la opción de hacer un safari por la reserva. Se podían ver animales sueltos (jirafas, orix, gacelas saltarinas…) y en zonas más controladas por vallas tenían leones y leopardos. No está mal para ver algo de naturaleza.
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