Hoteles de indianos: diez sueños junto al Cantábrico

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Casas y palacios construidas por indianos después de «hacer las Américas», convertidas hoy en hoteles

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  1. Palacete Peñalba

    palacete peñalba

    Indiano es la denominación coloquial del emigrante español en países iberoamericanos como Brasil, Argentina o Uruguay en los siglos XIX y XX, que volvía a nuestro país después de «hacer la Américas». A su regreso a sus pueblos de origen se construyeron casonas y palacetes donde retirarse a vivir de las rentas conseguidas con sus negocios en América.

    El estilo arquitectónico de estas casas es colonial y muy vistoso. La mayoría de ellas se encuentran en Asturias y Cantabria, y algunas se han convertido en hoteles llamados «Hoteles de indianos».

    Palacete Peñalba

    Es un complejo hotelero que cuenta con dos palacetes modernistas situados en la misma parcela de jardín. Se halla en Figueras del Mar, lo que le convierte en uno de los mejores parajes de Asturias para disfrutar de la Ría del Eo.

    Fue construido por un discípulo de de Gaudí en 1912 y está rodeado por un bello jardín diseñado por el jardinero de la Casa Real. Destacan las escaleras de entrada retorcidas, los balcones ovalados y los dormitorios abovedados.

    Además de ser un buen lugar para disfrutar de un agradable descanso, es un destino perfecto para realizar diferentes celebraciones, avalado por la calidad de su afamado Restaurante Peñalba.

  2. Casona de la Paca

    Situado en Cudillero (Asturias), este hotel con encanto se inauguró en 1998, y está en perfectas condiciones tanto por dentro como por fuera. Posee todas las comodidades de un hotel urbano, pero con los atractivos de un hotel rural.

    Dispone de un amplio jardín con terraza y hamacas, donde podremos disfrutar de un agradable paseo. Las habitaciones son luminosas y tienen una decoración sencilla pero agradable.

    La situación del hotel, muy próximo a la Villa de Cudillero, permite a los visitantes disfrutar de un amplio abanico de actividades deportivas y de ocio en contacto directo con la naturaleza. Se pueden realizar excursiones a caballo, cursos de vela, paseos en barco y diferentes itinerarios por Cudillero y sus alrededores.

  3. Quinta Villanueva

    Esta vez nos vamos a Villanueva de Colombres, en un pueblecito de la Sierra del Cuera, en el extremo oriental de Asturias. La casa fue construida por encargo del indiano Joaquín Ibáñez Pría y se terminó en 1908.

    Es un hotel muy agradable con un pequeño jardín bien cuidado y que conserva el esplendor de su época en su portería de caoba, su magnífica escalera y las pinturas al fresco de sus techos.

    El edificio está incluido dentro de la Ruta Indiana, recorrido por las más destacadas construcciones de quienes se fueron y regresaron con fortuna después de hacer «las Américas».

    Su situación nos permite acercarnos a la costa, que se encuentra a tan solo cuatro kilómetros, donde podremos disfrutar de las playas en cualquier época del año. Además la costa nos ofrece otro atractivo: los bufones, por donde la mar brava se eleva como un geiser sobre las rocas.

    Si por el contario nos movemos hacia el interior podemos disfrutar de actividades como el rafting o el descenso de cañones. También existe la posibilidad de conocer las numerosas cuevas de la comarca, como las del Soplao.

  4. Casona de Amandi

    Esta casa fue construida por orden de Obdulio Fernández Pardo, fundador de la conocida marca de sidra El Gaitero. Se encuentra situada en el pequeño pueblo del mismo nombre, apenas a 1 kilómetro de distancia del centro de Villaviciosa.

    El exterior de la casa está perfectamente conservado, mientras que en el interior solo se conservan los suelos antiguos de madera. Posee un bonito jardín en el que florecen glicinas centenarias, tilos, secuoyas, abetos y otros árboles. Cuenta también con porches, una luminosa galería-velador y un salón biblioteca con chimenea.

    Villaviciosa está considerada la capital de la sidra. Su situación geográfica es ideal para visitar diferentes lugares del centro y oriente de Asturias. Merece la pena, a tan solo 8 kilómetros de la villa, el Monasterio de San Salvador de Valdediós, cuna del Cisterciense. También la iglesia románica de San Juan de Amandi, a escasos 400 metros de la casona.

