EN LAS CALLES DE VIC FALLS LOS ANIMALES SE SIENTEN COMO EN CASA

El libro de la selva en Zimbabue

Imaginen una ciudad que comparten humanos y animales. Pero no animales domesticados, sino en libertad. Puede parece increíble si tenemos en cuenta el grado de degradación del medio ambiente a que tenemos sometido al planeta. Sin embargo, algún lugar por ahí todavía se escapa. Uno de ellos es Vic Falls, el nombre como los zimbabuenses conocen la población que se aposta junto a las famosas cataratas Victoria. Sin duda el mayor reclamo turístico del país.

Foto: FLICKR / DOMINIC KREUTZ

El fragor de la Victoria se oye desde las alturas

LAS CLAVES DEL VIAJE

  • T
  • El centro de VF es muy pequeño, pero las distancias en los suburbios requieren de vehículo
  • R
  • No hay que tener miedo a probar nuevos sabores. El kudú es realmente un manjar exquisito
  • S
  • Es muy extraño que se produzcan robos. Hay mucha policía turística

CONTENIDO RELACIONADO

Con sólo unos pocos miles de habitantes VF es una ciudad que vive por y para sus visitantes. Lógico.

En VF se da mucho otro tipo de fauna, la del típico turista emocionado con un gorro en plan Indiana Jones, horribles pantalones piratas y con actitud muy propia

—Tengan cuidado por las noches, cuando se ponga el sol.
—¿Lo dice por los ladrones?
—No, aquí no se roba. Lo digo por los animales...

Si bien no ha terminado la frase, el taxista echa las luces a una pareja de facoceros que anda comiendo porquerías en una esquina. Un poco más allá descubro a un grupo de monos. Impresionante. Mis ojos se hacen poco a poco a la visión de detectar sombras que se mueven. Esto no es un parque temático, es tan sólo una población rodeada de parques naturales y, claro, algún que otro animal se cuela tentado por las luces de la ciudad. En realidad es de lo más divertido una vez se acostumbra uno a la convivencia.

Da que pensar recordar que en España no tenemos la posibilidad de convivir con fauna en libertad en las poblaciones, exceptuando insectos y algún pajarillo. Lo que debería ser algo natural se ha convertido en totalmente imposible. Eso sí, en VF se da mucho otro tipo de fauna, la del típico turista emocionado con un gorro en plan Indiana Jones, horribles pantalones piratas y con actitud muy propia. En plan soy un tipo excelente, aquí me estoy pateando África... En fin, tiene que haber de todo.

La ciudad VF como tal en realidad es un cruce de calles, la principal es Livingstone Way, donde se reparten tiendas de artesanías, agencias de viajes, exposiciones de esculturas al aire libre (El Falls Craft Village es el mejor lugar para admirar a los artistas locales) y restaurantes. Para comer, quizás la mejor opción sea Mama África, donde se suele degustar carne de kudú e impala. Magníficas ambas. También suele haber cocodrilo. Todo amenizado con las mejores actuaciones musicales de música zambiana. Ahora bien, el lugar es 'guirilandia', eso hay que asumirlo. Los locales prefieren los cercanos Chicken Inn o Pizza Inn. Ambos de comida rápida y proclives a los dolores de estómago. Pero más económicos.

Una opción intermedia es comer en el antiguo vagón de tren que hay varado junto al jardín de la ciudad. Resulta más estético que otra cosa. El resto de restaurantes de los hoteles caros, como el mítico Kingdom, son una mezcla de casino hortera que intenta aproximarse a Las vegas. Descartar.

UNA COPITA EN MITAD DEL 'ZOOLÓGICO'

Para tomar una copa en un lugar animado, quizás la elección sea el Shoestring Backpackers. No está lejos del centro y allí se reúnen casi todos los viajeros para compartir experiencias, organizar excursiones y ligar, para qué vamos a negarlo. Los monos son testigos del asunto. Por cierto, que a la hora de buscar alojamiento, hay que tener en cuenta que ninguno de ellos, por muy caros y selectos que resulten, tienen vistas hacia las cataratas, que quedan algo retiradas. Si fuera así, creo que podría merecer la pena pagar más por una imagen única desde la cama. Pero en tal caso, al menos yo tengo claro que no pagaré cientos de dólares para instalarme en un enorme mamotreto de dudoso gusto.

Entrevistas

Manu Tenorio: "En mi equipaje de mano nunca faltará mi guitarra"

El cantante sevillano se entona para hablar sobre los horizontes geográficos que lo han moldeado

Álvaro Urquijo: "Postales no escribo, hago fotos y malas"

La voz de 'Los Secretos' despliega buen humor para hablar de su perfil viajero