  5. Palacio Arias

    Este hotel se halla en el centro de Navia, en la vía principal que atraviesa el pueblo mirando hacia la ría. Destaca por conservar la fachada y el esplendor de antaño, que aporta un baño de majestuosidad al hotel. En el interior aún se conservan muebles de roble y castaño, tapices y relojes de época. Algunas de sus estancias se mantienen en su estado original, como el oratorio, la sala de billar, el comedor y distintos salones.

    La Villa de Navia es un lugar perfecto para conocer el occidente de Asturias, tanto interior como costero. Su entorno combina mar, río y montaña. Esta combinación nos da la opción de poder realizar diferentes actividades. Por un lado los amantes del deporte podrán disfrutar de actividades al aire libre como el senderismo, el piragüismo o el golf. Por otro, los amantes de la historia pueden visitar el castro romano de Coaña, el retablo barroco de la Iglesia de Puerto de Vega o el Museo Etnográfico de este mismo lugar.

  6. Villa la Argentina

    Construida en Luarca (Asturias) en 1899. Hoy en día sus instalaciones permiten un descanso con el máximo confort sin perder su ambiente original de la belle époque. En su jardín proliferan los árboles procedentes de América, especialmente las palmeras.

    Está situada en el concejo de Valdés, en el parque de la Barrera, corazón del conjunto arquitectónico del año 1900 representativo del estilo indiano. Desde la Villa de Luarca se pueden realizar numerosas rutas a pie, tanto para visitar la montaña como la costa. Además desde el hotel se realizan diferentes rutas con paradas gastronómicas muy interesantes.

    La gastronomía de Valdés es muy rica y variada. Luarca es uno de los principales puertos pesqueros de Asturias, por lo que tiene fama por sus pescados y mariscos.

  7. Casona Torre de Quijas

    Es un hotel rural, miembro del Club de Calidad Cantabria Infinita. Se encuentra en Quijas, un buen punto de partida para conocer toda la región. Sus veintidós habitaciones están perfectamente equipadas, así como las zonas comunes (un salón con chimenea, una pequeña biblioteca y un patio acristalado). Desde su jardín se disfruta de una magnífica panorámica del Valle del Río Saja.

    Su proximidad a Santillana del Mar nos permite visitar las Cuevas de Altamira. Además podemos realizar una excursión al Parque de la Naturaleza de Cabárceno, a media hora.

  8. Casona Azul de Corvera

    La Casona Azul de Corvera está situada en el corazón de Cantabria, en Corvera de Toranzo, localidad por la que pasa el río Pas en sus últimos tramos. Cuenta con nueve habitaciones, perfectamente equipadas, un salón y una amplísima biblioteca donde los huéspedes podrán disfrutar de la lectura en un entorno de paz. No en vano al hotel le rodea un extenso jardín donde se puede jugar al criquet o cenar a la luz de las velas.

    Existe la posibilidad de visitar el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, a tan solo 15 Kilómetros de Corvera, y también la playa de Comillas, a 35 kilómetros. Otro posible destino son las Cuevas del Castillo en Puente Viesgo, a tres kilómetros de la Casona Azul.

  9. Posada de los Lienzos

    Se encuentra en Vargas, en el municipio de Puente Viesgo, junto a las famosas Cuevas del Castillo. Fue restaurada completamente por sus actuales dueños, que respetaron la estética de principios del siglo XIX. La actual dueña de la casa es una conocida artista cántabra, por lo que las paredes de las diferentes estancias se encuentran cubiertas por algunas de sus obras.

    Cuenta con 8 habitaciones, 2 salones y un amplio y luminoso porche. Tiene también un amplio jardín.

    En las cercanías de Vargas se encuentra Torrelavega y también la Villa de Santillana del Mar y su conjunto histórico, declarado Bien de Interés Cultural.

  10. Casona del Sella

    Este hotel se encuentra a orillas del río Sella, en Arriondas, concejo de Parres, Asturias. Fue restaurado en el año 2000 cuando se convirtió en hotel.

    Dispone de 14 habitaciones, decoradas con un estilo clásico y elegante, cada una de forma diferente. Muchas poseen su propia galería junto al río. Además de las habitaciones el hotel dispone de varias zonas comunes, como el salón con chimenea y la gran terraza acristalada con vistas al Sella, donde se sirven los desayunos.

    La dueña del hotel, Paloma, siempre esta dispuesta a ayudar a todos sus huéspedes proporcionándoles información sobre actividades en los alrededores. Una de las principales, desde luego, es el piragüismo en el Sella. Además se pueden realizar diferentes rutas por la zona, como la de las casonas de indianos. O visitar diferentes cuevas, como las del Sidrón.